López guía a Wolves con un doblete
López se reivindica y guía a Wolves con un doblete
López necesitó tiempo la temporada pasada. Empezó con dudas, perdió sitio y acabó el curso cedido de nuevo a su antiguo club. Parecía una historia que se apagaba. Este año, sin embargo, ha arrancado con otro tono: ya marcó en la League Cup a principios de mes y ahora ha firmado una actuación que cambia el relato.
El atacante, vestido de oro viejo, encendió el partido con una acción individual de puro desborde. Recibió abierto, encaró y dejó atrás a Liam Lindsay con una zancada demoledora. Pisó área tras una larga conducción y, cuando Daniel Iversen intentó achicar, soltó un disparo potente, seco, imposible de detener. Gol que no solo abría el marcador, también liberaba al jugador.
El golpe despertó a Wolves y casi trae premio inmediato para otro viejo conocido: Raul Jimenez. El mexicano, en su segunda etapa en el club, rozó el segundo tanto con un sutil toque a bocajarro, pero la pelota se marchó besando el exterior del poste. Mismo instinto, mismo olfato, centímetros de diferencia.
El partido, hasta entonces controlado por los visitantes, se agitó con la reacción del conjunto local. Tras una fase de presión sostenida, Marshall Munetsi apareció como salvador bajo palos para despejar de cabeza un remate de Callum Lang que ya se colaba. Ese gesto mantuvo la ventaja y enfrió por un instante el empuje de los anfitriones, que habían arrancado adormecidos y de pronto olían sangre.
Justo antes del descanso, Wolves volvió a golpear la puerta. Rodrigo Gomes conectó un disparo raso y ajustado desde la frontal. Parecía gol cantado, pero Iversen se estiró al máximo y logró desviar con una mano providencial. El 0-1 se sostuvo por centímetros y el encuentro se fue al vestuario en un delicado equilibrio: dominio visitante, pero partido aún abierto.
Tras el descanso, los dos banquillos se movieron. Cambios, piernas frescas, sensaciones de partido encrucijada. De ese intercambio salió reforzado el equipo visitante. La presión, esta vez, sí encontró premio.
Armstrong, recién salido desde el banquillo, necesitó poco para dejar huella. En el minuto 71, se asoció con Jimenez en una pared precisa dentro del área. El mexicano devolvió de primeras, Armstrong atacó el espacio y, ya solo ante el portero, definió con calma para el 2-0. Un gol que parecía cerrar la noche… pero aún quedaba espacio para que López rematara su obra.
Con ocho minutos por jugarse, Wolves hilvanó otra combinación limpia en la frontal. El balón le cayó a López, que no dudó. Controló y, desde el borde del área, ajustó un disparo que se coló junto al palo. Segundo tanto en su cuenta, tercera diana del curso, y una sensación clara: el jugador que el año pasado se marchó cedido ha regresado con peso específico.
El conjunto local se negó a bajar los brazos y encontró un último chispazo. Thompson firmó un buen remate para el 3-1, un tanto de orgullo que evitó una derrota más abultada y puso algo de maquillaje en el marcador.
La noche, sin embargo, perteneció a López. De la cesión y las dudas al doblete y la confianza. Si mantiene este nivel, la pregunta ya no es si tendrá sitio en Wolves, sino qué techo puede alcanzar en esta nueva etapa.






