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Noni Madueke: De hashtag en contra a estrella en el Mundial

Hace menos de un año, el nombre de Noni Madueke iba acompañado de un hashtag envenenado: #NoToMadueke. Hoy aparece en la alineación titular de Inglaterra en un Mundial, campeón de la Premier League con Arsenal y dueño de la banda derecha del equipo de Thomas Tuchel. El giro es tan brusco como su primer paso en el uno contra uno.

El pasado verano, Arsenal pagó unos 50 millones de libras a Chelsea por el extremo. La reacción fue furiosa. Peticiones de aficionados, campañas en redes, dudas por todas partes. No encajaba en el relato romántico de la cantera, tampoco en el escepticismo sobre su irregularidad. Parecía una apuesta cara y arriesgada.

Doce meses después, la historia es otra. Madueke es campeón de liga con los de Mikel Arteta, pieza importante en el primer título liguero del club en 22 años, y ahora titular con Inglaterra en un Mundial, en un escenario donde se separan los buenos de los decisivos.

De hashtag en contra a líder de banda

Ante Croacia, en el 4-2 que abrió el torneo para la selección inglesa, Madueke no se escondió. Fue uno de los mejores del equipo y provocó el penalti que Harry Kane transformó para adelantar a los Three Lions. No fue un detalle aislado: fue la consecuencia de un plan.

Tuchel ha dejado claro que quiere una Inglaterra que se parezca a la Premier League: física, agresiva, con ritmo alto y atacantes que corran a la espalda de la defensa. Todo gira alrededor de Kane, el máximo goleador histórico y capitán, liberado para bajar a recibir y organizar mientras los extremos atacan los espacios.

En ese contexto, Madueke encaja como un guante. Ante Croacia, dio cuatro pases a Kane, la cifra más alta del equipo junto al guardameta Jordan Pickford. Cada vez que el delantero de Bayern Munich se dejaba caer unos metros, buscaba al 24 por la derecha. Y cuando Kane tuvo tiempo para levantar la cabeza, intentó dos envíos largos para soltar a Madueke detrás de la zaga croata.

El extremo respondió con presencia constante en el área rival: cinco toques en la zona de máximo peligro, un regate intentado y completado, y esa arrancada que terminó en penalti. No fue solo energía; fue impacto directo en el marcador.

En la otra banda, Anthony Gordon aportó el mismo vértigo. Entre los dos abrieron el campo, estiraron a Croacia y dieron a Tuchel una certeza temprana: su apuesta por extremos potentes y verticales tiene sentido.

Una rivalidad insólita: club y selección

Todo esto se produce mientras Madueke vive una situación tan extraña como exigente: pelea por el mismo puesto con Bukayo Saka tanto en Arsenal como en Inglaterra.

Saka, que alcanzó las 50 internacionalidades con la victoria ante Croacia, arrastra un problema en el tendón de Aquiles desde marzo. Esa lesión explica su rol más limitado en este inicio de Mundial y el hueco que Madueke ha aprovechado. El propio Saka definió la situación como “única” y, al hablar de su relación con Madueke, lo resumió con una frase desarmante: “No sé muy bien cómo funciona, pero funciona”.

No es una rivalidad fría. Saka se refiere a Madueke como su “hermano”. Comparten vestuario, entrenamientos, charlas y, a veces, el césped. Arteta ya encontró la fórmula para juntarlos durante la temporada 2025-26, el curso del título.

El técnico español movió piezas: Madueke a pierna cambiada, por la izquierda; Saka ocupando también zonas interiores, incluso el rol de número 10. Así, Arsenal mantuvo a sus dos desequilibrantes en el campo sin perder estructura. El resultado fue un equipo campeón, reconocible y, por momentos, imparable.

Un papel creciente pese a las dudas

Los números de Madueke en su primera gran temporada de rojo cuentan una historia de crecimiento entre obstáculos. Disputó 43 partidos en todas las competiciones, con ocho goles y cuatro asistencias. No son cifras deslumbrantes, pero sí consistentes para un jugador que solo fue titular 16 veces en liga.

Entre la competencia feroz con Saka y una lesión de rodilla, su presencia en el once inicial se vio recortada. Aun así, cada vez que entró dejó algo. En la final de la Champions League, ante Paris-St Germain, salió desde el banquillo por Saka y fue una de las pocas chispas ofensivas de Arsenal antes de caer en los penaltis.

Esa mezcla de suplente recurrente y agitador de partidos puede repetirse con Inglaterra si el torneo avanza hacia las rondas decisivas. Tuchel lo sabe y por eso no ha dudado en elogiarlo públicamente desde que tomó el cargo. Ha hablado de él como un “difference-maker”, un futbolista capaz de desequilibrar por sí mismo, y ha subrayado su capacidad en el uno contra uno como un arma clave en su libreto.

No son palabras vacías. El seleccionador ha construido una plantilla a su medida: jugadores robustos, potentes en carrera, capaces de sostener un ritmo alto y de ganar duelos físicos. Madueke encaja en ese molde, pero añade algo más: creatividad en espacios reducidos y esa sensación de peligro cada vez que encara.

Ghana, otra oportunidad… y un mensaje

Mientras Saka continúa con su recuperación del problema en el Aquiles y no se espera que sea titular hasta el último partido del Grupo L, ante Panamá en New Jersey el sábado (22:00 BST), el calendario abre otra puerta para Madueke.

Todo apunta a que repetirá en el once frente a Ghana el martes (21:00 BST). Otro escaparate, otra noche para insistir en la misma idea: no es solo el recambio de Saka, no es un comodín de lujo. Quiere ser titular por derecho propio.

Si mantiene el nivel mostrado ante Croacia, Tuchel se encontrará con un dilema que cualquier seleccionador desea: cómo encajar a dos extremos de élite que comparten club, posición y ambición. Arteta ya demostró que es posible. La cuestión ahora es si Inglaterra está preparada para seguir el mismo camino en pleno Mundial.