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Liverpool evalúa a Frimpong y considera a Kounde

En Anfield se ha encendido una alarma que hace apenas unos meses nadie imaginaba. El lateral derecho, una posición que el club creyó blindar con la llegada de Frimpong desde Bayer Leverkusen por 29,5 millones de libras, vuelve a estar bajo examen. Según informa Football Insider, la dirección deportiva de Liverpool ya sondea el mercado en busca de un nuevo dueño para esa banda.

La apuesta por el internacional neerlandés llegó respaldada por un cartel brillante en el fútbol europeo. Ritmo, desborde, presencia ofensiva, proyección. Sobre el papel, encajaba en la idea de un equipo que vive instalado en campo rival. Pero el primer curso en Merseyside ha destapado la otra cara del fichaje: una irregularidad que ha sembrado dudas en el cuerpo técnico y en los despachos.

El punto de inflexión llegó en un partido que deja cicatriz. El 3-0 encajado ante Manchester City no solo dañó el orgullo del equipo; dejó muy tocada la figura de Frimpong. El lateral sufrió durante todo el encuentro ante el empuje directo de Rayan Cherki, incapaz de controlar sus desmarques ni de ajustar la línea defensiva. Cada ataque por su lado parecía una amenaza. Cada duelo, una moneda al aire que caía casi siempre del lado equivocado.

La consecuencia fue inmediata. Frimpong arrancó la temporada como titular en los dos primeros partidos de Premier League bajo las órdenes de Andoni Iraola, pero desapareció del once en las tres jornadas domésticas posteriores. No fue un matiz táctico menor: en esos tres encuentros, Liverpool no encajó ni un solo gol. Tres porterías a cero sin él en la alineación inicial. Un dato que pesa cuando se revisan informes y se toman decisiones.

La paradoja es evidente. Nadie dentro del club cuestiona lo que el neerlandés ofrece hacia adelante. Cuando acelera por la banda y se suelta al espacio, su zancada abre el campo, genera superioridades y amenaza constantemente el área rival. Su capacidad para llegar a línea de fondo y desbordar uno contra uno sigue siendo un argumento poderoso en ataque.

El problema está detrás. En un Liverpool que trabaja con una defensa de cuatro, la exigencia para el lateral es doble: atacar con agresividad, sí, pero sin descuidar un mínimo de fiabilidad atrás. Y ahí, según las mismas informaciones, se ha roto el equilibrio. Las dificultades de Frimpong para corregir, para perfilarse en campo propio y para medir cuándo ir y cuándo guardar la posición han obligado al club a replantearse el plan.

La situación se agrava con otro factor: la fragilidad física reciente de Conor Bradley. El joven talento, llamado a competir por el puesto y a dar aire en la rotación, no ha logrado encadenar continuidad por problemas de lesiones. De repente, una zona que parecía cubierta se ha convertido en un foco de preocupación a corto y medio plazo.

Ante ese escenario, el departamento de reclutamiento ha pasado de la reflexión a la acción. Según el citado medio, Liverpool ya trabaja con una lista de candidatos para reforzar el lateral derecho en las próximas ventanas de fichajes. Y un nombre destaca por encima del resto: Kounde.

El defensa de Barcelona encaja en el perfil que busca la cúpula de Anfield. Internacional con Francia, habituado a escenarios de máxima exigencia, Kounde se ha consolidado como un lateral —y central— tácticamente disciplinado, sólido en el uno contra uno y fiable en la lectura defensiva. Justo lo que Liverpool reclama para sostener un bloque que quiere seguir siendo agresivo sin desprotegerse.

El club inglés valora la posibilidad de moverse ya en enero. Un traspaso a mitad de temporada, sin embargo, siempre arrastra complejidad: negociaciones duras, precios inflados, adaptación exprés. En los pasillos de Anfield no descartan esperar al verano para intentar una operación más limpia, con tiempo para cuadrar cuentas, plantilla y planificación deportiva. La idea es clara: no precipitarse, pero tampoco mirar hacia otro lado.

Mientras tanto, el foco se posa de nuevo sobre Frimpong. El mensaje interno es nítido: su margen de error se estrecha. Necesita traducir el trabajo del entrenamiento en fiabilidad en los partidos, ajustar su toma de decisiones defensivas y demostrar a Iraola que puede sostenerse en un sistema que no perdona desajustes atrás.

Si lo consigue, Liverpool tendrá un lateral derecho de enorme impacto ofensivo y con recorrido para crecer. Si no, la sensación que se instala es otra: que la llegada de un sustituto de alto perfil a Anfield no es solo una posibilidad, sino un desenlace que empieza a parecer inevitable.