Remontada épica de Michigan ante Rutgers
En 45 minutos, Michigan parecía sentenciado. En los siguientes 45, escribió una de esas remontadas que se quedan pegadas a una temporada.
En Yurcak Field, en Piscataway, los Wolverines levantaron un 0-3 para rescatar un 3-3 ante Rutgers este viernes 23 de octubre, con una segunda parte desatada, liderada por la pegada de Grayson Elmquist, la visión de Thomas Fraser y las manos firmes de Isaiah Goldson.
Golpe temprano y cuesta arriba
Rutgers salió como un martillo. Apenas se acomodaban los jugadores sobre el césped cuando, en el minuto 3, Francesco Di Ponzio abrió el marcador y encendió a los 545 aficionados presentes. El gol tempranero descolocó a Michigan, que nunca terminó de asentarse en la primera mitad.
El castigo no tardó en aumentar. En el 31', Zach Mastrodimos firmó el 2-0 y profundizó la herida de unos Wolverines sin respuesta. Y por si fuera poco, nada más arrancar la segunda parte, en el 48', Matty Lynch, tras combinaciones con Thomas Angelone y Bryjak, empujó el 3-0. Un marcador que olía a sentencia.
Parecía una noche para olvidar. Parecía.
El punto de inflexión
El partido cambió de tono en el 58'. Michigan, con orgullo más que con inercia, encontró una rendija. Nick Nobles aprovechó una buena acción colectiva para marcar el 3-1, asistido por Fraser y Elmquist. Ese gol no solo recortó diferencias; cambió el lenguaje corporal de todos.
Fraser empezó a manejar los tiempos, a aparecer entre líneas. Elmquist olió sangre.
Siete minutos después, en el 65', llegó el 3-2. Michael Ramirez y Fraser trenzaron la jugada y Elmquist, frío dentro del área, definió para encender definitivamente la remontada. Rutgers, que hasta entonces había mandado sin discusión, comenzó a retroceder metros, incómodo, atenazado.
La presión ya era constante. Cada balón dividido parecía de Michigan. Cada transición, una amenaza.
Elmquist firma la rebelión
El empate se intuía. Y terminó cayendo. En el 76', otra vez Fraser como arquitecto y otra vez Elmquist como ejecutor. El delantero firmó su segundo tanto de la noche para el 3-3, coronando una actuación de cuatro puntos: dos goles y una asistencia. Un vendaval.
Con sus tres asistencias, Fraser se convirtió en el primer jugador de Michigan en repartir tres pases de gol en un mismo partido desde 2017, cuando Mohammed Zakyi lo logró también ante Rutgers. Historia reciente que se repite, pero con un guion mucho más dramático.
Goldson cierra la puerta
El trabajo ofensivo necesitaba un broche atrás. Ahí apareció Goldson. El guardameta de Michigan terminó con ocho paradas, dos de ellas en los minutos finales, cuando Rutgers, herido en su orgullo, se lanzó a por el triunfo. En esas acciones, Goldson sostuvo el punto como si fuera oro, bloqueando los últimos intentos locales y congelando el marcador en 3-3.
Michigan, con balance de 3-5-5 y aún sin victorias en la Big Ten (0-3-4), no transformó la remontada en triunfo, pero sí en declaración de carácter. De un 0-3 que olía a naufragio a un 3-3 que sabe a respuesta colectiva.
Ahora, el escenario se traslada a casa. El próximo lunes 26 de octubre, a las 19:00, en el U-M Soccer Stadium, los Wolverines recibirán a Washington, con televisión en Big Ten Network. Después de lo vivido en Piscataway, la pregunta ya no es si pueden reaccionar. Es qué harán con ese impulso cuando el balón vuelva a rodar en Ann Arbor.





