Logotipo completo Alargue Final

Juventus y Spalletti: Un nuevo enfoque para los descartes

En el Allianz Stadium se acumulan los futbolistas que la Juventus ya no quiere. Contratos pesados, fichajes caros que nunca despegaron, expectativas que se fueron apagando temporada tras temporada. El mercado actual era, sobre el papel, la ocasión ideal para hacer limpieza. Pero la realidad es más tozuda: pocos clubes se muestran dispuestos a apostar por estos nombres y el riesgo de quedarse atascado con varios de ellos sigue muy presente.

En ese escenario, el banquillo ha cambiado de manos… y también la filosofía.

Del filtro inmediato de Motta al “borrón y cuenta nueva” de Spalletti

Con Thiago Motta, la hoja de ruta era clara desde el primer día. El técnico separó rápidamente a los jugadores que entraban en sus planes de aquellos a los que no pensaba dar protagonismo. El mensaje al club fue directo: había que buscar salida para los descartados cuanto antes. Juventus se movió en esa dirección, intentando aligerar una plantilla sobredimensionada y cara.

Luciano Spalletti ha decidido caminar por otra vía. El nuevo entrenador no ha levantado muros internos ni ha creado grupos separados. Ha integrado a todos. Cada jugador, sin excepción, forma parte de su trabajo inicial. Y todos han tenido minutos en la pretemporada, incluso perfiles que parecían sentenciados, como Arthur Melo.

No hay etiquetas previas. No hay lista negra pública. Hay un examen general.

Spalletti abre el cuaderno y toma nota

El enfoque es simple pero contundente: antes de pedir salidas, Spalletti quiere mirar a los futbolistas a los ojos y ver qué pueden darle sobre el césped. Según explica Giovanni Albanese en declaraciones recogidas por TuttoJuve, la idea del técnico pasa por no repetir errores recientes, cuando en el club se “eliminaba” a jugadores demasiado pronto, casi como si fueran cromos descartables.

El periodista resume así la filosofía del entrenador: Spalletti quiere estudiar a todos un poco. Si el rendimiento es negativo, entonces pedirá a la directiva que los coloque en el mercado. Mientras los convoque y los evalúe, entiende que hay algo positivo en esa actitud: una oportunidad real antes del veredicto.

La pretemporada, a menudo infravalorada, se convierte así en un gran laboratorio. No solo para probar sistemas o automatismos, también para rescatar carreras que parecían estancadas o confirmar que algunos ciclos están definitivamente cerrados.

Juventus espera… pero no eternamente

El club, mientras tanto, sigue atrapado entre dos aguas. Por un lado, necesita aligerar masa salarial y liberar fichas. Por otro, sabe que el valor de mercado de muchos de estos jugadores está en su punto más bajo. Vender por vender no siempre es la mejor solución.

El método de Spalletti ofrece una posible salida a ese callejón. Si alguno de los “indeseados” logra convencer al técnico, puede reinsertarse en la rotación y recuperar peso en el proyecto. Si no lo hace, al menos Juventus podrá presentar al mercado un jugador que ha tenido minutos, visibilidad y una evaluación reciente, en lugar de un futbolista apartado desde el primer día.

El mensaje interno es potente: nadie está salvado por su nombre, pero tampoco condenado por su pasado reciente. Se juega desde cero. Después llegarán las decisiones duras, las llamadas de la directiva, las negociaciones y, quizá, las despedidas.

Por ahora, el balón está en los pies de esos jugadores que parecían fuera de la foto. Y también, cómo no, en los ojos de Spalletti, que ha elegido juzgar por lo que ve hoy, no por lo que falló ayer.