El Arsenal gana pero su banda izquierda es un enigma
Hace apenas un año, el Arsenal tiró la casa por la ventana por Viktor Gyökeres. Delantero caro, internacional con Suecia y con una misión clara: descifrar por fin el eterno enigma del ‘9’ en el norte de Londres. Respondió con 21 goles en su primera temporada. Números de estrella. Pero ni así tiene hoy el puesto garantizado.
El ataque que rodea a Gyökeres también ha cambiado de rostro. Leandro Trossard, hombre de momentos clave el curso pasado, ya se ha marchado al Besiktas. Gabriel Martinelli puso fin a siete años en el club para probar suerte en el Al-Hilal de la Saudi Pro League. Dos piezas que daban soluciones, goles y profundidad a la plantilla de Mikel Arteta, fuera en un verano que ha dejado más dudas que certezas en un costado muy concreto del campo.
El hueco que dejaron Trossard y Martinelli
Jermaine Pennant, en declaraciones a GOAL en colaboración con NetBet Casino, no se anda con rodeos. Para él, el Arsenal ha perdido filo ofensivo.
“Y esto es raro decirlo, pero creo que en realidad se han debilitado. Creo que el Arsenal es más débil, sobre todo de cara a portería, que la temporada pasada. Porque han perdido a individuos realmente decisivos”, subraya.
Pennant va directo a los nombres. Sin Trossard, sostiene, quizá el Arsenal no habría ganado la liga: “El gol al West Ham, podrías seguir con los goles importantes que marcó – Aston Villa…”. Martinelli, aunque con cifras a la baja, seguía siendo un recurso de impacto desde el banquillo. Otro que se ha ido.
En su lugar, el club ha apostado por Christos Tzolis para ocupar la banda izquierda. Un talento interesante, sí, pero prácticamente la única opción natural en ese sector. “No han reemplazado realmente eso aparte de Tzolis. Así que si se lesiona o lo que sea, su lado izquierdo está prácticamente condenado”, advierte Pennant. En ese escenario, la solución pasaría por desplazar a Eberechi Eze a la banda, cuando su naturaleza es claramente la de un centrocampista creativo, no un extremo puro.
Fichajes frustrados y un mercado que no espera
La banda izquierda no solo preocupa por lo que se ha ido, sino por lo que no ha llegado. El Arsenal tanteó oportunidades de primer nivel. Hubo ruido alrededor de un posible movimiento por Vinícius Júnior mientras el brasileño retrasaba la firma de su nuevo contrato con el Real Madrid, pero el atacante sigue siendo un ‘galáctico’ en el Santiago Bernabéu.
Más real pareció la opción de Bradley Barcola, campeón de la Champions League que salió al mercado cuando se abrieron las puertas de salida en el Paris Saint-Germain. El Arsenal preguntó qué hacía falta para cerrar la operación. La respuesta fue contundente: 123 millones de libras. Arteta y la directiva se retiraron de la puja. El que no dudó fue el Liverpool, que aprovechó el hueco.
El club londinense no va precisamente corto de talento ofensivo, pero ese flanco izquierdo, ahora en manos de Tzolis, sigue señalándose como el eslabón mejorable de un equipo que aspira a todo. Y el contexto no ayuda: los grandes rivales se mueven.
Pennant lo resume con crudeza: “Tienen que hacerlo en algún momento porque los equipos no se van a quedar dormidos. Los equipos a su alrededor no van a dejar de reforzarse en esas áreas. En enero, estoy seguro de que Chelsea, Man United, Liverpool y Man City van a ir otra vez al mercado y reforzarse de nuevo. Así que ellos también tienen que hacerlo”.
Un ataque que gana atrás, pero pierde pólvora
El Arsenal sí ha reforzado la retaguardia. Ha blindado la defensa y el equipo se muestra sólido, compacto, casi impenetrable en este arranque de curso. Pero para Pennant, el desequilibrio es evidente: “Sí, se han fortalecido atrás. Así que creo que hacia adelante definitivamente necesitan reforzarse”.
Su análisis se detiene también en el puesto de delantero centro. El club, entiende, ha perdido algo de fe en Gyökeres. “Probablemente han perdido la confianza en Gyökeres y han vuelto a Kai Havertz, que nunca fue realmente su tipo de jugador de 15 o 20 goles por temporada”, apunta.
La realidad del inicio de la 2026-27 le da parte de razón. Havertz ha sido el elegido para liderar el ataque en los primeros partidos de Premier League, mientras Gyökeres se ha resignado a un rol de revulsivo desde el banquillo. No es el escenario que imaginaba nadie cuando el sueco aterrizó como fichaje estrella.
Resultados impecables, dudas latentes
Sobre el césped, sin embargo, el discurso es otro. El Arsenal ha arrancado el curso sin mancha: tres jornadas de Premier League, pleno de victorias, y un estreno solvente en la Champions League ante el Napoli. Martin Ødegaard ha recuperado su chispa como director de orquesta, Bukayo Saka ya suma dos goles y el equipo transmite seguridad.
Con esos argumentos, Arteta puede defender que tiene herramientas suficientes para seguir peleando por títulos. La estructura funciona, el vestuario cree y los resultados lo avalan.
Pero la temporada es larga. Las lesiones llegan, las rachas se cortan, los rivales ajustan. Y esa banda izquierda, tan castigada por las salidas y tan expuesta a cualquier contratiempo, sigue marcada en rojo en la pizarra del Emirates.
La gran cuestión es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿esperará el Arsenal a que el problema estalle o se lanzará en enero por el “supercrack” de banda que todo el mundo en Londres sabe que falta?






