Mudryk sufre otra lesión y Tottenham sigue en crisis
Mykhailo Mudryk apenas había empezado a asomar la cabeza en su nueva etapa cuando el infortunio volvió a golpear. El extremo ucraniano de Tottenham Hotspur sufrió una lesión de tobillo en un entrenamiento, según informan medios británicos, y vuelve a frenar en seco un regreso que ya venía cargado de cicatrices.
Roberto De Zerbi no lo ocultó. Lo necesita. Y el jugador, después de todo lo que ha pasado, todavía más.
“Con Mudryk fue una lesión estúpida y esperamos que pueda volver lo antes posible. Para él y para nosotros”, dijo el técnico este viernes.
Los primeros informes apuntan a que el atacante estará de baja, como mínimo, hasta después del parón de selecciones. Un jarro de agua fría para un futbolista que acababa de aterrizar en el norte de Londres con la urgencia de relanzar su carrera y para un equipo que anda corto de confianza y de puntos.
Un debut fugaz… y un nuevo parón
Mudryk llegó cedido por una temporada desde Chelsea en el último día del mercado, un movimiento que ya de por sí levantó cejas por la rivalidad entre clubes y por el contexto personal del jugador. El sábado pasado, en el 0-0 ante Nottingham Forest, al fin volvió a pisar césped de la Premier League: 15 minutos, chispa, buenas sensaciones. Un pequeño paso, pero un paso al fin y al cabo.
Ese “proceso normal” del que hablaba De Zerbi —volver a competir tras tanto tiempo parado— se ha torcido de inmediato. Cuando Tottenham empezaba a pensar en darle más minutos, el tobillo dijo basta.
“Jugó 15 minutos en Nottingham, jugó bien, pero entra dentro del proceso normal cuando un jugador no juega durante mucho tiempo”, recordó el entrenador.
Un reencuentro que se complica
El fichaje tenía algo de historia circular. De Zerbi ya conocía a Mudryk de su etapa en Shakhtar Donetsk, donde el técnico italiano ayudó a pulir a uno de los talentos más llamativos del fútbol ucraniano antes de su salto a Chelsea en enero de 2023.
En Stamford Bridge, sin embargo, el guion nunca terminó de encajar. Entre la irregularidad del equipo, la competencia feroz y sus propios altibajos, Mudryk no logró asentarse del todo: 73 partidos, 10 goles, 11 asistencias. Números respetables, pero lejos de lo que se esperaba de una apuesta tan fuerte.
Y luego llegó el golpe más duro: un resultado analítico adverso por meldonium en un control antidopaje en 2024. La Federación le impuso una sanción de cuatro años. Su carrera parecía congelada.
Mudryk recurrió al Tribunal de Arbitraje Deportivo y, tras un acuerdo entre la FA y la Agencia Mundial Antidopaje, la suspensión se redujo. El horizonte se despejó de nuevo. El préstamo a Tottenham era, en realidad, un intento de resurrección.
Por eso cada minuto contaba. Y por eso esta lesión duele más de lo que dice el parte médico.
Un Tottenham frágil y sin margen
El contexto deportivo tampoco ayuda. Tottenham ha arrancado la temporada con un solo punto de nueve posibles en la Premier League y ocupa la 17ª posición. Un inicio pobre, sin colmillo, que ha encendido las alarmas.
De Zerbi lo sabe: ha perdido “un jugador importante” en un momento en el que su equipo necesita desequilibrio, velocidad y algo de rebeldía en los metros finales. Justo lo que Mudryk, en su mejor versión, puede ofrecer.
Mientras el ucraniano trabaja para dejar atrás este nuevo contratiempo, Tottenham se prepara para recibir este sábado a Everton con la obligación de reaccionar. Sin Mudryk, sin red y sin demasiado tiempo para seguir lamentándose.






