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Países Bajos se afianza en el torneo: liderato y duelo ante Marruecos

La lista de candidatos serios ya tiene un nuevo nombre subrayado: Países Bajos. Con Frenkie de Jong al mando del juego, la selección neerlandesa se metió en los octavos de final con autoridad y una trayectoria que fue de menos a más en la fase de grupos.

Arrancó con dudas, sí. El 2-2 ante Japón en el debut dejó la sensación de que el equipo todavía buscaba su forma, obligado a remar en un grupo incómodo y muy físico. Pero ese tropiezo parcial encendió algo. Desde entonces, el conjunto neerlandés no miró atrás.

La respuesta llegó con un golpe sobre la mesa: 5-1 a Suecia. Una exhibición ofensiva, un marcador que no deja espacio para interpretaciones y que devolvió confianza a un vestuario que sabe que tiene talento para ir lejos. El ritmo, la presión alta, la circulación rápida… Países Bajos jugó como un equipo que se siente favorito.

El cierre del grupo confirmó la tendencia. Victoria por 3-1 frente a Túnez, control del partido y madurez para gestionar los momentos clave. Nada de especular: tres puntos más, primera plaza asegurada y un mensaje claro al resto del torneo.

Con ese rendimiento, Países Bajos se une al bloque de selecciones ya clasificadas para los últimos 32: Sudáfrica, Canadá, Marruecos, Alemania, USA, Bosnia and Herzegovina, Brasil, Japón, Costa de Marfil, México, Suiza, Australia y Argentina. El cuadro empieza a dibujar una fase final cargada de nombres pesados y estilos muy distintos.

El premio por terminar arriba no será un paseo. Espera Marruecos, un rival incómodo, agresivo sin balón y con calidad para castigar cualquier despiste. Un cruce que huele a partido abierto, a detalles, a esa delgada línea que separa a los que solo pasan de ronda de los que realmente quieren pelear por el título.