Jordan Pickford brilla en el partido y recibe elogios de Moyes
El momento que cambió la tarde llegó cuando el marcador aún no se había movido y Crystal Palace olía sangre. Adam Wharton vio el espacio, levantó la cabeza y dibujó un pase milimétrico por encima de la zaga de Everton. Al otro lado del envío, Eddie Nketiah, solo, con tiempo, con todo a favor.
Parecía gol.
Nketiah armó el disparo, colocó el cuerpo, eligió el palo. Entonces apareció Jordan Pickford. Un salto felino hacia su izquierda, mano fuerte, apenas la yema de los dedos sobre el balón para desviar un remate que ya se cantaba. De posible 0-1 a salvada monumental.
Esa intervención no solo evitó el golpe. Cambió el pulso del encuentro. Everton respiró, se ordenó, empezó a mandar.
La recompensa llegó justo antes del descanso. Kiernan Dewsbury-Hall culminó el crecimiento de los locales con el tanto que abrió el marcador y desatascó Goodison. El gol cayó como un calmante en un equipo joven, obligado a aprender deprisa en plena Premier League.
Tras el descanso, el guion se inclinó definitivamente. Thierno Barry dobló la ventaja tras una jugada que nació en la banda, con un centro magnífico de Iliman Ndiaye. Un envío medido, un remate certero y el 2-0 que transformó lo que apuntaba a tarde tensa en tres puntos relativamente plácidos.
Detrás de esa calma estaba el portero.
El elogio de Moyes
David Moyes no escondió nada en su valoración de Pickford. El técnico, obligado a tirar de cantera por las bajas, subrayó la influencia de su guardameta en un día en el que el margen de error era mínimo.
“Fue brillante por parte de Jordan. De verdad”, dijo el entrenador. “Si tengo que destacar algo de él, es el trabajo que ha hecho desde que volvió. Ha estado tan afilado como una tachuela. Le veo más fino, se ha mantenido en buena condición y se ha preparado. Me ha gustado mucho el aspecto de Jordan desde que regresó a los entrenamientos después del Mundial”.
No es un detalle menor. Pickford apenas tuvo menos de dos semanas para preparar la nueva campaña de Premier League tras la larga trayectoria de Inglaterra en la Copa del Mundo. Pese a ello, a sus 32 años, se presenta en un punto físico que su propio técnico describe como el mejor de su carrera.
Moyes fue claro al admitir que la historia del partido habría podido ser muy distinta sin aquella parada a Nketiah, sobre todo con el contexto que rodeaba al once que presentó.
“Ha sido importante porque hemos perdido a un par de jugadores ahora mismo, no tenemos a Jimmy Garner, no tenemos a [Christian] Norgaard, así que estamos jugando con un equipo realmente, realmente joven e inexperto”, explicó. “El portero hizo una parada que podía haber marcado la diferencia. Si ellos marcan, quizá nos hubiera tocado ir a remolque de otra manera, y puede que estos chicos jóvenes no estén listos para eso. Una vez que conseguimos el gol, pudieron jugar con un poco más de comodidad”.
Ahí estaba el subtexto: la veteranía de Pickford como red de seguridad para un grupo en plena construcción.
Respuesta a las dudas con Inglaterra
La actuación del guardameta llega en medio del ruido sobre sus últimas apariciones con la selección. Héroe en la dramática victoria de Inglaterra ante México, pero señalado en el empate de Argentina camino del 2-1 en semifinales, Pickford se movía en ese filo incómodo entre la gloria y la crítica.
En Goodison, tenía enfrente a Dean Henderson, su principal rival por el puesto en la portería de Inglaterra. No necesitaba discursos. Le bastó con una tarde sólida y una parada decisiva para responder en el terreno que más pesa: el césped.
Mientras las miradas se posaban en los jóvenes que Moyes se veía obligado a alinear por las lesiones, el veterano se encargó de sostener el plan cuando más temblaba. Primero con los guantes, luego con la voz, ordenando, empujando la línea defensiva, bajando pulsaciones a un equipo que todavía está aprendiendo a sufrir.
Everton y Pickford ya miran al próximo reto: la visita a Preston en la Carabao Cup. Un duelo de eliminación directa, fuera de casa, ante un club de Championship. Otro escenario perfecto para comprobar si esta versión del portero, afinada y desafiante, está lista para sostener no solo un partido, sino toda una temporada.






