Mohamed Ihattaren brilla en Fortuna Sittard
Mohamed Ihattaren vuelve a encender la chispa en Países Bajos. Y lo hace lejos de los grandes focos, en un escenario mucho más modesto, pero con un peso enorme para su propia historia: el de Fortuna Sittard.
Noche decisiva ante ADO Den Haag
Ante ADO Den Haag, el mediapunta de 24 años firmó un partido que huele a punto de inflexión. Dos goles, una asistencia y un 3-2 que llevó a Fortuna a una victoria trabajada, sufrida y, sobre todo, muy simbólica para él.
Su segunda diana fue el golpe que inclinó definitivamente el duelo. Ihattaren cazó un error defensivo, encaró, dejó atrás a su rival y soltó un zurdazo violento. El balón besó la parte inferior del larguero antes de entrar. Un gol de los que marcan territorio, de los que recuerdan por qué su nombre llenó portadas cuando apenas era un adolescente.
El arranque de temporada respalda las sensaciones. Tres goles y dos asistencias en cinco partidos, con Fortuna Sittard instalado ya en la cuarta plaza de la clasificación. No es solo un buen momento: es continuidad, algo que durante años le había sido esquivo.
Por fin, continuidad
La campaña 2025/26 ya había dejado señales claras. Ihattaren disputó 28 encuentros de liga con Fortuna, con seis goles y 10 asistencias. Después de temporadas interrumpidas, cambios constantes y episodios lejos del césped, por fin encadenó un curso completo con minutos, responsabilidad y peso real en un equipo.
Ese contexto explica también la estrategia de su entrenador, Danny Buijs. El técnico, que lleva 15 meses trabajando con él, explicó en ESPN que quiere rebajar el ruido alrededor del jugador. Menos exposición, menos foco mediático, más fútbol. El mensaje es simple: para que Ihattaren llegue donde quiere, primero debe protegerse del entorno y centrarse en el día a día.
De promesa fulgurante a camino tortuoso
La historia de Ihattaren no se entiende sin su origen. Nacido en Utrecht, irrumpió con una claridad desarmante en el primer equipo de PSV. En 2019, con solo 17 años, el exinternacional neerlandés Pierre van Hooijdonk llegó a señalarlo como el mejor jugador del partido ante Ajax. Parecía el inicio de una carrera recta hacia la élite.
Todo se torció rápido. En octubre de 2019 murió su padre, una figura capital en su vida. Años más tarde, el propio Ihattaren confesó que su padre era “todo” para él. A partir de ahí, su trayectoria deportiva se llenó de curvas.
En 2021 dejó PSV y firmó un contrato de cuatro años con Juventus. Sobre el papel, un salto enorme. En la realidad, un nuevo frenazo. En su cesión a Sampdoria no llegó a disputar ni un solo minuto oficial. Ajax, que también apostó por él, decidió no ejecutar una compra definitiva. En 2023, un acuerdo con el club turco Samsunspor se vino abajo y, de nuevo, nada de minutos. Tampoco jugó ni un solo minuto oficial con Slavia Prague.
El talento seguía ahí. El contexto, no.
Un futuro por decidir, entre Países Bajos y Marruecos
En 2025, Ihattaren dio otro giro significativo a su carrera, esta vez en el plano internacional. Manifestó su deseo de representar a Marruecos. Antes había pasado por las selecciones juveniles de Países Bajos, pero todavía no ha debutado con la absoluta de ninguno de los dos países.
Mientras las federaciones observan y los debates se multiplican, él ha encontrado algo más valioso que cualquier rumor: un lugar donde jugar cada semana, sentirse importante y volver a construir su nombre con hechos.
Hoy, ese lugar se llama Fortuna Sittard. La pregunta es cuánto tiempo podrá mantenerse en la sombra de un club de perfil medio si sigue firmando noches como la de ADO Den Haag.






