Raúl Asencio celebra el regreso de Mourinho y habla de Bernardo Silva
En el rugido de los motores del Gran Premio de Barcelona-Catalunya, Raúl Asencio hablaba de otra clase de velocidad. No la de los monoplazas en Montmeló, sino la del nuevo proyecto de un Real Madrid que vuelve a ponerse en manos de José Mourinho y que sueña con sumar talento de élite como Bernardo Silva.
El joven central blanco, presente en el circuito catalán, atendió a los medios españoles y dejó claro que vive este verano con una mezcla de impaciencia y ambición. El vestuario cambia de mando, el discurso también. Y él se siente preparado para ese salto.
La vuelta de Mourinho, un recuerdo de infancia y un desafío presente
Asencio no esconde que la figura de Mourinho le marcó incluso antes de pisar el primer equipo. Lo veía de niño, pegado a la pantalla, mientras el portugués agitaba el Santiago Bernabéu.
«Ahora, con el nuevo proyecto de Mourinho, creo que es muy ilusionante y tengo muchas ganas de empezar», confesó en declaraciones a ElDesmarque. No hablaba desde la nostalgia, sino desde la convicción de que ese carácter puede encajar con su propia manera de entender el juego.
El defensa recordó cómo aquel Madrid cambió de piel: «Yo era pequeño y lo vi, cómo cambió el equipo, la competitividad que introdujo en el club, la pasión y la garra… Creo que son características que me definen como jugador».
No es una frase al aire. El Real Madrid viene de dos temporadas viendo a Barcelona mandar en LaLiga, y el listón que dejó el propio Mourinho en su primera etapa sigue muy presente en la memoria del club. Asencio lo tiene claro: la mentalidad del técnico puede ser la palanca para recuperar el trono doméstico.
«Tengo muchas ganas de empezar con él al mando. Sí, claro. Él puso el récord, vamos a por ello», lanzó, en referencia a aquella Liga de los registros históricos que todavía se utiliza como referencia competitiva dentro del madridismo.
Bernardo Silva, un fichaje que encaja en la idea de grandeza
El nombre de Bernardo Silva sobrevuela Valdebebas desde hace semanas. Rumores, negociaciones, expectativas. Asencio, sin entrar en detalles contractuales, sí se permitió valorar lo que supondría verle vestido de blanco.
«Es muy, muy bueno, sería un impulso real para el equipo», admitió el canterano, sin rodeos.
El elogio no es casual. Bernardo Silva, pieza clave en la élite europea, encarna justo el tipo de futbolista que el vestuario está dispuesto a abrazar: talento probado, experiencia en grandes noches y una personalidad competitiva que encaja con el discurso de Mourinho.
El central insistió en que el grupo está abierto a cualquier incorporación que eleve el nivel colectivo: «Recibiremos a cualquiera que venga con los brazos abiertos y estamos seguros de que el proyecto que se está construyendo es increíble».
El mensaje es nítido: el vestuario percibe que el club se mueve, que el proyecto no es solo un eslogan, y que la llegada de figuras como Bernardo Silva serviría para acelerar la reconstrucción de un equipo obligado siempre a pelear por todo.
La mirada a La Roja y al Mundial
Lejos del foco de la convocatoria, pero muy cerca en lo emocional. Asencio no forma parte de la lista de España para el Mundial 2026, aunque ya ha trabajado bajo las órdenes de Luis de la Fuente y no renuncia a volver a ese escaparate. De momento, lo vive desde fuera, pero con el corazón dentro del vestuario de La Roja.
«Desde aquí, como español y como admirador, apoyo al equipo, les deseo lo mejor, que lleguen a la final y puedan ganar y celebrarlo juntos», explicó.
España arranca su camino mundialista ante Cabo Verde, debutante en el torneo. Asencio espera un estreno sólido, sin sobresaltos, acorde al potencial de una selección que llega con la obligación de competir hasta el último día.
Mientras La Roja se prepara para su primera batalla mundialista, Asencio aguarda el pistoletazo de salida de otra carrera: la del nuevo Real Madrid de Mourinho, con un vestuario en ebullición, un técnico de carácter y la posibilidad de que Bernardo Silva se sume a un proyecto que, a ojos del vestuario, apunta muy alto.






