Iraola tranquiliza a Anfield: Barcola solo sufrió un calambre
El susto duró unos segundos, pero en Anfield se hicieron eternos. Bradley Barcola, el fichaje estelar del verano de Liverpool, se tiró al césped agarrándose el gemelo izquierdo en pleno vendaval europeo ante Atlético de Madrid. Marcador apretado, ritmo alto, Champions en juego… y el francés de 106 millones sentado, con gesto de dolor.
Andoni Iraola apagó el incendio nada más terminar el 2-1: no hay lesión grave.
«Son solo calambres, especialmente en el caso de Bradley», explicó el técnico del Liverpool. «Le estamos apretando un poco, porque no lo tuvimos en pretemporada».
Barcola, llegado este verano en una operación que puede llegar hasta los 123 millones, firmaba su primera titularidad con el Liverpool en Champions League tras su debut en Premier League el pasado viernes, con 26 minutos ante Ipswich Town. Y se notó el salto de carga. Mucho ritmo, muchas arrancadas… y el músculo pasó factura antes de la hora de partido.
Se le vio incómodo, se tocó el gemelo mientras entraban las asistencias y, tras la revisión médica, Iraola decidió no arriesgar: Jeremie Frimpong entró en su lugar. Al menos, el diagnóstico posterior calmó a todos en la grada.
De la ocasión perdida al trueno de Mac Allister
El calambre de Barcola llegó poco después de la jugada que pudo cambiarle la noche. Florian Wirtz le filtró un pase perfecto al espacio, de esos que piden solo velocidad y sangre fría. El francés voló hacia la portería, encaró, midió… y cruzó demasiado. El balón se perdió rozando el palo.
No hizo falta que se hundiera en la frustración. Alexis Mac Allister se encargó de corregir el guion con un latigazo que levantó al estadio. El argentino, que recientemente confirmó que el club no tiene intención de ofrecerle un nuevo contrato, cazó la pelota al borde del área y soltó un zurdazo imparable. Golazo seco, directo, de futbolista que no juega con el freno de mano aunque el futuro esté en el aire.
Ese tanto volteó la sensación del partido y dio al Liverpool la ventaja que tanto había buscado.
Llorente, la pesadilla recurrente de Anfield
Hasta entonces, Atlético había golpeado primero. En el minuto 17, Marcos Llorente volvió a demostrar que Anfield es su escenario favorito en Europa. Se deshizo de Milos Kerkez con una carrera fantasma, apareció por dentro y soltó un disparo raso y potente que superó a Alisson.
Era el décimo gol de Llorente en la Champions League. Cinco de ellos, increíblemente, han llegado contra el Liverpool. Todos en el mismo escenario: Anfield. Una estadística que explica por sí sola el murmullo de inquietud que recorrió la grada cuando el español celebró.
Liverpool tardó hasta el minuto 40 en encontrar respuesta. La firma fue de Dominik Szoboszlai, pero el foco se lo llevó otro.
Ronald Araújo, con un recurso de pura calle, tiró un caño elegante a un defensor del Atlético con un toque sutil que dejó el balón muerto para el húngaro. Szoboszlai no dudó: control orientado y definición precisa ante Jan Oblak. Empate y rugido colectivo. El partido se encendió ahí.
Un gol anulado y un aviso al futuro
Con el 2-1 en el marcador tras el misil de Mac Allister, el Liverpool rozó el golpe definitivo en el tramo final. Frimpong, el mismo que había entrado por Barcola, cazó un rebote en el área pequeña y mandó el balón a la red. Celebración breve. El asistente levantó el banderín al instante.
Las repeticiones confirmaron el fuera de juego y el tanto quedó anulado, pero el mensaje estaba claro: el equipo de Iraola no levantaba el pie.
El calendario no afloja. El próximo compromiso liguero será en casa ante Fulham este sábado, y el siguiente capítulo europeo llevará al Liverpool hasta Austria, donde visitará a LASK el 14 de octubre. Para entonces, en Anfield esperan ver a Bradley Barcola no solo sin calambres, sino ya a pleno rendimiento, justificando cada euro de un fichaje pensado para noches exactamente como esta.






