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Real Madrid no acelera el regreso de Tchouameni: prudencia ante todo

En Valdebebas lo tienen claro: con Aurelien Tchouameni no se juega. Según informa AS, el club y José Mourinho han decidido no acelerar ni un solo día su regreso. Prefieren perderle en agosto antes que arriesgar todo el curso.

La consigna es simple: volver solo cuando esté al 100%. No al 90, no “casi”. Pleno.

La lección del Mundial

El origen de todo está en el pasado reciente. Tchouameni se lesionó durante el Mundial y esa dolencia le obligó a perderse dos partidos en la fase final. Regresó para la semifinal, pero ese intento de apurar los plazos terminó por agravar el problema.

Desde entonces no ha podido entrenar al mismo ritmo que el resto del grupo. Se perdió todos los amistosos de pretemporada y Mourinho ha decidido cortar de raíz cualquier tentación de forzarle ahora, justo cuando arranca la Liga.

El técnico portugués no esconde su postura. En la rueda de prensa previa al duelo ante el Málaga, fue directo: «Con Tchouameni, tenemos que controlar las emociones. No quiero que esté entrando y saliendo, entrando y saliendo otra vez», advirtió.

Y remató la idea: «No quiero empezar la temporada en agosto con una situación así. Espero tener a Tchouameni recuperado y prefiero esperar un poco más».

No es un mensaje de duda. Es un blindaje.

Objetivo: jornada 5

El plan interno apunta a una fecha concreta. Si no hay contratiempos, Tchouameni podría empezar a sumar minutos alrededor de la quinta jornada de La Liga, cuando el Real Madrid se mida al Rayo Vallecano el fin de semana del 14 de septiembre.

Nada de reaparecer en la tercera jornada, nada de atajos. Mourinho le considera uno de los grandes pilares de su proyecto y, precisamente por eso, no quiere verle de vuelta a medias.

El francés es, hoy por hoy, el especialista defensivo más sólido del medio campo blanco. El ancla. El jugador que equilibra, tapa espacios y da seguridad a la zaga.

Y en un club que el curso pasado acumuló hasta 54 lesiones, la prudencia ya no es una opción, es una norma. Ese dato encendió todas las alarmas en Valdebebas y ha modificado la forma de gestionar las recuperaciones: plazos más controlados, menos margen para la improvisación, cero riesgos innecesarios.

Tchouameni es el ejemplo perfecto de esa nueva línea.

De las dudas a los aplausos del Bernabéu

El contexto deportivo también pesa. La última temporada marcó un giro en la relación entre Tchouameni y la grada del Santiago Bernabéu. Sus primeros cursos dejaron dudas, incluso silbidos sonoros en algunos tramos. Pero el francés respondió.

Se recompuso físicamente, se hizo fuerte mentalmente y terminó convirtiéndose en una pieza indispensable para sus entrenadores. De cuestionado a intocable.

Ahora, con las incógnitas que rodean a Eduardo Camavinga, su papel se vuelve todavía más crítico. Es el único mediocentro puro capaz de sostener el equipo desde la base del juego de manera continuada.

Un vestuario que mira de reojo

El final del pasado curso no fue sencillo para él. A la exigencia competitiva se sumó su conflicto con Federico Valverde, un episodio que tensó el ambiente y dejó preguntas en el aire.

Ambos futbolistas han asegurado que el asunto está resuelto. Sin embargo, el hecho de que no volvieran a compartir minutos después del incidente mantiene viva la incógnita sobre cómo se traducirá esa reconciliación en el césped.

Para Tchouameni, esta temporada es algo más que una campaña de consolidación. Es la oportunidad de confirmar que el tramo final del año pasado, pese a los problemas, fue el verdadero punto de partida de su mejor versión.

Mourinho lo sabe. Por eso no va a exponerle en agosto. Prefiere perderle un mes que arriesgarse a perderle en el momento decisivo. Cuando el francés vuelva, el plan es que no se vuelva a parar.

La pregunta ya no es si Tchouameni será importante. La cuestión es cuánto puede crecer este Real Madrid cuando su mediocentro vuelva a mandar en el círculo central.