Jamie Vardy brilla en derrota de Burnley contra Wolves
Jamie Vardy cumplirá 40 este curso, pero su instinto sigue intacto. En una noche fría de viernes, el veterano delantero volvió a marcar en Inglaterra por primera vez desde el 18 de mayo de 2025 y, por un momento, pareció encaminar a Burnley hacia una victoria que lleva casi un año resistiéndose en casa. Fue un espejismo.
El delantero aprovechó su segunda ocasión del partido para abrir el marcador y encender a una grada hambrienta de algo a lo que agarrarse. Gol, ventaja y la sensación de que, por fin, la racha maldita en su estadio podía empezar a resquebrajarse.
No duró.
Errores que pesan como una losa
El equipo de Nicky Hayen se desmoronó a base de errores propios. Kyle Walker perdió un balón imperdonable, justo al borde de su propia área. Un regalo. Sean Neave no dudó: robó, levantó la cabeza y encontró a Lopez. El remate del atacante, seco, cruzado, besó el poste izquierdo antes de entrar. 1-1 y el ambiente se heló.
Ese gol cambió el partido. Burnley, que ya venía frágil, perdió el control tras el descanso. La pelota empezó a quemar, la defensa se hundió unos metros y cada ataque de Wolves olía a peligro.
Con 18 minutos por jugarse, llegó el castigo definitivo. Igor realizó un control desastroso en zona prohibida y dejó el balón muerto para Chirewa. El atacante no se lo pensó. Disparo directo a portería. Gregoire Coudert llegó a tocarla, pero la trayectoria fue cruel: la pelota se elevó, le superó en parábola y cayó mansamente bajo el larguero.
Gol. Remontada. Y un estadio que pasó del murmullo al abucheo.
Una racha que ya es histórica… para mal
Burnley apenas tuvo respuesta. Sin chispa, sin ideas, sin rebeldía. El pitido final llegó acompañado de una sonora bronca. No era solo por la quinta derrota liguera de la temporada. Era por todo lo que arrastra.
El dato es demoledor: casi 12 meses sin ganar un partido de liga en casa. Desde el 18 de octubre, nada. En ese tramo, 11 derrotas y 10 empates. Ningún otro club de las cuatro principales divisiones del fútbol inglés soporta una racha tan larga sin victoria como local. Un récord que nadie quiere firmar.
Este hundimiento mantiene al equipo anclado en la parte baja de la tabla del Championship, atrapado en una batalla por evitar el descenso que se agrava cada semana que pasa sin reacción.
Vardy, goles y futuro en el aire
En medio del caos, Vardy sigue siendo el rostro competitivo de un equipo que se derrumba a su alrededor. Antes del encuentro, le preguntaron si esta sería su última temporada como profesional. Su respuesta fue tan directa como su manera de atacar el área: “Tendremos que esperar hasta el verano y dejar que mis piernas le digan a mi cabeza lo que piensan”.
De momento, sus piernas siguen hablando claro. Marca, compite, tira desmarques, contagia. Lo que no puede es tapar los agujeros de una defensa que se dispara en el pie jornada tras jornada.
Wolves mira hacia arriba, Burnley hacia abajo
Para Wolves, la noche deja un impulso clave. Rompen una racha de tres partidos sin ganar, se encaraman al sexto puesto y se permiten pensar en algo más que sobrevivir a la temporada. El triunfo, trabajado y aprovechando al máximo los regalos rivales, puede ser el punto de partida de una escalada.
Burnley, en cambio, mira al abismo. Necesita frenar la hemorragia en casa, recuperar solidez atrás y transformar los goles de Vardy en algo más que anécdotas en medio del desastre.
La racha sin victorias como local ya es histórica. La pregunta es cuánto más puede soportar el club antes de que esa estadística se convierta en sentencia.





