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Jack Clarke y el renacer de Ipswich en Portman Road

Jack Clarke necesitó solo un instante para cambiar un estado de ánimo que llevaba años enquistado en Portman Road. Su gol en los minutos finales selló el 2-1 ante Sunderland y desató una victoria que se sintió como algo más que tres puntos: fue un desahogo colectivo para un Ipswich Town recién ascendido, decidido a enterrar de una vez el recuerdo de una temporada 2024-25 de Premier League para olvidar.

Durante aquel curso, el regreso a la élite tras dos décadas en las categorías inferiores terminó convertido en pesadilla: solo una victoria después de diciembre, penúltimos en la tabla, y descenso inmediato de vuelta al Championship. Un golpe duro para un club que llevaba años soñando con ese escenario.

Esta vez, el guion arrancó distinto.

De nuevo en la máxima categoría tras otra campaña de ascenso, Ipswich abrió su nueva etapa con una victoria que encendió a un estadio entero. Portman Road rugió como en las grandes noches, consciente de que el equipo necesitaba un inicio que cambiara la narrativa.

«Nos empujaron, nos mantuvieron en marcha... terminamos realmente fuertes y eso es mérito de la afición», reconoció el capitán Dara O’Shea, en el club desde 2024, todavía con la adrenalina del final en la voz.

El equipo, esta vez, no se derrumbó cuando el reloj apretó. Apretó él.

El contraste con el pasado reciente es brutal. En la Premier 2024-25, Ipswich solo ganó una vez en Portman Road. Arrancó aquel campeonato con una racha de 10 partidos sin victoria que marcó el tono del año. Cada visita se convertía en un examen que casi siempre terminaba en frustración.

En los últimos meses, ese mismo estadio se ha transformado en otra cosa. Un lugar incómodo para cualquiera. Ipswich no pierde un partido de liga en casa desde octubre de 2025. La racha ha devuelto confianza al vestuario y orgullo a la grada. El triunfo ante Sunderland encaja en esa nueva identidad: un equipo que sufre, pero resiste, y que ahora sabe cerrar partidos.

Gary O’Neil, sin embargo, no quiso dejar que la euforia se desboque. «Al club le costó mucho ganar la última vez en la Premier League, así que poner una en el casillero está bien. Pero una victoria no nos llevará donde necesitamos llegar», advirtió el técnico, consciente de que el calendario no dará tregua.

La próxima parada no puede ser más exigente: visita a Manchester United el 30 de agosto. Un examen inmediato del carácter de este nuevo Ipswich.

«Todo el mundo está tranquilo. Podemos hacernos más fuertes en los próximos 10 días», añadió O’Neil, marcando el tono de lo que viene.

Portman Road ya ha soltado parte de sus fantasmas. Ahora falta comprobar si este equipo está preparado para que noches como la de Sunderland dejen de ser una excepción y se conviertan en costumbre en la élite.