Logotipo completo Alargue Final

Wrexham logra victoria contundente y fortalece a Parkinson

En The Den no solo ganó Wrexham. Ganó también Phil Parkinson.

El equipo galés, sin victorias ni porterías a cero en sus cuatro primeros partidos oficiales de la temporada, aterrizó en el siempre hostil estadio de Millwall rodeado de preguntas. Salió con un 0-3, un primer triunfo en Championship y la sensación de haber dado un puñetazo sobre la mesa.

Hace apenas unos días, el exdelantero de Gales Iwan Roberts apuntaba que Parkinson estaba “probablemente bajo presión por primera vez” desde que asumió el banquillo de Wrexham en 2021. La respuesta llegó con la contundencia del marcador y con la autoridad del juego.

Ben Tozer, excapitán, 136 partidos y dos ascensos consecutivos con el club, no dudó en ponerle etiqueta a lo vivido en Londres. Para él, fue “la actuación perfecta fuera de casa”.

“El inicio ha hecho que se cuestione a Parkinson”, explicó en BBC Radio Wales. “Pero él sabría que iba a llegar una respuesta del equipo y tomó las decisiones correctas: devolver a [Max] Cleworth y [Josh] Windass para provocar esa reacción”.

La apuesta le salió redonda. Wrexham no solo ganó, dominó. Silenció The Den y provocó que la grada local se volviera contra su propio equipo muy pronto. Un síntoma claro de quién mandaba sobre el césped.

Tozer subrayó la capacidad de su antiguo técnico para sobrevivir al ruido: “A Parkinson se le ha cuestionado muchas veces, pero siempre encuentra las respuestas”.

Esta vez, las cifras hablan por él: tres goles, portería a cero y ni un solo disparo a puerta concedido. Un manual de cómo se juega un partido lejos de casa en la segunda categoría inglesa.

Incluso con el 0-3, Wrexham no levantó el pie. “Controlaron el partido, incluso con tres goles de ventaja, y los jugadores que entraron desde el banquillo mantuvieron la intensidad y los niveles de energía muy altos”, remarcó Tozer.

En una liga larga y despiadada como la Championship, noches así no solo suman puntos. Marcan el tono de una temporada y, en este caso, devuelven a Parkinson al lugar donde más cómodo se siente: en el centro del huracán… pero con el marcador a favor.