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Treinta años del 5-0: La crisis del Newcastle de Jaissle

Treinta años después de aquella noche perfecta en St James’ Park, cuando el Newcastle de Kevin Keegan arrolló 5-0 al Manchester United y se subió a la cima de la Premier League, el club decidió tirar de nostalgia en sus redes. Un guiño a los 2,8 millones de seguidores en X. Un recuerdo de lo que fue. Y, de paso, un contraste brutal con lo que es.

Porque mientras el vídeo del pasado volaba, el presente de Matthias Jaissle se tambaleaba.

Un arranque que enciende las alarmas

Newcastle llega al domingo con la mochila cargada: tres derrotas en los últimos cuatro partidos, incluida la del pasado fin de semana en casa ante Aston Villa, recibida con abucheos contundentes al pitido final. Antes, dos golpes idénticos lejos de St James’ Park: 4-1 en Leeds el 14 de septiembre, 4-1 en Coventry el 12 de octubre.

El próximo capítulo no perdona: visita a un Crystal Palace en apuros en Selhurst Park (14:00 BST), pero con una presión que ya no se disimula.

«La presión será seria si no sacan un resultado en Palace», avisa Charlotte Robson, del podcast True Faith Newcastle United. No es una exageración. Es el pulso real de una grada que no acaba de entender qué quiere ser este equipo de Jaissle.

El debate es claro: ¿dónde está la identidad? Y otra pregunta que lleva más de un año flotando en el aire: ¿cómo es posible que, casi 14 meses después de vender a Alexander Isak al Liverpool por un récord británico de 125 millones de libras, el club siga sin encontrarle sustituto de verdad?

El exdefensa John Anderson lo resume sin rodeos en BBC Sport: «Un resultado puede cambiar mucho… todo lo que necesitas es una buena victoria y de repente vuelves al camino. Pero Matthias Jaissle parece muy firme en sus ideas en este momento».

Chris Sutton, campeón de Premier League con el Blackburn 1994-95 y testigo directo de la derrota ante Villa para BBC Radio 5 Live, va un paso más allá: ve a un Newcastle «caótico» bajo el mando del alemán. «No hay suficiente en el último tercio en términos de creatividad y tienen una vulnerabilidad atrás», sentencia.

La temporada apenas ha despegado, pero la pregunta ya circula: tras cinco años de Eddie Howe, el técnico que devolvió un gran título doméstico al club por primera vez desde 1955, ¿empezarán a sonar las alarmas de verdad si el equipo cae también en Selhurst Park?

Shearer ya lo había avisado

Alan Shearer lo vio venir. Y lo dijo.

«Hablando puramente como aficionado, creo que tenemos que prepararnos para una temporada dura y tiempos muy complicados», confesó a BBC Sport cuando Howe dejó el cargo a finales de julio.

Para entonces, el Newcastle ya había vendido a Anthony Gordon al Barcelona por más de 69 millones de libras y a Sandro Tonali al Tottenham en una operación que podía llegar a los 100 millones. Una semana después de las palabras de Shearer, Bruno Guimarães se marchó al Arsenal por 75 millones.

La leyenda del club fue tajante: «No puedes seguir vendiendo a tus mejores jugadores y luego esperar estar peleando en la parte alta de la tabla».

Siete jornadas después, el pronóstico sombrío se parece demasiado a la realidad: Newcastle suma solo ocho puntos, con dos victorias en la Premier, ambas con matices. Una en el campo del Tottenham. La otra, en casa ante el recién ascendido Hull City.

El inicio huele a transición confusa. Falta liderazgo, falta poso. Se marchó también Kieran Trippier, internacional inglés de 36 años, una de las voces más experimentadas del vestuario.

Rory Smith, corresponsal de fútbol de The Observer, lo explicó en BBC Radio 5 Live’s The Monday Night Club: «Si al final de la pasada temporada te hubieran dicho que Newcastle perdería a Gordon, Guimarães, Tonali y Howe, probablemente entenderías estos ocho puntos en siete partidos».

Una apuesta carísima… y muy verde

El club invirtió alrededor de 250 millones de libras en fichajes durante el verano. Cifra enorme. Perfil muy concreto: muchos futbolistas de 21 años o menos.

Dos de esas apuestas, Bazoumana Toure, extremo de Costa de Marfil, y Aladji Bamba, centrocampista francés, aún no han sido titulares en la Premier pese a estar disponibles. Otro de los jóvenes, Sean Steur, de 18 años, dejó una gran impresión en su estreno como titular ante el Hull en septiembre… y no ha vuelto a jugar un solo minuto.

«El perfil de los jugadores que Newcastle fichó en verano, que quizá dé frutos con el tiempo… fueron muy jóvenes y relativamente inexpertos», añade Smith. «No salieron a fichar un montón de jugadores consagrados en la Premier League».

La apuesta es clara: futuro. El problema es que el presente no espera.

Jaissle, prestigio importado y realidad inglesa

Para traer a Matthias Jaissle, Newcastle pagó 9,5 millones de libras de compensación a Al-Ahli, club al que había guiado a dos Champions asiáticas consecutivas. Su historial en Arabia Saudí y antes en Red Bull Salzburg invitaba al optimismo. Llegó a Tyneside con aura de técnico ganador, con 38 años y un discurso ambicioso.

Pero la Premier no perdona currículos. Y, de momento, Jaissle sigue siendo un entrenador por demostrar en Inglaterra.

Han pasado 79 días desde su aterrizaje. Todavía está intentando imponer su sello tras la larga era Howe. Y, mientras lo hace, los problemas se multiplican en las dos áreas.

Los datos son demoledores: Newcastle encadena 16 partidos oficiales en casa sin dejar la portería a cero, la peor racha de su historia. En liga, encaja una media de dos goles por encuentro. Solo Crystal Palace (17) e Ipswich (15) han recibido más tantos que los 14 del conjunto de Jaissle.

Arriba, el panorama tampoco tranquiliza. Ante Aston Villa, el equipo solo firmó un disparo a puerta, su cifra más baja en un partido de Premier en St James’ Park desde agosto de 2024. Y ese único intento ni siquiera salió de las botas de un delantero: fue Sven Botman, central, quien probó suerte. Para rematar la imagen de desconcierto, Jaissle terminó colocando a Dan Burn, otro central, como referencia ofensiva tras sacarlo desde el banquillo.

La sensación es que Newcastle no solo no ha reemplazado a Isak. Tampoco ha encontrado un verdadero heredero para Callum Wilson, que se marchó el mismo verano. Yoane Wissa llegó, sobre el papel, como su sustituto; Nick Woltemade, como el reemplazo de Isak.

Hoy, Woltemade, fichado en agosto de 2025 en una operación que podía llegar a los 69 millones de libras, está cedido en la Juventus. Wissa, por su parte, no ha logrado continuidad tras su lesión.

«Los aficionados del Newcastle tienen todo el derecho a estar un poco preocupados», insiste Sutton. «No parecían capaces de marcar contra Villa y eso es lo que realmente les inquieta».

Calma en los despachos, dudas en la grada

Entre la afición se pide paciencia tras un verano de terremoto. Dentro del club, el mensaje es de calma. El consejero delegado, David Hopkinson, y el director deportivo, Ross Wilson, proyectan tranquilidad, convencidos de que el plan necesita tiempo.

La pregunta es cuánto.

No ha sido un desastre absoluto de Jaissle. El club sigue dispuesto a darle margen para enderezar el rumbo. Pero la grada quiere señales. Quiere ver algo distinto. Y lo quiere ya, empezando por el domingo en Selhurst Park.

El calendario no concede respiro. Después del Palace, Newcastle visitará al Everton en los octavos de final de la Carabao Cup el jueves, recibirá de nuevo al Everton en la Premier el 2 de noviembre y viajará a Fulham cinco días más tarde, justo antes del siguiente parón internacional.

Jaissle sabe lo que significaría llegar a ese parón sin una sola victoria en seis partidos entre liga y copa. No es un escenario que el club pueda permitirse sin que el ruido se convierta en tormenta.

«Ahora se están haciendo más preguntas», reconoce Robson. «Al inicio de la temporada se dejó claro en las entrevistas que queríamos ser un equipo agresivo y atacante. Todavía no estamos ahí, seguimos intentando encontrarlo».

Treinta años después del 5-0 a Manchester United, Newcastle vuelve a mirarse al espejo. La nostalgia ya ha cumplido su función. Ahora la cuestión es otra: ¿quién va a escribir el próximo gran recuerdo?