Palmeiras domina sin Neymar y deja a Santos al borde de la eliminación
Sin Neymar en el césped y con la Copa do Brasil en juego, Santos se desmoronó en el Allianz Parque. Palmeiras olió sangre, aceleró cuando tocaba y se llevó un 3-0 que suena a sentencia en esta ida de cuartos.
El partido tuvo dueño desde temprano. Flaco López abrió el marcador con un derechazo lejano que sorprendió a todos, incluido el arquero de Santos. Un disparo seco, frontal, de esos que cambian la atmósfera de una eliminatoria en un segundo. Desde ahí, el Verdao jugó con una comodidad que su rival jamás encontró.
Santos, sin su camisa 10 y con Gabigol esperando turno en el banco, apenas ofreció resistencia en campo rival. Tocó, giró, buscó, pero nunca encontró profundidad. Cada ataque moría en la frontal del área. Cada intento chocaba con una zaga de Palmeiras firme, bien plantada, sin fisuras.
Justo cuando el primer tiempo se apagaba, llegó el golpe que hundió aún más al Peixe. Un remate dentro del área dejó un rebote suelto y Andreas Pereira apareció con frialdad para empujar el 2-0 antes del descanso. Gol psicológico. Gol que cambia charlas de vestuario y planes de partido.
La segunda parte no trajo reacción de Santos. Ni con el ingreso posterior de Gabigol logró agrietar la muralla verde. El equipo de Cuca siguió plano, sin chispa, con una circulación lenta que facilitó la vida a los centrales de Palmeiras.
La presión, en cambio, sí tuvo premio para el local. Agustín Giay voló por la banda y dibujó un centro preciso al corazón del área. López atacó el espacio con decisión y conectó un cabezazo limpio para el 3-0. Ahí se acabó la historia. Ahí se firmó una ventaja que roza lo irremontable.
Palmeiras todavía tuvo ocasiones para hacer más daño. Giay y Mauricio se plantaron mano a mano ante el arquero de Santos, pero desperdiciaron dos oportunidades clarísimas que pudieron convertir la noche en una goleada histórica. El marcador, aun así, ya era un castigo severo.
Neymar aclara su ausencia y mira la vuelta
El gran tema del día giró en torno a Neymar. El 10 apareció en la lista preliminar de viajeros, pero finalmente quedó fuera de la planilla del partido. Las especulaciones sobre su estado físico no tardaron en encenderse, hasta que el propio jugador decidió cortar el ruido.
En un comentario en una publicación de Instagram, el atacante fue directo: estaba en condiciones de jugar y su ausencia obedeció a una decisión del cuerpo técnico, motivada por la seguidilla de partidos. Venía de completar los 90 minutos en tres duelos consecutivos, ante Macará, Vasco da Gama y Mirassol, un desgaste que pesó en la balanza del entrenador.
Sin él, el ataque de Santos perdió imaginación, desequilibrio y amenaza. Lo sintió el equipo. Lo sintió la eliminatoria.
Un calendario implacable y una misión casi imposible
El golpe llega en el peor momento. Santos debe reaccionar de inmediato, y no precisamente ante un rival sencillo. Este fin de semana le espera un clásico caliente a domicilio frente a Corinthians por el Campeonato Brasileiro, un partido que exigirá carácter en medio de la resaca copera.
Después, tocará el desafío mayor: recibir a Palmeiras en Vila Belmiro y tratar de borrar un 0-3 que parece de otra época. El margen de error es cero. Cualquier desconexión puede convertir la noche en un trámite para el Verdao.
Y el calendario no afloja. Tras la vuelta de la Copa do Brasil, Santos tendrá que viajar para medirse a Internacional, otro examen duro en una fase de la temporada que no perdona debilidades.
En este escenario, el regreso de Neymar al once inicial ya no se discute: es una necesidad. Santos necesita a su 10 para recuperar filo, volver a creer y sostener la esperanza de una remontada que hoy suena a milagro. La pregunta es clara: ¿aparecerá a tiempo para cambiar el guion de una Copa que ya parece teñida de verde?






