Rogers brilla en Chelsea pero el equipo tropieza nuevamente
En el oeste de Londres se ha instalado una nueva estrella. Rogers ha irrumpido en el Chelsea como un torbellino y, por ahora, cada libra de esas 117 millones pagadas al Aston Villa parece justificada. Este sábado, ante el Hull City, volvió a dejar su sello: gol a los seis minutos y Stamford Bridge en pie.
La jugada retrata a la perfección el momento que atraviesa el delantero de 24 años. Pase filtrado, inteligente, de Joao Pedro. Desmarque limpio, primer control sereno y, acto seguido, un latigazo raso y violento al rincón inferior. Sin florituras, sin dudas. Un disparo que no solo abrió el marcador, también rompió la muralla del Hull City, que hasta entonces no había encajado en esta Premier League.
Ese tanto, sin embargo, vale más que un simple 1-0 en septiembre. Coloca a Rogers en un club casi privado dentro de la historia reciente del Chelsea.
Un inicio de temporada de leyenda
Con su gol ante los Tigers, Rogers se convierte en apenas el quinto futbolista del Chelsea que logra marcar o asistir en cada uno de los cuatro primeros partidos de una temporada de Premier League. No es una estadística menor: es una puerta de acceso a la élite de Stamford Bridge.
Los datos de Opta son claros. Antes de él, solo lo habían conseguido cuatro nombres que resumen una era: Didier Drogba, Cesc Fàbregas, Diego Costa y Eden Hazard. Hombres que no solo brillaron, sino que empujaron al club hacia títulos y noches inolvidables.
Drogba inauguró esta marca en la campaña 2010/11, arrancando el curso como una tormenta: cuatro goles y cuatro asistencias en apenas un mes de competición. Pura dominación.
Más tarde, en el curso 2014/15, Fàbregas y Costa firmaron el mismo registro de forma simultánea en una temporada que acabaría con el título de liga. El centrocampista español repartió seis asistencias en esa racha inicial, mientras Costa castigaba defensas con siete goles desde el primer día.
El hispano-brasileño repetiría la hazaña en 2016/17, con cuatro tantos y una asistencia en otro arranque demoledor. El último en entrar en ese círculo, antes de Rogers, fue Hazard, con dos goles y dos asistencias al comienzo del curso 2018/19.
Ahora el nuevo fichaje se sienta en esa misma mesa. Y lo hace en apenas cuatro jornadas.
El otro Chelsea, el de siempre
Pero la tarde no terminó a la altura del arranque. El gol de Rogers parecía anunciar una tarde plácida, de superioridad total. No fue así. El Chelsea volvió a tropezar con sus viejos fantasmas.
Tras el 1-0, el equipo de Londres dominó, sí, pero empezó a conceder. Pequeños desajustes, una marca que se pierde, una línea defensiva que se parte. Hasta que el castigo llegó. Cerca de la media hora, Mohamed Belloumi aprovechó un despiste en la zaga local y firmó el empate. Un solo parpadeo bastó para que el Hull City se metiera de lleno en el partido.
Y el golpe no quedó ahí. Apenas unos minutos después, el internacional argelino volvió a encontrar grietas en la defensa blue y completó la remontada. De un cómodo 1-0 a un 1-2 que heló el ambiente y cambió por completo la narrativa del encuentro.
La atención se desplazó. De la estadística brillante de Rogers a la sensación de fragilidad de un Chelsea que, pese a su talento arriba, sigue sin fiabilidad atrás. El delantero se marcha con otro registro histórico en el bolsillo. El entrenador, en cambio, se va con más preguntas que respuestas.
Porque el gol y el récord confirman que el Chelsea ha fichado a un atacante de nivel top. Pero la tabla, los puntos perdidos y las dudas defensivas recuerdan que, si el equipo no corrige pronto, ni siquiera un inicio de Rogers a ritmo de Drogba, Fàbregas, Costa y Hazard bastará para sostener las ambiciones de la temporada.






