Logotipo completo Alargue Final

Michael O'Neill y el dilema de la elegibilidad internacional

Michael O'Neill, frente a un viejo dilema: “Estamos obligando a chicos a tomar decisiones irreversibles”

La discusión sobre la elegibilidad internacional en la isla de Irlanda ha vuelto a encenderse. Y Michael O'Neill, seleccionador de Irlanda del Norte, no se esconde. Lo que más le duele no son los resultados ni las bajas. Es ver a futbolistas casi adolescentes empujados a elegir, para siempre, una camiseta.

El caso que lo ha devuelto todo a primer plano tiene nombre y apellido: Ceadach O'Neill, joven del Arsenal, 19 años, dos veces internacional absoluto con Irlanda del Norte y ahora convocado para el cuádruple compromiso de Nations League. Un talento en formación, atrapado entre dos federaciones.

Un pasaporte, dos selecciones, una sola bala

Cualquier jugador nacido en Irlanda del Norte puede representar tanto a Irlanda del Norte como a la República de Irlanda. Lo ampara el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que permite a los nacidos en el territorio tener pasaporte británico e irlandés.

La clave, sin embargo, está en la normativa de Fifa: solo se puede solicitar una vez el cambio de federación. Una sola solicitud. Una sola oportunidad.

En el caso de Ceadach O'Neill, la situación es especialmente delicada. Si quiere jugar con la República de Irlanda en cualquier categoría, ya tendría que tramitar una transferencia de elegibilidad. Y si llega a participar en los próximos partidos de Nations League, no podría formalizar ese cambio hasta cumplir los 21 años. Si alcanza las cuatro internacionalidades absolutas, la puerta se cerraría para siempre.

Michael O'Neill no oculta su incomodidad ante este escenario: siente que se está forzando al chico a una decisión de carrera cuando apenas ha tenido tiempo de asentarse como profesional.

“Mi foco está en el jugador, y tengo un deber de cuidado hacia él como su seleccionador, igual que lo tenemos como asociación”, subraya.

Recuerda que Ceadach ha crecido dentro del sistema norirlandés, en su academia, siguiendo el camino marcado por la federación. Y que, pese a ello, ha recibido un acercamiento desde la FAI, algo que ya se ha vuelto rutina en la isla.

Para O'Neill, el problema es de fondo: “Poner a un jugador joven en la posición de hacer una transferencia internacional antes de que lleve siquiera dos años como profesional no es lo correcto. No es algo que ninguna asociación debería hacer”.

Un marco legal único en el fútbol mundial

El particular contexto político y jurídico de Irlanda marca el debate. Tras una resolución del Tribunal de Arbitraje Deportivo en 2010, cualquier jugador nacido en la isla puede representar a la República de Irlanda sin necesidad de cumplir otros requisitos habituales: ni lugar de nacimiento dentro de la jurisdicción, ni padres o abuelos nacidos allí, ni cinco años de residencia continuada.

En la práctica, eso significa que un futbolista nacido en Belfast puede optar por vestir de verde con la República de Irlanda aunque no tenga más vínculo que su lugar de nacimiento en la isla. En sentido contrario, no ocurre lo mismo: los nacidos en la República no pueden jugar con Irlanda del Norte salvo que cumplan otros criterios de elegibilidad.

O'Neill lo asume con realismo: “Explotamos la elegibilidad igual que cualquier otro país, hasta la regla del abuelo, pero esta es una norma única entre nosotros y la FAI”. Y admite lo que muchos dentro del fútbol del norte piensan: “Todo el mundo reconoce que no es particularmente justa”.

Por eso insiste en reforzar lo que sí puede controlar: “Nuestro objetivo es que nuestra vía de desarrollo para los jóvenes sea lo mejor posible, y que sea una vía abierta a chicos de cualquier parte de la comunidad”.

La ofensiva de la FAI y la batalla por el talento

Del otro lado, la FAI no esconde su estrategia. Su director de fútbol, John Martin, dejó claro en mayo que la federación tiene la obligación de, al menos, sondear a todos los jugadores elegibles.

“Sabemos que hay chicos ahí fuera que quieren jugar para Irlanda y que no han sido contactados en el pasado. Eso no está bien”, afirmó.

La idea es simple: tener presencia, saber quién está disponible, seguirlos de cerca y no dejar escapar talento por falta de atención.

Ese enfoque ha alimentado el debate en Belfast. Cada vez que un joven destaca en las categorías inferiores norirlandesas, surge la misma pregunta: ¿recibirá la llamada de la FAI? Y, si la recibe, ¿cuándo y en qué momento de su desarrollo?

Cuando se le plantea si todo este ruido en torno a la nacionalidad de sus jóvenes le resulta cansino, Michael O'Neill reconoce que en el pasado sí le pesó. Ahora, en cambio, le preocupa más el impacto sobre los protagonistas: “Hay gente que comenta sobre nacionalidad, identidad y todas esas cosas que forman parte de nacer y crecer en Irlanda del Norte. Pero lo que estamos perdiendo de vista es que estamos poniendo a jugadores jóvenes en una situación en la que deben tomar una decisión irreversible”.

Dos pasaportes, muchas emociones

El seleccionador sabe mejor que nadie que en su vestuario no solo se juega al fútbol. Se cruzan historias familiares, identidades, memorias. Y en medio de todo eso, un chico de 18 o 19 años debe decidir qué himno escuchar el resto de su carrera.

O'Neill recuerda que Irlanda del Norte también se ha beneficiado del sistema de cambios de selección. En su etapa en el cargo, dos jugadores han tramitado transferencias internacionales hacia su equipo: Jamie Donley, procedente de Inglaterra, ahora ya internacional absoluto, y Ronan Hale, que llegó desde la República de Irlanda con 25 años, una edad a la que, según el técnico, el futbolista ya está preparado para tomar una decisión así.

Ahí está, para él, la diferencia clave. “Hay un punto en la carrera de un jugador en el que simplemente tienes que dejarle jugar, desarrollarse, disfrutar del fútbol sin crear una situación como esta”, insiste. Y remarca que el caso de Ceadach O'Neill no es fruto de una maniobra de Irlanda del Norte: “No hemos creado esta situación. Ceadach ha estado en nuestro sistema todo el tiempo y ahora está en nuestra convocatoria”.

McClean, Duffy y las carreras que pudieron ser

Los ejemplos más conocidos de cambio de rumbo están grabados en la memoria del fútbol irlandés: James McClean y Shane Duffy. Ambos pasaron por las categorías inferiores de Irlanda del Norte y terminaron construyendo largas trayectorias internacionales con la República de Irlanda, superando los 50 partidos.

O'Neill, sin embargo, pone el foco en el resto de casos, los menos mediáticos. Desde su punto de vista, la mayoría de los jugadores que han optado por ese camino no han logrado consolidarse ni tener la continuidad que, cree, podrían haber encontrado si se hubieran quedado con Irlanda del Norte.

“Si lo miras desde nuestro punto de vista, no hay muchos jugadores que hayan sido un éxito tras irse de Irlanda del Norte”, apunta. Y vuelve a la idea central: la decisión es del futbolista, y la federación debe respetarla, pero no se trata solo de sentimiento.

Para él, hay dos planos inseparables: la identidad y la carrera. “Está, por supuesto, a quién sientes que debes representar. Pero también está la decisión futbolística, donde puedes tener longevidad en tu carrera internacional.”

El caso de Ceadach O'Neill, convocado de nuevo con Irlanda del Norte mientras la FAI tantea su entorno, se ha convertido en el último capítulo de una historia que mezcla política, pertenencia y ambición deportiva. La pregunta es cuántos más talentos tendrán que enfrentarse a este cruce de caminos antes de haber terminado siquiera de aprender a ser profesionales.