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Lisandro Martínez defiende su postura tras la derrota en Champions League

Lisandro Martínez no se arrepiente: “Mis palabras reflejan lo que siento por este club”

La herida de la derrota en Champions League ante Atlético de Madrid aún supura en Manchester United, y en el centro de la tormenta aparece una figura que nunca se esconde: Lisandro Martínez. El defensor argentino ha salido a explicar, pero no a retirar, sus críticas a la dirigencia del club tras el 0-2 del martes, dejando claro que su mensaje nace de la ambición y no de la confrontación gratuita.

El martes, todavía caliente por la eliminación y el pobre rendimiento colectivo, Martínez apuntó alto. Reclamó más inversión en la plantilla y puso bajo la lupa el trabajo de Jason Wilcox, director de fútbol, por la política de fichajes reciente. Veinticuatro horas después, el argentino reconoce que habló “desde la bronca”, pero no da un paso atrás.

En un mensaje publicado en Instagram, el central fue directo: explicó el contexto emocional, pero defendió el fondo de lo que dijo. “Después del partido hablé desde la rabia y la frustración por no conseguir el resultado que todos queríamos”, escribió. No hay disculpa, sí matiz. El tono fue fruto del momento, la idea de fondo sigue en pie.

Martínez se apoyó en su carácter competitivo para justificar su postura. Recordó cómo vive el fútbol: intenso, al límite, con una obsesión constante por ganar. “Los que me conocen saben cómo vivo el fútbol, con pasión, compromiso y un enorme deseo de ganar. Y cuando las cosas no salen, duele, sobre todo cuando representas a un club con la historia y la grandeza de Manchester United”, añadió.

Ahí está el núcleo de su mensaje. No se trata solo de un jugador molesto por una derrota europea. Es un internacional argentino, campeón del mundo, que entiende que vestir la camiseta de Manchester United implica pelear por los títulos más grandes. “Mis palabras reflejan cómo me siento y cuánto quiero ver a este club compitiendo por los mayores trofeos”, remarcó.

Pero el zaguero no se limitó a mirar hacia los despachos. También giró el foco hacia el vestuario. Señaló a los responsables sobre el césped y se incluyó en primera línea. “Sé que, ante todo, somos nosotros, los jugadores, quienes tenemos que rendir, y me pongo al frente de esa responsabilidad”, afirmó. No es una descarga hacia arriba, es una presión compartida.

La exigencia interna es clara: “Tenemos que exigirnos todavía más y trabajar juntos para llevar a Manchester United de vuelta a la cima”. Una frase que resuena en un momento crítico. La derrota ante Atlético alargó la racha sin victorias a cinco partidos en todas las competiciones y aumentó la lupa sobre Michael Carrick, que intenta reconstruir al equipo en su regreso a la Champions League tras dos temporadas de ausencia.

En medio del ruido, Martínez quiso cerrar filas en lo deportivo. Subrayó su confianza en el grupo y en el cuerpo técnico, consciente de que cualquier grieta pública puede agrandar la crisis. “Creo en mis compañeros, en nuestro entrenador y en todos los que trabajan para que este club avance”, escribió. Y concluyó con una declaración de fe en el proyecto colectivo: “Estoy convencido de que el camino es seguir trabajando juntos, con ambición y compromiso”.

Desde la dirigencia, silencio. Manchester United no ha respondido públicamente a las palabras del argentino. Sin embargo, medios como ESPN y Sky Sports han informado de que Jason Wilcox mantiene el respaldo de la cúpula del club. Un dato que subraya la tensión latente: el vestuario reclama más armas, la estructura deportiva insiste en su plan.

Mientras tanto, el próximo examen ya asoma. Michael Carrick hablará el viernes ante la prensa, en la previa del partido liguero del domingo ante Leeds United. Tendrá que explicar la racha, el estado anímico del grupo y, seguramente, las declaraciones de uno de sus líderes defensivos.

Martínez ya ha dejado clara su postura: no se esconde, no se disculpa por querer más. Ahora la pregunta es si el club podrá estar a la altura de esa misma exigencia.