Louis Saha sorprendido por la venta de Everton
Louis Saha no entiende a los dueños de Everton. Y no se muerde la lengua: le sorprende, le desconcierta… pero al mismo tiempo ve un filón de negocio donde otros parecen querer salir.
Menos de 22 meses después de comprar el club a Farhad Moshiri, The Friedkin Group anunció el 9 de octubre que explora “nuevas opciones de inversión”, incluida la posible venta de una participación de control. Un volantazo brusco en un proyecto que, a ojos del francés, parecía haber encontrado por fin cierta estabilidad deportiva.
Sorpresa por la venta… y dardo a los propietarios
Saha, que llegó a Goodison en 2008 de la mano de David Moyes en su primera etapa en el banquillo, no oculta su perplejidad. El exdelantero, autor de 35 goles en 115 partidos con la camiseta blue —incluido aquel tanto a los 25 segundos en la final de la FA Cup de 2009—, esperaba justo lo contrario: continuidad e impulso.
“Estoy extremadamente sorprendido de que los propietarios de Everton quieran vender. Pensaba que el impulso era bueno porque desde que llegó David Moyes han tenido la oportunidad de jugar en un estadio precioso”, explicó, en declaraciones al ECHO a través de BettingLounge.
Para Saha, el plan parecía claro: gran estadio, gran visión, inversión a la altura. La realidad, según él, se ha quedado corta.
“Hay una gran visión y parecía que la inversión iba a seguir, pero no ha sido así. A David Moyes le han dejado corto en el mercado de fichajes. Trabaja bien con una plantilla más reducida, pero necesitaba más respaldo en ciertas posiciones”.
El francés, lejos de agitar el fantasma del caos deportivo, cree que el ruido en los despachos no debería trasladarse al césped. Pero su diagnóstico sobre el mensaje que envía la propiedad es contundente.
“No creo que la interrupción les perjudique en el campo, pero estoy realmente sorprendido con los propietarios, no es una gran señal”.
De goleador a magnate: Saha ve oro donde otros se bajan
Saha habla con la autoridad del exfutbolista… y con la perspectiva del empresario. Retirado, fundó la red social Axis Stars y hoy se le atribuye una fortuna superior a los 4.000 millones de libras. No mira a Everton solo con nostalgia. Lo mira como activo.
Y el veredicto es claro: para él, el club es una oportunidad de inversión de primera línea.
“Everton es una gran oportunidad de inversión. Es un gran estadio, un gran lugar para estar en la Premier League. Han estado allí durante muchos, muchos años, así que es un club bastante estable”.
Ahí entra en juego algo que en los informes financieros no siempre se puede medir: el peso social. La grada. El contexto.
“Hay tantos aspectos cuando tienes una afición así y una rivalidad que siempre atrae mucha atención. Así que definitivamente hay material para pensar en términos de inversión”.
La Premier League, recuerda Saha, convierte casi cualquier proyecto bien dirigido en un trampolín económico.
“La trayectoria de cualquier club en la Premier League podría ser una enorme oportunidad”.
Un movimiento que llega en el momento más extraño
Y, sin embargo, el francés vuelve una y otra vez al mismo punto: el “por qué” y, sobre todo, el “por qué ahora”.
Porque, desde fuera, la ecuación no le cuadra. Nuevo estadio, un técnico con experiencia, permanencia histórica en la élite, una base social masiva. Y unos dueños que, según se ha sabido, ni siquiera han llegado a ver al equipo en directo ni han hablado con Moyes.
Saha no entra en teorías, pero sí subraya lo que muchos en la grada piensan: el timing desconcierta.
“Sigo preguntándome por las razones de que esto haya ocurrido, cuando tienes una posición así o una posición fuerte, es un momento muy extraño”.
La pelota, esta vez, no está en el área rival ni en la cabeza de un delantero. Está en el despacho de los Friedkin. Y la pregunta es evidente: si alguien como Louis Saha ve en Everton un activo tan atractivo, ¿quién será el próximo en lanzarse a por el club y qué proyecto traerá bajo el brazo?





