Kulusevski regresa al Tottenham: una vuelta esperada en plena urgencia
Tottenham por fin vuelve a ver la luz con Dejan Kulusevski. Más de 500 días después de su último partido oficial, el sueco reaparecerá esta noche ante Coventry, una noticia que llega como un soplo de aire fresco para un equipo que todavía persigue su primera victoria en la Premier League esta temporada.
El regreso del hombre de las dos cirugías
Kulusevski no juega desde mayo de 2025. Una complicada lesión en la rótula, dos operaciones, meses de rehabilitación y un interminable conteo de días alejados del césped han marcado su calendario. Ahora, por fin, vuelve a entrar en los planes.
El atacante ya había dado señales de estar cerca del regreso: viajó con la plantilla en el reciente empate 1-1 en Old Trafford ante Manchester United, aunque se quedó fuera de la convocatoria definitiva. No fue un gesto simbólico. Desde entonces se ha entrenado con normalidad junto al resto del primer equipo y también formó parte del grupo que trabajó en Marbella durante la concentración de clima cálido de la última semana.
Con una pausa más larga de lo habitual entre partidos, el duelo de este lunes frente a Coventry se presenta como el escenario ideal para su reintegración. No sólo por la exigencia del calendario, también por el golpe anímico que puede suponer ver al sueco de nuevo vestido de corto.
Roberto De Zerbi lo dejó claro en la rueda de prensa previa: «Sí, Kulusevski estará en el banquillo. Tuvimos una reunión con el cuerpo médico, dieron el visto bueno y es una gran noticia», confirmó el técnico.
No será titular, pero su mera presencia ya cambia el clima alrededor del equipo.
Porro, Savio y Bergvall, fuera de combate
La buena noticia del regreso de Kulusevski llega acompañada de varios contratiempos. Pedro Porro no llegará a tiempo. El lateral, vicecapitán del equipo, arrastra una lesión en los isquiotibiales desde la derrota por 3-2 ante Aston Villa y encadena casi un mes de baja. De Zerbi confía en tenerlo listo para el choque del próximo fin de semana frente a Chelsea, pero Coventry se le queda demasiado cerca.
Tampoco estarán Savio ni Lucas Bergvall, ambos descartados por problemas físicos. Dos ausencias que reducen las opciones de rotación y obligan al técnico a ajustar aún más su plan de partido.
A todo ello se suma la sanción de Rodrigo Bentancur, expulsado por un cabezazo a Luke Shaw en el empate ante Manchester United. El uruguayo deja un hueco importante en la medular, tanto en carácter como en equilibrio táctico, y obliga a De Zerbi a reconfigurar el centro del campo.
Maddison, la gran decisión
En medio de ese rompecabezas, surge el nombre que puede marcar la noche: James Maddison. El inglés aspira a su primera titularidad en Premier League desde abril de 2025. Un dato que habla por sí solo de la montaña rusa que ha sido su último año y medio.
Maddison ha ido entrando y saliendo del once esta temporada tras fracturarse el hombro en la derrota por 3-0 ante Brentford en la jornada inaugural. Antes ya había vivido otro calvario: se perdió la mayor parte de la pasada campaña por una operación de rodilla. Un jugador llamado a liderar el juego ofensivo del equipo, atrapado en una secuencia de lesiones que han frenado su impacto.
Su aparición desde el banquillo en Old Trafford dejó buenas sensaciones. Aportó claridad, pidió la pelota, agitó el ataque. No fue una actuación deslumbrante, pero sí lo bastante convincente como para que De Zerbi se plantee darle las llaves del equipo desde el inicio ante Coventry.
Tottenham necesita creatividad. Necesita un pase entre líneas, un cambio de ritmo, una chispa distinta. Y ahí es donde Maddison puede convertirse en el socio perfecto para un Kulusevski que, aunque parta desde el banquillo, se perfila como el gran símbolo de la noche.
Un partido con más peso del que parece
Sobre el papel, Coventry no debería ser el examen más duro del curso. Pero el contexto lo cambia todo. Spurs aún no han ganado en la Premier esta temporada, el ambiente demanda una reacción y el vestuario busca agarrarse a buenas noticias para cambiar la dinámica.
El regreso de Kulusevski ofrece exactamente eso: un punto de inflexión emocional. La posible titularidad de Maddison añade otra capa al relato: el reencuentro con la versión más ambiciosa del equipo, la que se imagina con sus mejores futbolistas sanos y conectados.
Entre bajas, regresos y cuentas pendientes en la liga, el duelo de esta noche no se mide sólo en puntos. Se mide en señales. Y Tottenham necesita, de una vez, empezar a enviar las correctas.





