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Lionel Messi en el banquillo: la estrategia de Scaloni ante Jordania

Lionel Scaloni lo dejó claro, sin rodeos, en la sala de prensa: Lionel Messi empezará en el banquillo frente a Jordania este sábado por la noche. “Leo irá al banco”, anunció el seleccionador argentino. “Voy a esperar para confirmar el once, pero Leo va a entrar después”.

La decisión llega en un contexto inmejorable para Argentina. Clasificada ya a los octavos de final como primera del Grupo J, con seis puntos, cinco goles a favor y todos ellos firmados por Messi, el campeón del mundo se permite algo que en otros tiempos habría sido impensado: guardar a su máxima figura desde el inicio sin que eso suene a sacrilegio.

Un respiro para un goleador histórico

Messi cumplió 39 años el miércoles y, sin minutos ante Jordania, habría encadenado 11 días sin acción competitiva antes del cruce de octavos, programado para el 3 de julio. Scaloni no quiere llegar a ese extremo, pero tampoco está dispuesto a forzarlo. Lo administra. Lo protege.

El capitán arrastra un torneo descomunal: cinco goles en dos partidos, registro que lo ha convertido en el máximo artillero de la historia de la Copa del Mundo con 18 tantos. Números de leyenda, sostenidos a una edad en la que casi todos sus contemporáneos ya miran el fútbol desde el sofá.

Desde dentro del vestuario, el impacto es evidente. Nicolás Tagliafico, que compartió rueda de prensa con Scaloni, lo resumió con una frase que ya recorre el planeta: “En Leo se ve todo; está exactamente al mismo nivel que en 2022, o incluso mejor. Él lo está disfrutando, y nosotros lo estamos disfrutando también”.

Rotación como recompensa

Con el grupo resuelto y el liderato asegurado, Scaloni ve en este partido algo más que un trámite. Lo entiende como una deuda con quienes aún no han tenido minutos. Lo dijo sin medias tintas: el turno es para los que siempre empujan desde atrás.

Los nombres están sobre la mesa: Valentín Barco, Giovani Lo Celso, Flaco López, Exequiel Palacios, Marcos Senesi, Guiliano Simeone y Leonardo Balerdi, además de los arqueros suplentes Juan Musso y Gerónimo Rulli. Todos han entrenado al máximo. Todos esperan su oportunidad.

“El gran mérito de todo lo que se ha hecho es de los chicos que siempre están y entrenan al máximo”, explicó Scaloni. “Creo que cuando hay una oportunidad, hay grandes jugadores que también se la merecen. Y la idea es que el equipo juegue de la misma manera”.

El mensaje es doble: premio para los que empujan en silencio y aviso para el resto del torneo. Argentina quiere que su estructura no dependa solo de Messi, por más que el 10 siga siendo el faro.

Sin concesiones al rival

El escenario, a priori, invita a la relajación. Jordania llega al Dallas Stadium eliminada, tras perder sus dos primeros partidos del grupo frente a Austria y Argelia. No tiene puntos, no tiene margen y se despide del torneo ante la campeona del mundo.

Justamente ahí insiste Tagliafico en el discurso interno: nada de bajar la guardia. “Creo que el equipo está trabajando con la misma armonía de antes, y ojalá que las cosas se sigan acomodando; no tenemos que ponernos presión”, señaló el lateral. Y remató con una consigna que sonó casi a orden: “No podemos bajar la guardia, no podemos relajarnos, aunque ya estemos clasificados”.

Scaloni, por su parte, también fue consultado sobre si se habría atrevido a una rotación tan profunda frente a un rival, en teoría, más poderoso. La respuesta fue tajante: no cambiaría su decisión. “Sería una forma completamente irrespetuosa de tomar esa decisión”, afirmó. El respeto al rival, dice el técnico, no se mide por el nombre del que está enfrente, sino por la coherencia con la que se compite.

Un plan pensado para julio

Detrás del descanso de Messi hay algo más que simple cálculo físico. Hay lectura de torneo. En la zona de vestuarios, tras su doblete ante Austria —noche en la que firmó el récord absoluto de goles en Mundiales—, el propio Messi dejó una pista. Le preguntaron por su gol favorito en la historia del torneo y apenas pudo contestar: “No puedo pensar ahora. Estoy demasiado cansado”.

La frase sonó ligera, casi anecdótica, pero reveló el desgaste. Dos partidos, dos victorias, cinco goles y una carga emocional enorme. Si Argentina quiere volver a levantar la Copa, necesita a Messi fresco cuando el margen de error desaparezca.

Este duelo con Jordania puede ser la única ventana real para darle un respiro sin poner en riesgo la clasificación. Scaloni lo sabe. Y sabe también que, a diferencia de otros ciclos, esta selección está construida para sobrevivir, e incluso imponerse, sin depender de que Messi lo haga todo.

Hay profundidad. Hay variantes. Y cuanto más jueguen los que hoy esperan, más recursos tendrá el equipo cuando el torneo se convierta en una carrera de detalles.

El horizonte: Miami y un cruce trampa

Con el primer puesto asegurado, Argentina ya mira de reojo a los octavos de final. Se enfrentará al segundo del Grupo H, en Miami, el próximo fin de semana. Las proyecciones en vivo señalan a Cabo Verde como el rival más probable, aunque el cuadro aún puede moverse.

Sea quien sea, el plan está claro: llegar a esa cita con un Messi descansado, con un plantel más rodado y con la misma intensidad competitiva que ha marcado este ciclo.

La noche de Dallas, entonces, no será solo el partido en el que Messi arranque sentado. Puede ser el día en que Argentina confirme que también sabe ganar cuando su estrella mira el césped desde la línea de banda, esperando el momento justo para volver a encender el torneo.