Logotipo completo Alargue Final

Norteamérica se convierte en el centro del mundo del fútbol

El mayor Mundial de la historia ya está aquí. Norteamérica abre sus puertas a 48 selecciones y a millones de aficionados que desembarcan en México, Estados Unidos y Canadá para una edición que rompe todos los moldes: más equipos, más sedes, más ceremonias, más ruido.

Por primera vez, tres países comparten la organización de una Copa del Mundo masculina. De Ciudad de México a Nueva York, de Toronto a Los Ángeles, el mapa del torneo se estira como nunca. También el formato: se deja atrás el clásico cuadro de 32 selecciones vigente desde 1998. La FIFA entra en una nueva era… y quiere que el estreno sea un espectáculo total.

Tres ceremonias, tres países, un mismo arranque

El telón se levanta donde el fútbol tiene memoria de leyenda: el Estadio Azteca. Antes del México–Sudáfrica del Grupo A, el jueves, el coloso de la capital mexicana será escenario del primer gran show. Shakira y Burna Boy interpretarán “Dai Dai”, la canción oficial del Mundial 2026, en una ceremonia que comenzará a las 11:30 hora local (13:30 ET).

No estarán solos. Sobre el césped del Azteca desfilarán también nombres que integran el primer álbum oficial de una Copa del Mundo: Alejandro Fernández, Belinda, Danny Ocean, J Balvin, Lila Downs, Los Ángeles Azules, Maná y Tyla, entre otros. Música latina, ritmos globales y una declaración de intenciones: el torneo quiere sonar tan fuerte como se juega.

El viernes, el foco se traslada a Toronto. Canadá debuta como anfitrión en un BMO Field transformado: de 28.000 a 45.000 asientos para acomodar la fiebre mundialista. Noventa minutos antes del choque del Grupo B entre Canadá y Bosnia y Herzegovina (15:00 ET), el país organizará su propia ceremonia de apertura, con Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez, Michael Bublé y otros artistas marcando el tono de la fiesta en el norte.

En paralelo, Estados Unidos prepara su puesta en escena en Los Ángeles. El viernes, en la previa del estreno de la USMNT ante Paraguay en SoFi Stadium, el show arrancará a las 16:30 hora local (19:30 ET). Katy Perry, Future, Anitta, LISA, Rema y de nuevo Tyla encabezarán una celebración pensada como escaparate de la diversidad cultural del país, tal y como subrayó el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Música, espectáculo y una idea clara: el Mundial quiere reflejar la mezcla de comunidades que llenará las gradas.

México–Sudáfrica: un 11 de junio con sabor a déjà vu

Tras los fuegos artificiales, llega lo que importa: la pelota. El jueves 11 de junio, a las 14:00 hora local (15:00 ET), México y Sudáfrica abrirán el Grupo A en el Azteca. La fecha y el cruce despiertan recuerdos inmediatos: el 11 de junio de 2010, en Johannesburgo, ambas selecciones inauguraron aquel Mundial con un 1-1 que aún resuena.

Esta vez, el contexto cambia. México juega en casa, en su estadio fetiche, con la presión y el impulso de un país entero. El primer paso siempre pesa. Y más cuando el rival te recuerda que los estrenos no se regalan.

Más tarde, a las 21:00 hora local (23:00 ET), el Grupo A se completa en el Akron Stadium de Zapopan, cerca de Guadalajara, con el duelo entre Corea del Sur y Czechia. Una noche que promete ambiente intenso en una de las cunas futboleras de México.

El viernes será el turno de Canadá. Su selección disputará su primer partido mundialista en casa ante Bosnia y Herzegovina a las 15:00 ET, en un BMO Field que quiere convertirse en fortaleza. Un día histórico para un país que lleva años empujando el crecimiento del fútbol.

Y en la Costa Oeste, el cierre del día apunta a ser uno de los grandes momentos del arranque: Estados Unidos–Paraguay en SoFi Stadium, a las 18:00 hora local (21:00 ET). La última vez que la selección masculina estadounidense jugó un partido de Mundial en casa fue el 4 de julio de 1994, derrota 1-0 ante Brasil en octavos. Desde entonces, el fútbol en el país ha cambiado de dimensión. El equipo también. Nike ha diseñado una equipación nueva inspirada en camisetas históricas, con guiños claros a las franjas de hace 32 años. La nostalgia se mezcla con la expectativa.

Seguridad máxima: el otro dispositivo del Mundial

Mientras el balón se prepara para rodar, el despliegue fuera de los estadios se multiplica. El FBI ha movilizado equipos tácticos a Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia, el Área de la Bahía de San Francisco y Seattle. El mensaje es directo: el país quiere blindar un evento sin precedentes en volumen de aficionados.

Según explicó el director del FBI, Kash Patel, estos equipos de respuesta a crisis llegan para reforzar el enorme trabajo de seguridad necesario para proteger a jugadores, hinchas y visitantes. En sedes como Gillette Stadium, en Foxborough (Massachusetts), las autoridades ya advierten a los aficionados: habrá que llegar con bastante antelación, incluso más de una hora, para superar los controles.

Marlo Graham, agente especial a cargo de la oficina del FBI en Atlanta, describió la preparación para este Mundial como similar a otros grandes eventos, con una salvedad evidente: el torneo se extiende durante 39 días. Sus unidades tácticas llevan meses entrenando junto a equipos de otras agencias, afinando la coordinación para un calendario maratoniano.

El dispositivo no se limita al FBI. Agentes de Immigration and Customs Enforcement también estarán implicados, aunque, según el responsable de fronteras de la Casa Blanca, Tom Homan, su “foco principal” será la seguridad nacional, no la aplicación de leyes migratorias.

Todo esto se enmarca en un contexto de mayor control fronterizo tras más de un año de endurecimiento de la entrada a Estados Unidos por parte de la administración Trump, lo que ha generado preocupación sobre posibles efectos en el desarrollo del torneo. Un ejemplo ya ha salido a la luz: el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, designado para dirigir partidos del Mundial, fue impedido de entrar al país por “motivos de evaluación” según Customs and Border Protection. La FIFA confirmó la denegación de entrada, sin detallar las razones.

Qué se puede llevar al estadio… y qué no

El otro gran filtro estará en los accesos a los recintos. El código de conducta de estadios de la FIFA es claro: quedan prohibidos los bolsos opacos y cualquier objeto considerado peligroso, como armas, protecciones corporales, cascos, paraguas, cochecitos de bebé y sillas portátiles.

La lista incluía también “botellas, vasos, frascos, latas u otros recipientes cerrados o con tapa que puedan ser lanzados o causar lesiones”, así como botellas de agua de marca. Esa norma, en pleno verano norteamericano y con riesgo de calor extremo, encendió las críticas de los aficionados.

El grupo de hinchas ingleses Free Lions lo resumió con ironía en redes: “¿Qué será lo próximo? ¿Prohibir la crema solar y obligar a comprarla en el estadio?”. El malestar giraba en torno a una sospecha recurrente: que las restricciones acaben siendo una nueva forma de exprimir al aficionado.

La presión hizo efecto. El director de operaciones del Mundial 2026, Heimo Schirgi, aclaró después que se permitirá a cada espectador entrar con una botella de agua blanda, de plástico, desechable, de fábrica y sellada, de hasta 20 onzas, en los estadios de Estados Unidos y Canadá. Las botellas duras reutilizables siguen vetadas.

Dentro de los recintos, el control sobre las bebidas será total: agua, refrescos y zumos estarán suministrados en exclusiva por Coca-Cola, patrocinador histórico de la FIFA, según informó Associated Press.

Un Mundial gigante… y un golpe al bolsillo

Más sedes, más partidos, más oportunidades de ver fútbol en directo. Pero también más factura. Con 16 estadios implicados, el acceso a la experiencia mundialista no será para todos los bolsillos. Las entradas de la fase de grupos han alcanzado precios de varios cientos de dólares y, en algunos partidos, incluso miles.

Phil Labas, capitán del capítulo de Chicago de American Outlaws, grupo que reúne a unos 30.000 aficionados al fútbol en Estados Unidos, lo definió sin rodeos: “absolutamente escandaloso”. Explicó que ha asistido a casi todos los eventos de U.S. Soccer en los últimos cuatro años, pero que este Mundial en casa ha empujado incluso a un grupo tan fiel a las gradas más altas.

“Estamos en la sección 300. Fondo superior, en una esquina… Es una auténtica tragedia”, lamentó. El símbolo es potente: los hinchas organizados, que suelen marcar el pulso del ambiente, se ven desplazados a la parte alta del estadio. Aun así, Labas lanzó un aviso: no se van a esconder. “Nos escucharéis, nos veréis si enfocan hacia arriba, pero sin duda estaremos ahí”.

Favoritos, sorpresas y el curioso caso de Países Bajos

Mientras los aficionados hacen cuentas, las casas de apuestas y los analistas afinan sus pronósticos. El Mundial 2026 apunta a convertirse en uno de los mayores eventos de apuestas de la historia, y los focos suelen ir directos a los sospechosos habituales: Francia, España, Inglaterra, Brasil.

Sin embargo, el economista alemán Joachim Klement, que acertó a los tres últimos campeones del mundo, ha elegido un candidato menos obvio: Países Bajos. En declaraciones a CBS News, explicó que coloca a la selección neerlandesa por delante de varias favoritas de las casas de apuestas porque la considera una de las “constantes sobre-rendidoras” del torneo.

La historia respalda parte de su argumento: Países Bajos ha llegado a la final del Mundial en 1974, 1978 y 2010. Klement subrayó que el equipo no tiene una superestrella del calibre de Lionel Messi, pero sí una plantilla muy equilibrada, sin puntos débiles evidentes. Y remarcó un principio clásico: el ataque gana partidos, la defensa gana torneos. Cree que ahí reside una de las grandes fortalezas neerlandesas.

Sobre Estados Unidos, su análisis viene con matices. En el Grupo D, donde comparte zona con Paraguay, Australia y Turquía, la USMNT se encuentra ante un cuadro equilibrado que le abre la puerta a superar la fase de grupos y, quizá, a asomarse al menos a los cuartos de final. El camino no es imposible.

El problema, según Klement, está fuera del césped: el fútbol no es el deporte dominante en el país. El talento compite con el fútbol americano, el baloncesto, el béisbol, el hockey. Mientras en Europa o Latinoamérica el fútbol es el centro del universo deportivo, en Estados Unidos sigue peleando por espacio en la agenda.

Y ahí surge la gran incógnita de este Mundial: ¿será esta Copa del Mundo en casa el punto de inflexión definitivo para el fútbol en Norteamérica, o solo otro gran espectáculo que pase y deje la misma batalla de siempre por el corazón del aficionado? El balón, por fin, está a punto de dar la primera respuesta.