Raheem Sterling enfrenta cargos por conducción peligrosa y óxido nitroso
Raheem Sterling se enfrenta a un grave capítulo extradeportivo. El internacional inglés admitió ante un tribunal haber conducido de forma peligrosa y haber estado en posesión de óxido nitroso tras estrellar su Lamborghini en una autopista del Reino Unido el pasado mayo.
El exjugador de Liverpool, Manchester City, Chelsea y Arsenal compareció este martes ante el tribunal de magistrados de Basingstoke, en Inglaterra, donde se declaró culpable.
El accidente en la M3
La policía acudió a primera hora de la mañana a la autopista M3, en sentido sur, cerca del enlace de Minley, en Hampshire. Según el relato policial, el Lamborghini de Sterling se desvió hacia la mediana central que separa los carriles antes de impactar contra una valla metálica en una salida de la vía.
Solo hubo un coche implicado. No se registraron heridos. Pero la escena que encontraron los agentes dejó poco margen para la duda.
Cuando la policía llegó, Sterling estaba sentado en el asiento del pasajero. El lado del conductor, vacío. El futbolista, con dos botes de óxido nitroso sobre las piernas. En total, llevaba seis cápsulas del gas, una sustancia catalogada como droga de Clase C y conocida popularmente como “gas de la risa”.
Un testigo presencial, cuya declaración se leyó durante la vista, describió la conducción de Sterling como “absolutamente horrenda”.
El jugador aceptó los cargos de conducción peligrosa, posesión de seis botes de óxido nitroso para inhalación indebida y negativa a proporcionar una muestra para su análisis.
Qué castigo arriesga Sterling
El caso pasa ahora al terreno más frío: el de las sanciones.
El Código de Circulación del Reino Unido establece que el Parlamento fija las penas máximas para los delitos de tráfico, y que corresponde a los tribunales decidir la condena concreta en función de las circunstancias.
Para la “conducción peligrosa”, la ley contempla una pena máxima de hasta dos años de prisión, una multa ilimitada y la retirada obligatoria del permiso de conducir.
Las autoridades británicas también detallan las consecuencias de conducir bajo los efectos de alcohol o drogas. Entre las posibles sanciones figuran:
- Antecedentes penales.
- Una pena máxima de seis meses de prisión.
- Multa ilimitada.
- Prohibición automática de conducir durante al menos un año (tres si hay dos condenas en un periodo de diez años).
A ello se suman efectos colaterales: una anotación en el permiso de conducir durante 11 años, un fuerte incremento del seguro, problemas laborales si el empleo exige conducir y trabas para viajar a determinados países, como Estados Unidos.
Sterling ya ha aceptado su responsabilidad. La siguiente decisión, y quizá una de las más importantes de su carrera fuera del césped, queda ahora en manos del juez.






