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Mauricio Pochettino y su futuro con Estados Unidos hasta 2030

Mauricio Pochettino, ante una decisión de país: oferta para seguir con Estados Unidos hasta 2030

La federación ya se ha movido. Mauricio Pochettino tiene sobre la mesa una oferta de renovación para seguir al frente de la selección masculina de Estados Unidos hasta el Mundial de 2030, según varias fuentes conocedoras de la negociación. El mensaje es claro: US Soccer quiere que el proyecto que ha explotado en este Mundial tenga continuidad a largo plazo.

No es un acercamiento repentino. De acuerdo con esas mismas fuentes, Pochettino y la federación llevan alrededor de tres meses hablando de un nuevo contrato. El técnico argentino y el CEO de US Soccer, JT Batson, han reconocido públicamente esas conversaciones, la última vez a finales de mayo, justo cuando se filtró que el entrenador había mantenido contactos con Milan.

Pochettino esquivó entonces las preguntas directas sobre el interés del club italiano. Batson, en cambio, fue mucho más explícito: la federación estaba recibiendo múltiples llamadas preguntando por la disponibilidad del técnico. Un síntoma inequívoco del valor que ha ganado su trabajo en el mercado internacional.

En mayo, Batson lo resumió así: Pochettino y todo su equipo “han sido increíblemente transparentes durante todo el proceso”. Recordó que, cuando lo contrataron, ya tenía ofertas firmes de otros lugares, pero eligió Estados Unidos porque creía en el proyecto, en el crecimiento del fútbol en el país y en el potencial de esta generación.

El propio Pochettino ha marcado los tiempos. Ha repetido que no tomará ninguna decisión sobre su futuro hasta que termine el Mundial. Los datos públicos más recientes sobre su salario lo sitúan entre los entrenadores mejor pagados del planeta, con unos 4 millones de dólares anuales, cifra que aumenta de forma notable con los bonus por objetivos. La información sobre la nueva propuesta fue adelantada inicialmente por The Athletic.

Un ciclo irregular, un Mundial que lo cambia todo

Su etapa con la selección de Estados Unidos, que ya se acerca a los 22 meses, no ha sido lineal. Ha tenido momentos de dudas, tramos de juego espeso y resultados que alimentaron el debate sobre si el argentino era el hombre adecuado para dar el salto definitivo. Pero el Mundial ha girado la conversación.

En esta Copa del Mundo, el rendimiento del equipo ha sido contundente. A los 54 años, Pochettino ha guiado a Estados Unidos a su mejor fase de grupos en la historia del torneo. Victoria clara ante Australia, triunfo solvente frente a Paraguay y primera plaza asegurada con una jornada de margen. Solo Turquía, ya eliminada, logró frenarlos en un partido áspero y competido que cerró la liguilla.

El premio es un cruce de octavos de final frente a Bosnia y Herzegovina. Con el billete a las eliminatorias en el bolsillo, la selección estadounidense se coloca a solo dos victorias de igualar su mejor actuación en la era moderna. De pronto, el horizonte que parecía lejano se ve al alcance de la mano.

Entre la tentación europea y la idea de legado

Durante meses, aficionados y analistas dieron casi por hecho que Pochettino se marcharía tras el Mundial. El técnico nunca había trabajado en selecciones antes de aceptar el reto de Estados Unidos y su nombre siempre aparece vinculado a banquillos de élite en Europa. El interés de Milan solo reforzó esa sensación de que su paso por el combinado norteamericano sería un paréntesis.

Sin embargo, el propio entrenador ha ido matizando ese relato en las últimas semanas. Ha dejado claro que está abierto a seguir. Lo confirmó en una mesa redonda con medios en los días previos a la fase de eliminatorias: la delegación del entrenador transmitió a la federación que no cierran la puerta a una renovación, pero que no quieren que el tema contractual distraiga cuando toda la energía debe estar volcada en el grupo.

En esa misma conversación, Pochettino dejó entrever qué le seduce de quedarse. Habló de la posibilidad de construir una auténtica cultura futbolística, de aprovechar el crecimiento del interés del público estadounidense por el deporte. Si la gente en el país empieza a mostrar pasión por el fútbol, planteó, ¿por qué no formar parte de algo capaz de dejar una huella profunda?

Para él, el legado no se mide solo en resultados. Lo más importante, subrayó, es la conexión entre la selección y los aficionados. Que el equipo nacional sea un punto de encuentro, una identidad compartida. Ese discurso encaja con la estrategia de US Soccer, que en los últimos años ha intentado dar un salto estructural.

La federación no solo apostó fuerte por Pochettino. También inauguró recientemente un centro de entrenamiento de 250 millones de dólares en Atlanta, Georgia, una instalación que pretende ser el corazón del desarrollo del fútbol en el país. Instalaciones de élite, entrenador de élite y un Mundial en casa en 2026 en el horizonte inmediato: el contexto invita a pensar en un proyecto de largo recorrido.

Ahora la pelota está en el tejado de Pochettino. Entre la seducción de un regreso al fútbol de clubes en Europa y la opción de liderar a Estados Unidos hasta 2030, con un grupo joven y un país entero descubriendo el deporte, el argentino se enfrenta a una decisión que va mucho más allá de un simple contrato. ¿Quiere ser el técnico de una generación… o el arquitecto de todo un fútbol?