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Santi Denia asume el mando de la República Checa

La selección de la República Checa rompe con su tradición y abre una nueva era con acento español. Santi Denia, el técnico que llevó a España al oro en los Juegos Olímpicos de 2024, ha sido nombrado seleccionador checo, según confirmó este viernes la federación nacional (FACR).

A sus 52 años, el entrenador manchego firma por dos temporadas, con opción de ampliación. No es un detalle menor: se convierte en el primer extranjero que dirige al combinado checo. Un giro histórico para un fútbol que, durante décadas, miró hacia dentro para buscar sus referentes en el banquillo.

Denia toma el relevo de Miroslav Koubek, que dejó el cargo tras un Mundial decepcionante, con la República Checa hundida en el último puesto de su grupo. El cambio no es cosmético: es una apuesta por un perfil con pedigrí formativo y éxito reciente en torneos cortos.

La FACR también confirmó la llegada de Pablo Amo como segundo entrenador. Al igual que Denia, trabajó en Qatar la pasada temporada, una conexión que refuerza el núcleo del nuevo cuerpo técnico y aporta continuidad a la idea del seleccionador.

De Albacete y Atlético a la reconstrucción checa

Antes de hacerse un nombre en los banquillos, Santi Denia fue un central fiable, curtido en Albacete y Atlético de Madrid. Como técnico, su trayectoria habla por él: títulos europeos sub-17 y sub-19 con España y, tras sustituir a Luis de la Fuente al frente del equipo olímpico, el oro en París.

No es casualidad que la República Checa haya mirado hacia ese perfil. Un entrenador acostumbrado a trabajar con generaciones jóvenes, a moldear identidades y a competir al máximo nivel en fases finales. Justo lo que reclama una selección que busca rehacerse tras su caída mundialista.

Denia llegó con el discurso claro, sin rodeos. “Estoy encantado de estar aquí. Y estoy extremadamente motivado, porque veo la oportunidad de dirigir a la selección checa como una gran ocasión. El fútbol checo tiene una historia gloriosa”, declaró al sitio web de la FACR. “Solo tengo un deseo: ponerme a trabajar lo antes posible”.

No hubo promesas vacías ni grandes titulares. Hubo urgencia. Ganas de entrar al vestuario, de pisar el césped, de empezar a construir.

Un calendario sin red: Inglaterra, Croacia y España

El nuevo seleccionador no tendrá margen para una adaptación lenta. Los próximos partidos oficiales de la República Checa llegan en la Nations League, y el menú es contundente: Inglaterra, Croacia y España entre finales de septiembre y principios de octubre.

Tres selecciones de élite. Tres exámenes en fila. Y, en uno de ellos, el reencuentro con el país al que llevó a lo más alto en los Juegos Olímpicos.

La presión será inmediata. Cada alineación, cada matiz táctico, cada decisión en la banda se leerá como una señal de la nueva identidad que busca el equipo. No habrá tiempo para esconderse.

Desde la dirección deportiva, el mensaje también apunta hacia un cambio profundo. “Puedo sentir que está preparado para implicarse a fondo y nos ayudará a construir una nueva identidad para la selección nacional”, afirmó Pavel Nedved, director general de los equipos nacionales checos.

La palabra clave es esa: identidad. La República Checa no solo ficha un entrenador; apuesta por una forma de entender el juego. El reto para Santi Denia será trasladar el éxito formativo y olímpico a un vestuario que necesita resultados ya, frente a gigantes del continente.

El oro en París ya es historia. La pregunta, ahora, es si ese mismo pulso competitivo puede encender de nuevo a una selección checa que busca volver a sentirse grande.