Mikel Arteta expresa furia y orgullo tras el partido
Mikel Arteta salió del partido con una mezcla explosiva de orgullo y furia. Orgullo por la respuesta de los suyos. Furia por una decisión arbitral que, según él, puede marcar una temporada entera.
El técnico no se anduvo con rodeos.
“Sí. Estoy muy enfadado. Es inaceptable a este nivel. Inaceptable. Esto puede cambiar el curso de una temporada, de un campeonato, y no es aceptable”, lanzó, aún con la adrenalina del encuentro a flor de piel.
Arteta explicó que revisó la acción una y otra vez. No una, ni dos. Diez veces.
“Lo he visto diez veces para asegurarme, porque lo vi en directo y dije: no es posible a este nivel, va a ser penalti porque es una llave de judo. Eso es lo que es. No puede pasar”, insistió, visiblemente indignado.
Para él, no hay debate posible.
“No en mi opinión, en la de cualquiera que haya jugado al fútbol. Llevo casi 27, 28 años en el fútbol. No es penalti en ningún caso, en ningún partido, en ningún contexto, en ninguna liga”, remarcó, elevando el tono en cada frase.
Entre tanta rabia, el entrenador también dejó espacio para el reconocimiento a su plantilla. Habló de sus jugadores con una mezcla de admiración y alivio.
“Eso es lo increíble de los jugadores que tenemos. El espíritu, el coraje para ir otra vez, y otra vez, y otra vez”, subrayó. “Estoy muy contento en un sentido y muy preocupado en otro”.
La noche no fue solo un desahogo contra el arbitraje. También sirvió para destacar a una de sus grandes figuras, decisiva una vez más.
“Increíble. Otra vez. Es un jugador que decide partidos cuando lo necesitamos”, dijo, sin necesidad de adornar más la frase. El peso de sus palabras dejaba claro de quién hablaba y qué significa para su equipo.
Arteta no quiso que su enfado ocultara el trabajo del rival. Al contrario, se detuvo para elogiar a Sunderland y el plan que presentó.
“Un gran mérito para Sunderland también, por cómo juegan, por cómo están entrenados. Lo que hacen, porque son un muy buen equipo”, reconoció. “No quiero quitarles ningún mérito porque realmente se lo merecen por lo mucho que te complican las cosas. Y no solo eso: en fases del partido juegan, tienen valentía y un gran entendimiento de lo que tienen que hacer durante el encuentro”.
El técnico cerró con una confesión que resumía la batalla:
“Ha sido extremadamente duro, muy duro. Muy feliz de que lo hayamos conseguido”.
En su mirada quedaba claro que la victoria sabe bien, pero la herida arbitral sigue abierta. Y en una temporada larga, en la que cada punto pesa, Arteta ya dejó claro un mensaje: no piensa callarse cuando sienta que algo puede torcer el destino de su equipo.






