El regreso de David Moyes a Celtic: ¿un nuevo capítulo?
El círculo podría cerrarse en Glasgow. Celtic mira de reojo a David Moyes como posible heredero de Martin O'Neill para la próxima temporada, justo cuando el contrato del técnico de Everton expira en verano y el club de Liverpool vive un momento de incertidumbre accionarial, con sus propietarios abiertos a vender.
No hay negociaciones, no hay acuerdo, no hay oferta sobre la mesa. Solo interés, contexto y una historia que seduce: el hombre que empezó su carrera profesional en Celtic podría volver a casa por la puerta grande, esta vez para ocupar el banquillo.
Moyes, contrato en el alambre y futuro abierto
La situación de Moyes en Everton añade combustible al relato. Termina contrato al final de la campaña y el club está en plena transición institucional. Cuando un propietario quiere vender, los proyectos a largo plazo se congelan, las decisiones se retrasan, los entrenadores miran el calendario y se preguntan qué viene después.
Ahí aparece Celtic, atento, sin prisa pero sin perder detalle. El nombre de Moyes encaja en un perfil claro: experiencia contrastada en la Premier League, conocimiento del fútbol escocés y un vínculo emocional con el club que no necesita presentación entre los aficionados de Parkhead.
Para un técnico que ha construido su reputación en uno de los campeonatos más exigentes del mundo, la posibilidad de liderar a Celtic en una nueva etapa, con la sombra de O'Neill como referencia inmediata, tendría un peso especial. Y en Glasgow lo saben.
Rangers, sin urgencias en enero
Al otro lado de la ciudad, el discurso es muy distinto. Rangers no tiene planes de agitar el mercado en enero. La directriz es clara: solo se acudirá a fichar si Derek McInnes detecta un problema que obligue a intervenir.
Nada de compras por inercia, nada de movimientos para la galería. El mensaje lanza una señal de confianza en la plantilla actual y en el criterio del entrenador. Si McInnes no levanta la mano, la ventana invernal pasará en silencio en Ibrox.
La ventaja de no jugar en Europa
Esa calma doméstica llega con un matiz que Martin O'Neill no pasa por alto. El técnico de Celtic considera que la ausencia de Rangers en competiciones europeas les da una “gran ventaja” en la lucha por el título.
Menos viajes, menos desgaste, más tiempo de trabajo entre semana. Mientras Celtic reparte esfuerzos entre la liga y Europa, su gran rival puede preparar cada jornada con el foco puesto únicamente en el campeonato. En una carrera larga, cada detalle cuenta, y O'Neill sabe que ese calendario más despejado puede inclinar la balanza.
Carter-Vickers, duda casi descartada ante Benfica
El propio O'Neill también lidia con problemas inmediatos. Ha admitido que Cameron Carter-Vickers probablemente se perderá el duelo de Europa League del jueves ante Benfica.
Una baja que pesa. El defensor se ha convertido en una pieza estructural en la zaga y su ausencia obliga a ajustar automatismos justo antes de una noche europea exigente. Celtic tendrá que rearmarse atrás sin uno de sus pilares, frente a un rival que castiga cualquier desajuste.
VAR bajo la lupa tras el gol de Kevin Kelsy
La polémica arbitral tampoco se toma descanso en Escocia. El exárbitro Bobby Madden ha explicado que el VAR no podía intervenir en el gol de Kevin Kelsy para Rangers ante Kilmarnock, pese a las protestas por una posible mano, porque no existía una “imagen clara” de la acción.
Sin claridad en las tomas, no hay base para rectificar. La jugada se queda como está, el gol sube al marcador y el debate se traslada a la grada y a los programas de tertulia. Madden, desde su experiencia, se alinea con el protocolo: sin evidencia concluyente, el VAR no entra.
Frustración en Hibs tras el debut amargo de Reedijk
En Edimburgo, el foco se sitúa en Hibernian. El capitán circunstancial Felix Passlack no escondió que el vestuario vivió una “gran frustración” tras el estreno de Marink Reedijk como entrenador, que terminó en derrota ante Dundee United en Tannadice.
Nuevo técnico, mismo resultado. El golpe emocional es evidente. Un cambio en el banquillo suele traer una sacudida, una reacción inmediata. Esta vez no llegó. Reedijk se encuentra con un grupo herido y con la obligación de transformar esa frustración en energía competitiva antes de que la temporada se le escape entre los dedos.
Entre el posible regreso de Moyes a Celtic, la serenidad calculada de Rangers en el mercado y la batalla táctica que se libra en Europa y en los despachos del VAR, el fútbol escocés entra en un tramo decisivo. Si el banquillo de Parkhead cambia de dueño en verano, la pregunta no será solo quién llega, sino qué tipo de era está a punto de comenzar.





