Logotipo completo Alargue Final

Mastantuono y su lucha por un lugar en la selección mundialista de Argentina

En el predio Lionel Messi de Ezeiza, mientras la campeona del mundo afina los últimos detalles antes de viajar, el futuro inmediato de un chico de 18 años se decide en silencios, pizarras y pruebas físicas. Claudio Echeverri Mastantuono —uno de los nombres que más ruido generó en Madrid en su temporada de irrupción— podría quedarse sin Mundial.

Según informó AS, el delantero, que viene de un debut complicado en el club blanco pese a sumar 23 apariciones, no tiene asegurado su lugar en la lista definitiva de Lionel Scaloni. No es una cuestión de estado físico. Ahí aprueba con holgura. El problema está en otro lado: la pizarra del seleccionador.

En forma… pero sin boleto asegurado

Mastantuono llegó a la concentración de la Selección en Buenos Aires con un dato a favor: está impecable desde lo físico tras una temporada exigente en Europa. No arrastra lesiones, no está entre algodones, no necesita adaptaciones especiales.

Sin embargo, en este tramo final antes del cierre del plazo, eso no alcanza.

El cuerpo técnico analiza uno por uno a todos los futbolistas incluidos en la prelista. Cada sesión, cada ejercicio, cada rato de fútbol reducido cuenta. Scaloni lo dejó claro al hablar del rompecabezas que tiene sobre la mesa: “Todavía tenemos algunas dudas que resolveremos en los próximos días”, admitió el entrenador, consciente de que cualquier decisión puede cambiar el dibujo del plantel.

Más tarde, fue todavía más específico con el criterio que definirá quién se queda y quién se baja en el último corte: la vara es “el rendimiento de los jugadores, que lleguen en la mejor forma”. Nada de sentimentalismos. Nada de concesiones.

En ese marco, una eventual ausencia de Mastantuono quedaría atada exclusivamente a una decisión táctica, no a una alarma médica.

La lista, pendiente de tres tobillos y un par de isquiotibiales

El destino del joven atacante no se juega solo en sus piernas. También depende, y mucho, de las de otros tres nombres consolidados: Nahuel Molina, Nico González y Gonzalo Montiel.

Los tres arrastran problemas físicos y están sometidos a pruebas específicas de alta exigencia. Son test dinámicos, diseñados para medir si realmente pueden sostener el ritmo de un torneo que no perdona desajustes. Si alguno de ellos no supera esas evaluaciones, se abrirán huecos inesperados en la lista.

Ahí es donde Mastantuono vuelve a escena con fuerza. Un lateral que no llega a tiempo puede forzar un cambio de estructura. Un extremo que no se recupera puede modificar el reparto de roles ofensivos. Cada baja potencial reconfigura el tablero y puede darle al chico de 18 años el espacio que hoy parece en duda.

La pulseada, en el fondo, es entre jerarquía probada y proyección inmediata. Entre la seguridad de quienes ya estuvieron en noches grandes y el vértigo de apostar por un talento que recién empieza a escribir su historia.

El reloj corre para Scaloni y la campeona del mundo

El plazo para entregar la lista final se acerca y en el búnker argentino lo saben. No hay margen para errores en una defensa del título que arranca en el Grupo J, frente a Argelia, Austria y Jordania. El primer partido no admite improvisaciones: la campeona necesita un plantel sano, competitivo y ajustado al milímetro a la idea del entrenador.

Scaloni y su staff trabajan con una prioridad innegociable: ordenar el mapa físico del grupo antes de subirse al avión. Solo después, cuando se despejen las dudas sobre Molina, González y Montiel, llegará el veredicto para Mastantuono.

Por ahora, el chico corre, presiona, se muestra y espera. Sabe que está en forma, sabe que gustó en varios tramos de su año en Madrid, pero también entiende que en una selección campeona del mundo el talento no siempre alcanza para entrar. A veces manda la táctica. A veces manda el contexto.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿habrá sitio para un proyecto de estrella en un plantel que solo admite certezas inmediatas? El desenlace, como tantas veces en el fútbol, dependerá de un par de pruebas médicas y de una última decisión en el despacho de Scaloni.