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Anderlecht sufre otra eliminación en la copa

En un fin de semana diseñado para las sorpresas de copa, Anderlecht volvió a ocupar un papel que se repite demasiado en su historia reciente: el del gigante abatido. Derrota 2-1 en el campo de Beerschot, equipo de segunda división pero en plena carrera por el ascenso, con un protagonista claro: Anas Haj Mohamed, autor de los dos goles locales.

Para Vítor Bruno, el golpe llega al final de una semana que roza el desastre. Eliminación en la Europa League el jueves en el campo de Dinamo Zagreb, ahora fuera de la copa ante un rival de categoría inferior. Dos competiciones que se le escapan en apenas unos días, justo cuando parecía que el proyecto empezaba a encontrar algo de estabilidad.

Hace nada, el 3-0 frente a Zulte Waregem antes del parón internacional había alimentado la idea de que el trabajo del técnico, llegado en verano, comenzaba por fin a cuajar. Antes de eso, una victoria afortunada ante Cercle Brugge ya había encendido alguna alarma, pero los puntos maquillaban los problemas. Hoy, tras dos derrotas consecutivas y una eliminación dolorosa, el maquillaje se ha borrado por completo.

No es una crisis, insiste Bruno

Bruno, exentrenador de Porto, se resiste a etiquetar el momento como crisis. Tras el tropiezo en Beerschot, se plantó ante los micrófonos con un mensaje claro: el equipo, según él, no mereció perder.

«No merecimos perder. Incluso con diez hombres contra once, fuimos lo bastante valientes como para poner a Beerschot contra las cuerdas», defendió el técnico, aferrándose a la imagen de un Anderlecht combativo pese a la inferioridad numérica.

La cuestión es si ese discurso encontrará eco en una afición agotada. Desde la salida de Vincent Kompany, el club se ha instalado en una mediocridad que contrasta con su historia y su peso en el fútbol belga. El margen de paciencia se ha ido reduciendo temporada tras temporada.

Cuando la prensa le preguntó de forma directa si el club vive una crisis, Bruno se mantuvo firme: «¿Porque perdimos en el último minuto en Zagreb y hoy fuimos eliminados de la copa de forma inmerecida? No, para mí esto no es una crisis. Podríamos montar un gran drama con esta eliminación, pero no lo voy a hacer».

El técnico intenta rebajar el ruido. La grada, en cambio, lleva años escuchando promesas parecidas sin ver el trofeo al final del camino.

Un título que se escapa… otra vez

El contexto en la liga no ayuda. Club Brugge y Union Saint-Gilloise se muestran muy por encima en cuanto a solidez y continuidad. Gent ha arrancado el curso con fuerza. Anderlecht, mientras tanto, ya corre a remolque en una carrera por el título en la que pocos le incluían de verdad entre los grandes favoritos.

La Europa League, tras la eliminación ante Dinamo Zagreb, ya no es una vía real hacia la gloria. Y ahí es donde la copa adquiría un peso especial: era el torneo asumible, el camino más corto y más lógico hacia un trofeo que devolviera algo de orgullo al vestuario y a la grada.

Por eso la derrota en Beerschot duele el doble. No es solo una caída ante un equipo de segunda; es la sensación de que, una vez más, la temporada puede terminar sin nada que levantar. Y en un club como Anderlecht, esa palabra –otro año sin títulos– empieza a convertirse en costumbre.

La pregunta ya no es si Vítor Bruno cree que vive una crisis. La verdadera cuestión es cuánto tiempo más aceptará el entorno de Anderlecht convivir con esta nueva normalidad.