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Aasgaard brilla en el debut de McInnes con Rangers

Thelo Aasgaard necesitó solo 56 minutos de Scottish Premiership para firmar su nombre en la nueva era de Derek McInnes en Rangers. Un derechazo preciso, una definición fría y, sobre todo, un punto que sabe a alivio más que a celebración en Tannadice.

Porque el estreno no fue sencillo. Ni mucho menos.

Un golpe temprano y dudas en Rangers

Lachlan Rose inauguró la temporada liguera con el primer gol del curso y dejó al nuevo técnico de Rangers con gesto serio al descanso. El jugador de Dundee United aprovechó el desconcierto visitante y adelantó a los locales, que se marcharon al vestuario con ventaja y con la sensación de tener el partido donde querían.

Rangers, mientras tanto, se enredó en su propia posesión. Mucho balón, poca claridad. Faltó control, faltó ritmo, faltó alguien que marcara el compás en el centro del campo. El equipo de Glasgow no consiguió someter a United en ese primer tramo y lo pagó con el 1-0.

El ambiente en Tannadice olía a noche grande para los locales.

La reacción y el momento Aasgaard

Tras el descanso, el guion cambió. No de golpe, pero sí con intención. Rangers adelantó líneas, apretó más arriba y empezó a ganar segundas jugadas. El balón comenzó a circular con algo más de sentido y United dio un paso atrás.

La presión terminó abriendo una rendija. Y Aasgaard la convirtió en puerta.

En el minuto 56, el atacante de Rangers culminó la mejor jugada de los suyos con una definición brillante, ajustada, de esas que silencian por un instante el estadio. Empate y, por primera vez en la noche, sensación de que el partido podía girar del todo hacia el lado visitante.

Parecía el momento de rematar. No ocurrió.

Dundee United supo frenar el ímpetu, cerró espacios y cortó el ritmo con oficio. Rangers perdió algo de chispa justo cuando necesitaba acelerar. El impulso del empate se diluyó demasiado pronto para un equipo que aún busca la firma de su nuevo entrenador.

La ocasión que United no olvidará

El encuentro, sin embargo, todavía guardaba una oportunidad clara, casi definitiva. Y no fue para Rangers.

Con ocho minutos por jugarse, Daniel Bennie, recién salido desde el banquillo, dibujó un pase perfecto para Jesse Randall. El balón se abrió camino entre la defensa y dejó al internacional neozelandés mano a mano con Ivor Pandur. Era la acción soñada: tiempo, espacio y la portería frente a él.

Randall eligió la sutileza. Le faltó decisión.

Su intento de vaselina salió tímido, sin fuerza, y acabó manso en las manos de Pandur. Una ocasión de partido, desperdiciada. Un suspiro de frustración en la grada local. Y un aviso claro para Rangers: todavía está lejos de ser un equipo seguro atrás.

Un punto que pesa distinto para cada lado

Para Dundee United, el sabor es a oportunidad perdida. Tuvo el primer gol de la temporada, tuvo el marcador a favor, tuvo la ocasión más clara del tramo final. Se marcha con un punto cuando, durante muchos minutos, olió a tres.

Para Derek McInnes, en cambio, el empate se siente como un primer ladrillo colocado a la fuerza. Su Rangers reaccionó, mostró carácter tras una mala primera parte y encontró en Aasgaard un recurso fiable. Pero también dejó ver carencias de control y de colmillo cuando el partido pedía algo más que un simple arreón.

Mientras tanto, el resto del país se prepara para entrar en escena. Celtic abrirá la defensa del título en casa ante Dundee el lunes por la noche, y Hearts visitará a Aberdeen el sábado. La temporada apenas ha comenzado, pero en Glasgow ya saben que cada punto, incluso el primero, puede pesar mucho cuando se escriba el desenlace del campeonato.