Pretemporada en Valdebebas: el reto de Mourinho
La pretemporada ya ha arrancado en Valdebebas y el foco tiene nombre propio: José Mourinho. El portugués ha tomado el mando esta semana en un Real Madrid a medio gas, con buena parte de sus estrellas aún de vacaciones tras el desgaste del Mundial. El escenario es peculiar: nuevo jefe, nuevo cuerpo técnico —con Sami Khedira como cara reconocible— y un vestuario partido en dos entre los que ya sudan en Madrid y los que aún apuran el descanso.
El club, sin embargo, no tiene tiempo para transiciones suaves. Dos años sin un gran título pesan. Y Mourinho ha llegado precisamente para eso: para reinstalar una mentalidad de campeón. Este verano no se regalan minutos. Se conquistan. Y hay varios jugadores que se juegan muchísimo en estas semanas.
Trent Alexander-Arnold: examen defensivo
Trent Alexander-Arnold fue uno de los primeros en aparecer por Valdebebas. No estuvo en el Mundial —decisión polémica de Thomas Tuchel con Inglaterra— y eso le ha colocado en primera fila en las durísimas sesiones físicas iniciales.
Su primer curso en el Real Madrid no fue un desastre, pero tampoco un golpe sobre la mesa. Dejó destellos con balón, sí, pero las dudas de siempre en defensa no han desaparecido. Y ahora la competencia aprieta: Denzel Dumfries llega para discutirle la banda derecha.
Con Mourinho, el margen de error atrás es mínimo. El técnico no tolera laterales que se desconecten defensivamente. Para Trent, esta pretemporada no es un rodaje: es una oposición. O convence ahora, o puede empezar a mirar al banquillo con otros ojos.
Dean Huijsen: talento frente a jerarquía
Dean Huijsen pudo estar preparando una final del Mundial con España. Luis de la Fuente lo dejó fuera a última hora, apostando por Marc Pubill, y el central se ha quedado con esa espina clavada.
Su temporada 2025–26 en el Madrid dejó una mezcla peligrosa: condiciones evidentes para ser un gran central, pero también momentos de inseguridad en un equipo que se cayó en citas clave. El problema para él es el contexto: Mourinho quiere remodelar la zaga. Ya han llegado Ibrahima Konaté, Marc Cucurella y Dumfries, y se espera al menos un refuerzo más atrás.
El historial del portugués es claro: prefiere experiencia a potencial en defensa. Sin embargo, la agenda le abre una ventana a Huijsen. Konaté sigue en el Mundial y Éder Militão continúa lesionado. Las primeras pruebas de pretemporada serán su escaparate. Si falla ahora, puede quedarse muy atrás en la rotación cuando el grupo esté completo.
Eduardo Camavinga: en el filo del futuro
Eduardo Camavinga también trabaja ya en Valdebebas tras quedarse fuera de la selección francesa de manera inesperada. Su caso es delicado. El francés parecía candidato claro a salir este verano después de varios cursos de regresión en el Madrid. Se le ha vinculado con clubes de la Premier League, pero, de momento, no han llegado ofertas firmes.
Camavinga quiere quedarse. Lo repite en privado. La incógnita es otra: ¿dónde encaja en un equipo de Mourinho? No es un mediocentro puro de posición al estilo clásico del portugués, tampoco un interior llegador definido. Con parte de la plantilla aún de vacaciones, dispone de algo muy valioso: tiempo a solas con el nuevo técnico para demostrar que puede ser útil en distintos registros.
Si no logra convencer en julio y agosto, el mercado puede empezar a moverse de nuevo… y esta vez con más fuerza.
Brahim Díaz: oportunidad en la derecha
Mientras tanto, Brahim Díaz llega desde un Mundial muy distinto al que ha tenido en el Madrid. Con Marruecos ha sido protagonista en la carrera hasta los cuartos de final, asumiendo galones que todavía no tiene en el Bernabéu.
A sus 26 años ha dejado momentos brillantes de blanco, pero sigue etiquetado como jugador de rotación. Ahora se le abre una rendija interesante: Rodrygo Goes continúa recuperándose de una rotura de ligamento cruzado y el puesto de extremo derecho en el 4-2-3-1 preferido por Mourinho está, de facto, vacante.
Brahim terminó su Mundial el 9 de julio. Primero descansará, pero sabe que al volver no puede perder ni un día. Si firma una pretemporada fuerte, puede pasar de actor secundario a candidato real a ser titular en esa banda. Si no lo hace, cuando Rodrygo vuelva, la puerta puede cerrarse de golpe.
Arda Güler: genio en un tablero incómodo
Arda Güler también tiene cita temprana con Valdebebas. Turquía cayó en la fase de grupos y el mediapunta regresará pronto al trabajo. Su caso recuerda al de Brahim en algo: es capital para su selección, pero en el Real Madrid su rol es mucho menos nítido.
El mapa con Mourinho no le resulta sencillo. Jude Bellingham parece haber blindado el puesto de mediapunta, el famoso ‘10’. El doble pivote que tanto gusta al portugués exige un físico y una disciplina sin balón que todavía están por ver en el turco. Y en banda, la exigencia de ida y vuelta es feroz.
Además, el fichaje de Bernardo Silva, un perfil muy “Mourinho”, añade otra sombra sobre Güler. Aun así, desde SPORT se apunta que el propio entrenador llamó al jugador tras la eliminación de Turquía para trasladarle confianza. Un gesto significativo.
La pregunta es simple y brutal: ¿puede Güler adaptarse al rigor táctico de Mourinho sin perder la magia que le hace diferente? La respuesta empezará a escribirse en esta pretemporada.
Endrick: entre el hype y la prueba del algodón
Y luego está Endrick. Pocos nombres dividen tanto. Para unos, talento generacional. Para otros, producto de meme. Su realidad reciente mezcla ambas narrativas: media temporada brillante en Lyon —16 participaciones de gol en 24 partidos—, billete al Mundial con Brasil… y un papel residual bajo Carlo Ancelotti que provocó cierto regocijo entre los más críticos.
Con 19 años recién cumplidos, el plan, según varios informes, no pasa por volver a cederlo esta temporada. Se queda. Otra cosa es cómo encaja en el ecosistema Mourinho, un técnico que prioriza estructura, oficio y fiabilidad.
Aquí la pretemporada es casi un casting personal. Endrick necesita algo más que goles bonitos: tiene que convencer al portugués de que entiende los tiempos del equipo, la presión, el trabajo sin balón. Si lo logra, puede convertirse en la gran irrupción del nuevo proyecto. Si no, corre el riesgo de ser otro talento aparcado en un banquillo de lujo.
Valdebebas ya ruge en julio. No hay títulos en juego, pero para varios jugadores el verano se parece mucho a una final. Y con Mourinho al mando, las segundas oportunidades suelen escasear.






