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Lamine Yamal en el buen camino: Hansi Flick tranquiliza al barcelonismo

Hansi Flick salió al paso de las dudas. El técnico del Barcelona quiso enfriar la inquietud alrededor de Lamine Yamal y lanzó un mensaje directo a la afición culé: el joven extremo está cerca de recuperar su mejor versión.

El arranque de temporada del canterano ha estado bajo la lupa. Llegaba de una importante lesión en los isquiotibiales sufrida en abril, apenas tuvo descanso tras disputar un Mundial y su primer partido liguero ante el Elche dejó más interrogantes que certezas. Silencioso, lejos del foco habitual, sin esa electricidad que acostumbra a sacudir bandas y defensas.

Contra el Athletic Club, sin embargo, algo cambió. No fue un recital completo, pero sí aparecieron destellos de ese talento que nadie discute. Y Flick se agarra precisamente a eso en la previa de la visita a Rayo Vallecano.

“Sé que todo el mundo está preocupado por cómo está Lamine, cómo le va. Y claro, mirad su situación, jugó un Mundial después de una lesión enorme”, recordó el alemán ante los medios. “Ahora vuelve después de tres semanas de vacaciones… y también el primer partido quizá no fue su mejor partido. Pero ya lo dije: estaba muy contento de que fuera titular y de cómo trabajó para el equipo”.

90 minutos que valen más que un gol

El plan con Yamal no se improvisa. Flick ha apostado por una reintegración progresiva, pero con un matiz clave: necesita que el extremo complete partidos, que vuelva a sentir el ritmo completo de la élite. Por eso el duelo ante el Athletic dejó al técnico especialmente satisfecho.

“Jugó 90 minutos contra el Bilbao. Y para él, en este momento, también es bueno tener 90 minutos en el campo”, subrayó. “Le vimos en algunas situaciones realmente a ese nivel top. Y ahora, hoy no lo pudisteis ver en el entrenamiento, pero yo sí lo vi y fue excelente. Todo el mundo quiere a Lamine y va por buen camino. Tenemos que apoyarle, y lo hacemos”.

El mensaje es claro: el físico responde y el cuerpo técnico no tiene prisa, pero tampoco miedo. Yamal ya ha demostrado que puede marcar diferencias; ahora se trata de que lo haga con continuidad.

La sonrisa como termómetro

No solo se trata de piernas. Tras el estreno liguero en Elche, las cámaras captaron a un Yamal visiblemente frustrado. Ese gesto alimentó el ruido sobre su estado anímico. En un futbolista que vive de la confianza y de la libertad creativa, la expresión lo dice casi todo.

En los últimos días, el ambiente en la ciudad deportiva ha cambiado. El joven atacante se muestra más suelto, más alegre, más él. Flick lo valora como un dato tan importante como cualquier estadística.

“Claro que siempre es bueno cuando los jugadores sonríen, pero no todos los días son iguales. Yo tampoco sonrío todos los días, es así”, admitió el entrenador, rebajando dramatismos y recordando que incluso los prodigios tienen días grises.

Raphinha de ‘9’ y un mercado que aprieta

Mientras protege a su joya, Flick también gestiona un rompecabezas en ataque. El Barcelona ha iniciado la temporada con Raphinha actuando como falso nueve, una solución de urgencia ante la imposibilidad de cerrar el fichaje de Julián Álvarez desde el Atlético de Madrid, el gran objetivo para la delantera.

La operación no ha llegado y el mercado se agota, pero el técnico no se deja arrastrar por la ansiedad.

“Por supuesto que estoy contento con mi equipo, Deco está trabajando para reforzarlo. No tenemos presión”, sentenció.

La frase encierra parte del plan: calma con Lamine, confianza en el vestuario actual y puertas abiertas a un último movimiento si aparece la oportunidad. De momento, el foco está en Vallecas, donde el Barça necesita puntos y Yamal busca algo todavía más valioso: el partido que confirme que su mejor versión ya no es un recuerdo, sino el punto de partida de su temporada.