Manchester City responde a promesa electoral de Riquelme sobre Haaland
El ruido electoral en el Real Madrid ha cruzado la frontera deportiva y ha encendido todas las alarmas en el Manchester City. El club inglés estudia emprender acciones legales después de que Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del conjunto blanco, utilizara públicamente la imagen de Erling Haaland y llegara a prometer su fichaje en plena campaña.
Riquelme, magnate de las energías renovables y rival directo de Florentino Pérez en las urnas, apareció en televisión el miércoles con una camiseta del Real Madrid con el nombre de Haaland a la espalda. El mensaje fue tan directo como explosivo: el delantero tendría una cláusula de salida y desearía vestir de blanco, y si él gana las elecciones, el noruego jugaría en el Santiago Bernabéu.
La respuesta no se hizo esperar. Primero, un comunicado conjunto del padre de Haaland y de su agente desmintió de plano el relato procedente de España. Después, el Manchester City elevó el tono y desmontó la historia de raíz.
«Las historias que han surgido desde España sobre el futuro de Erling Haaland no son ciertas. No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita», señala la nota difundida. El club añade además que está «considerando emprender acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto».
El pulso no se limita a Haaland. Riquelme también se lanzó a por otra pieza clave del City: Rodri. El centrocampista español, corazón del equipo de Pep Guardiola, fue presentado por el candidato como otro objetivo prioritario para su hipotético proyecto en el Real Madrid. «Es un gran jugador, en una posición en la que el Madrid necesita reforzarse. Hemos hablado con su agente. Tenemos que respetar a su club, pero si soy presidente, jugará en el Madrid. Haré todo lo posible», afirmó.
La ofensiva verbal del empresario de 37 años llega en un momento especialmente delicado para el club blanco. Por primera vez en 20 años, Florentino Pérez no concurre en solitario a unas elecciones. El vacío de títulos importantes en las dos últimas temporadas ha abierto una grieta que Riquelme intenta aprovechar con una campaña agresiva, plagada de promesas y golpes de efecto.
Entre sus grandes reclamos figuran un ambicioso proyecto urbanístico: construir una “ciudad de socios” alrededor de la ciudad deportiva para los aficionados del club. También ha prometido reducir hasta en un 50% la cuota anual de socio si el equipo no conquista la próxima edición de la Champions League. Un mensaje directo al bolsillo y al orgullo del madridismo.
Riquelme también ha marcado distancias en un punto especialmente sensible: el banquillo. Se opone a la decisión de Pérez de apostar por José Mourinho como entrenador, un movimiento que solo podría hacerse oficial si el actual presidente revalida su mandato. El candidato y su equipo han dejado entrever que su gran objetivo para el banquillo es Jürgen Klopp, libre tras su etapa en el Liverpool.
En una entrevista reciente con The Athletic, cuando le preguntaron por Klopp, Riquelme se limitó a deslizar su admiración: «Naturalmente, me encantaría que perfiles de ese calibre, y otros similares, entrenaran a este club». Un guiño calculado, otro mensaje a una afición inquieta.
Cerca de 100.000 socios están llamados a votar el domingo 7 de junio. La cita electoral fue convocada por el propio Florentino Pérez, decidido a reforzar su autoridad tras un periodo de inestabilidad deportiva y silbidos en el Santiago Bernabéu. Pese al ruido mediático y a las promesas de su rival, el actual presidente sigue siendo el gran favorito.
Mientras el madridismo se prepara para pasar por las urnas, en Manchester toman nota. El uso de nombres, camisetas y supuestas cláusulas como munición electoral ha abierto un frente inesperado entre dos gigantes europeos. La campaña sigue su curso. La batalla legal, si el City cumple su amenaza, puede estar a punto de comenzar.






