Loïs Openda analiza su paso por Juventus: “No fue un error”
Loïs Openda no reniega de su gran salto a Juventus en 2025. Lo asume, lo analiza y lo coloca en su carrera como una lección dura, pero útil. “No fue un error”, insiste el internacional belga en una entrevista con *L’Équipe*, donde repasa su única temporada en Turín y la compara con etapas donde se sintió mucho más comprendido, como cuando compartía ataque con Jonathan David.
Hoy, con 26 años y cedido en Lyon, Openda intenta relanzarse en la Ligue 1. Dos goles en ocho apariciones marcan un inicio discreto, pero el delantero se muestra claro al mirar atrás y explicar por qué nunca terminó de encajar en el Allianz Stadium.
La química con Jonathan David y el choque en Juventus
Openda recuerda con nitidez las conversaciones previas a su llegada a Italia. “Hablé con Damien Comolli, que entonces era director del club, y me explicó cómo pensaba utilizarme en una liga difícil”, relata. El plan estaba claro: aprovechar su velocidad, su capacidad para atacar el espacio y castigar defensas adelantadas.
Ahí, el belga se sentía en su hábitat natural. “Tenía buena química con Jonathan David”, reconoce. Dos perfiles complementarios, entendimiento rápido, desmarques al espacio y un sistema que sabía cómo explotar a un delantero que vive de correr a la espalda de la zaga.
En Italia, el paisaje fue otro. “En Italia, el equipo que realmente explota la profundidad es Inter. Roma está empezando ahora a entenderlo”, señala Openda, casi como diagnóstico de por qué su estilo nunca terminó de cuajar en Juventus. El contexto táctico le jugó en contra.
Vlahovic, el estilo y un vestuario que no se adaptó
El belga fue directo al hablar de la convivencia futbolística con Dusan Vlahovic. “El entrenador me quería, pero Vlahovic y David ya jugaban en mi posición”, explica. La competencia era feroz y el margen de error, mínimo.
Openda detalla el contraste: “Tenía buena química con David, pero el equipo no estaba acostumbrado a jugar con un jugador que ataca el espacio, y Vlahovic tendía a quedarse el balón para sí mismo”. Una frase que resume la fricción de estilos. Mientras Openda pedía pases al hueco, desmarques verticales y ataques rápidos, el serbio prefería recibir al pie, proteger la pelota y pausar las jugadas.
El resultado fue un delantero descolgado del sistema. Ni el equipo se adaptó a sus virtudes, ni él logró transformarse en un nueve más estático y asociativo. El encaje nunca llegó.
Una temporada gris con Tudor y Spalletti
La campaña 2025-26 en Juventus dejó números fríos para un atacante que venía con expectativas altas desde RB Leipzig: un solo gol en 34 partidos entre todas las competiciones. Openda trabajó a las órdenes de Igor Tudor y Luciano Spalletti, dos técnicos con ideas fuertes, pero su rol quedó reducido a apariciones puntuales y minutos dispersos.
“Intenté ganarme mi oportunidad, y a veces lo conseguí”, admite. Hubo tramos en los que se asomó al once, destellos que parecían abrir una puerta. Pero la realidad se impuso con crudeza en el tramo final del curso. “Hacia el final de la temporada, me di cuenta de que, para jugar, tenía que irme”, confiesa.
No fue una decisión impulsiva. Fue la conclusión lógica de alguien que veía cómo su perfil no terminaba de ser prioritario en el proyecto bianconero.
“No fue un error”: lo que le dejó Juventus
Pese a todo, Openda se niega a etiquetar su paso por Turín como un fracaso absoluto. “No fue un error, y me permitió trabajar aspectos que no había considerado”, asegura. La experiencia, aunque dura, le obligó a ampliar registro, a convivir con la presión de un gigante europeo y a entender mejor qué necesita un equipo para potenciar sus características.
“Sabía exactamente en lo que me estaba metiendo, y estoy seguro de que, en otras circunstancias, habría ido mejor”, remata. No hay rencor en sus palabras, sí una convicción: con otro contexto táctico, otra jerarquía en el vestuario o un plan más adaptado a su juego vertical, su historia en Juventus podría haber sido muy distinta.
Nuevo capítulo en Lyon, sin red de seguridad
Lyon pagó 3,5 millones de euros por la cesión de Openda para la temporada 2026-27. Una inversión importante para un préstamo sin opción de compra. El mensaje es claro: el club francés apuesta por su impacto inmediato, pero sin comprometerse a largo plazo.
El delantero belga juega, se expone y se examina sabiendo que su futuro está abierto. Lo que haga en estos meses puede reescribir la percepción que dejó en Turín o confirmar las dudas. No hay cláusula que le ate. Solo sus goles, su adaptación y su capacidad para volver a ser ese atacante que, con espacio por delante y un socio como Jonathan David a su lado, parecía destinado a mucho más.






