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Lehigh gana 2-0 a Loyola Maryland en la Patriot League

BALTIMORE – Lehigh abrió su andadura en la Patriot League con una victoria de esas que pesan en el vestuario. Sólida, madura y construida desde atrás: 2-0 a domicilio ante Loyola Maryland en el Ridley Athletic Complex, con dos zarpazos en la segunda parte y otra portería a cero para seguir cimentando identidad.

De la incomodidad al control

El arranque no fue sencillo para los Mountain Hawks. Loyola Maryland marcó el ritmo en los primeros 45 minutos, acumuló ocasiones y encerró por momentos a Lehigh en su propio campo. El balance al descanso lo decía todo: seis remates de los Greyhounds por solo dos de los visitantes.

Ahí apareció la figura de Anton Kinnunen. El guardameta júnior sostuvo al equipo cuando más sufría, con tres intervenciones clave que evitaron que el marcador se inclinara hacia el lado local antes del descanso. Gracias a él, el 0-0 aguantó vivo hasta el vestuario.

El técnico Dean Koski no escondió que el equipo no había estado a la altura de su plan de juego en el primer acto. Pero el descanso cambió el tono. Ajustes, mensaje claro y una segunda parte muy distinta.

“Nos costó en la primera parte ser consistentes con la forma en que queríamos jugar, pero nos reagrupamos en el descanso y salimos en la segunda mitad con mejores intenciones”, explicó Koski. “Hicimos un mejor trabajo creando ocasiones y estuvimos muy sólidos atrás para cerrarles el paso”.

Turker rompe el partido

El cambio de cara se notó de inmediato. Con más decisión con balón y líneas más adelantadas, Lehigh empezó a pisar el área rival con convicción. Y el premio llegó pronto.

En el minuto 48, Bora Turker firmó su primer gol de la temporada para abrir el marcador. El júnior culminó una buena combinación en la frontal tras las asistencias de Aiden Gonzalez y el primer año Alex Junquera. Una acción rápida, precisa, que castigó a una defensa de Loyola que había mandado en la primera parte.

El gol asentó a Lehigh. Loyola, obligada a remar contracorriente, se volcó, pero ya no encontraba los mismos espacios. Y cada recuperación visitante olía a peligro.

Robertson sentencia y la defensa responde

Con el duelo más abierto, Lehigh olió sangre. En el minuto 65, Thomas Robertson dobló la ventaja con su segundo tanto del curso. El sénior apareció en el momento justo para poner el 2-0 y encaminar definitivamente los tres puntos.

A partir de ahí, la historia fue de resistencia ordenada. Loyola siguió probando: terminó el encuentro con 15 remates por 10 de Lehigh y forzó cinco saques de esquina por solo dos de los Mountain Hawks. Pero la estructura defensiva visitante no se quebró.

Kinnunen solo tuvo que intervenir una vez más en la segunda mitad. Cuarta parada del día, tercer partido consecutivo sin encajar y ya siete porterías a cero en su carrera. Un registro que empieza a marcarle como referencia bajo palos.

“Nuestros defensas y Anton están en sintonía”, subrayó Koski. “Me gusta nuestra mentalidad y estamos defendiendo mejor dentro del área. Y cuando necesitamos que Anton haga una parada, ha estado ahí y muy fino”.

Tres puntos, más confianza y un reto llamado Army

El triunfo deja a Lehigh con un balance global de 1-2-3 y, lo que importa ahora, 1-0 en la Patriot League. Loyola cae a 1-6 y 0-1 en el torneo, castigada por su falta de acierto pese a la producción ofensiva.

Koski ve algo más que un simple resultado en este 2-0: “Ningún partido ha sido fácil y creo que nuestros chicos han aprendido mucho en este inicio de temporada. Entramos a este encuentro con buena confianza y salimos con una confianza aún mejor”.

La recompensa llega con matiz: los tres puntos son un impulso, pero el calendario no concede tregua. El próximo sábado 19 de septiembre, a las 18:00, Lehigh afrontará su estreno en casa en la Patriot League ante Army, un rival que llega en buena dinámica.

“Estamos contentos de sacar tres puntos fuera de casa, pero sabemos que cada partido será un desafío”, advirtió Koski. “Tenemos un partido grande el próximo fin de semana contra Army en casa. Han tenido un buen inicio, así que será una buena prueba”.

Lehigh ya ha demostrado que sabe sufrir, ajustar y golpear en el momento justo. La pregunta ahora es clara: ¿podrá sostener esta solidez cuando Army pise su césped?