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Vinai Venkatesham y el reset total en Tottenham

Vinai Venkatesham llegó a Tottenham el 1 de junio del año pasado con un plan claro en la cabeza. Europa, estabilidad, crecimiento. Un club que acababa de terminar 17º con Ange Postecoglou, sí, pero campeón de la Europa League y con un vestuario lleno de internacionales. Sobre el papel, el punto de partida parecía mucho mejor de lo que realmente era.

La realidad le golpeó pronto.

“Si me hubieras preguntado unos meses después de llegar, cuando ya no era un externo, te habría dicho que el club estaba en un estado significativamente peor en algunas áreas de lo que pensaba”, admite ahora en una extensa conversación con BBC Sport. De ahí a una palabra que repite como un mantra: “reset”.

Un alivio que sabe a poco

Tottenham aseguró la permanencia en la Premier League en la última jornada, con una victoria agónica ante Everton. Nada de celebraciones desatadas. Más bien un suspiro colectivo.

“Fue una enorme liberación”, reconoce Venkatesham. Un alivio que, en sus propias palabras, está “muy lejos del estándar de este club”.

El director ejecutivo insiste en un punto que quiere dejar claro: incluso en caso de descenso, no se habría despedido a nadie del personal del club. Pero sabe que ese tipo de mensajes no basta para calmar a una grada que ha pasado de apuntar a Daniel Levy a centrar su ira en él.

“Los aficionados nos han llevado hasta la meta”, concede. Sabe también que la paciencia se ha agotado.

Dos temporadas seguidas terminando 17º. Para una entidad que presume de estadio de élite y centro de entrenamiento de referencia, es un golpe a la identidad.

Un club de cinco estrellas… sin obsesión por ganar

Venkatesham diferencia con nitidez dos Tottenham distintos dentro del mismo escudo.

Por un lado, la parte no deportiva: estadio, operaciones, área comercial. “Muy fuerte”, la define. Un club que vende modernidad, experiencia de día de partido y músculo comercial.

En el otro lado, el fútbol. Ahí el diagnóstico es mucho más duro.

En un periodo de cinco años, la Premier League ha acelerado. Ha profesionalizado hasta el extremo cada detalle competitivo. Tottenham, admite Venkatesham, no ha seguido ese ritmo. “Cuando miras dónde estaba Tottenham en muchas de esas áreas, comparado con otros clubes de la Premier League, había una brecha significativa. En algunas, preocupante”.

Y deja una frase que retrata el desajuste entre la imagen y la esencia: “El centro de entrenamiento es increíble, uno de los mejores del mundo. Pero cuando miras alrededor, parece más un hotel de cinco estrellas que un entorno de alto rendimiento. Eso va a cambiar este verano”.

No es solo cuestión de instalaciones. Para él, ha faltado algo más básico: “No creo que hubiera lo que yo llamaría una obsesión implacable por el éxito deportivo”. Eso, asegura, se va a corregir. Con cambios. Con gente nueva. Con más especialización: “Hay muchas áreas donde el club no tiene el nivel adecuado de experiencia”.

Thomas Frank, la espera y la crítica

El mandato de Thomas Frank arrancó con promesas. Un solo partido perdido en los primeros diez encuentros oficiales. Sensación de estabilidad, de haber encontrado un técnico capaz de dar continuidad a la etapa anterior.

La caída fue brusca. Y larga.

Cuando Tottenham despidió a Frank en febrero, la única sorpresa entre los aficionados fue que hubiera tardado tanto. Venkatesham y el director deportivo Johan Lange quedaron en el centro de la diana. Para muchos, habían sido demasiado pasivos.

Él rechaza esa etiqueta: “Ha habido mucha cobertura diciendo que el club fue pasivo en ese periodo. Y eso no es cierto”. Explica que, antes de tomar la decisión, se evaluó todo: resultados, probabilidad real de remontar la temporada, el impacto de un cambio de entrenador en pleno mercado de enero, el calendario, la dificultad del mercado de técnicos interinos.

El club, confirma, intentó en ese momento convencer a Roberto de Zerbi, que salía de Marseille, para que se hiciera cargo del equipo de forma permanente. El italiano, sin embargo, no quiso asumir el reto a mitad de curso. Ese “no” abrió la puerta a una apuesta que terminó mal.

Igor Tudor, un riesgo que explotó en la cara

Con De Zerbi fuera del tablero en febrero, Tottenham se lanzó al mercado de interinos. Un mercado corto, limitado, incómodo para un club grande que se juega la categoría.

La elección fue Igor Tudor. Y duró siete partidos, hasta una salida pactada.

Venkatesham detalla los motivos de la apuesta: un técnico acostumbrado a la presión, con experiencia en clubes grandes, capaz de generar impacto inmediato y con un perfil de personalidad muy distinto al de Frank. Buscaban un choque de energía. Una sacudida.

Había, por supuesto, un “pero” enorme: cero experiencia en Premier League. “¿Fue un riesgo nombrarle? Absolutamente”, admite.

Cuando se le pregunta si acepta que fue un error, no se esconde: “No funcionó. Es muy evidente que no funcionó. Y no creo que eso esté en cuestión. Nadie podría argumentar lo contrario”.

En un club que arrastra heridas acumuladas, el margen para equivocarse se ha reducido al mínimo.

La diana de la grada

Durante 25 años, el blanco principal de la frustración fue Daniel Levy. Con su salida en septiembre, el foco se desplazó. Y Venkatesham lo ha notado con crudeza.

“Entiendo la frustración de los aficionados. Los seguidores de Tottenham llevan tiempo frustrados. Son dos temporadas seguidas terminando 17º. Es claramente insuficiente”, reconoce.

No rebaja el diagnóstico: “El club tiene desafíos serios en el lado deportivo. Sabemos cuáles son. Los estamos afrontando. Los estamos arreglando. Esos problemas no han desaparecido de la noche a la mañana. Se han acumulado durante muchos años”.

No hay varitas mágicas, insiste. Y al mismo tiempo, sabe que el discurso de la paciencia no encaja con una grada cansada de promesas: “Los aficionados tienen prisa, con razón. Yo tengo plena confianza en lo que estamos haciendo y en cómo lo estamos haciendo. Pero tengo que capear ese temporal”.

Con 15 años de experiencia en fútbol, buena parte de ellos en Arsenal, asegura que ha aprendido a desarrollar “piel gruesa”. Acepta la crítica. Lo que le preocupa es cuando se cruza la línea: “El reto en el fútbol es que esa crítica con frecuencia va mucho más allá del límite, para jugadores, árbitros, directivos”.

De Zerbi, el impacto que lo cambia todo

Dentro del club, el nombre de Roberto de Zerbi se pronuncia con una mezcla de alivio y entusiasmo. Su llegada, esta vez sí, lo ha alterado todo.

Once puntos en siete partidos. Permanencia asegurada. Pero el impacto va más allá de los números. Venkatesham habla de un vestuario transformado, de una fe renovada en lo que el equipo puede llegar a ser.

“Ha tenido un impacto extraordinario hasta ahora”, resume. Subraya dos matices: es pronto y el contexto era extremo. Un técnico que aterriza en un club grande, en caída libre, con la amenaza del descenso pegada al cuello.

“Es difícil subestimar la magnitud del desafío al que se enfrentó. Y es difícil describir el impacto tan significativo que ha tenido en el vestuario con todos los jugadores”, explica. Le ve como un entrenador excelente, con un estilo de juego que encaja con lo que exige la grada de Tottenham y con lo que gusta al aficionado neutral.

Esta vez, el club no quiere medias tintas. De Zerbi tendrá voz plena en la planificación deportiva del verano.

Fichajes, salarios y un mercado que no admite fallos

El diagnóstico sobre la plantilla es directo. “La plantilla necesita trabajo y no tiene el equilibrio adecuado”, admite Venkatesham. Faltan jerarquía, experiencia, liderazgo. Y, sobre todo, físico para sobrevivir en “la liga más exigente que existe”.

Tottenham ya se ha movido. Ha mantenido conversaciones con Sebastian Kehl, exdirector deportivo de Borussia Dortmund, y ha elevado su techo salarial para poder competir por jugadores de primer nivel. Un cambio estructural que choca con la imagen de un club históricamente prudente en sus escalas de sueldo.

El plan no se agota en un solo verano. El propio Venkatesham habla de reforzar el equipo a lo largo de “múltiples ventanas de fichajes”. Pero no se engaña: esta que viene es “crítica”.

La permanencia ha comprado tiempo. No mucho. Lo justo para que el “reset” del que habla Venkatesham deje de ser un concepto y se convierta en una realidad visible en el césped. Porque Tottenham ya ha agotado el margen de las excusas. Y la próxima temporada, la grada no va a aceptar otro alivio de última jornada.