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Barcelona define su nueva estructura de capitanes para 2026-27

Barcelona ya tiene brújula para el vestuario de la temporada 2026-27. Según informó Mundo Deportivo, el club ha cerrado su nueva estructura de capitanes, una jerarquía que mezcla el peso del entrenador, el voto del grupo y un mensaje muy claro sobre quiénes deben liderar el proyecto de Hansi Flick.

Raphinha y Pedri, la apuesta directa de Flick

Hansi Flick no ha dudado con los dos nombres que encabezan la lista. Raphinha será el primer capitán y Pedri el segundo. No han salido de una votación, sino de la elección directa del técnico alemán, que ya los había señalado como sus referentes temporales incluso antes del Trofeo Joan Gamper, cuando la plantilla aún no estaba del todo definida.

Flick ha decidido sostenerlos en la cúspide de la jerarquía y dejar que el vestuario completara el resto del organigrama. Un mensaje nítido: hay dos pilares que el entrenador considera innegociables y, a partir de ahí, que el grupo hable.

El vestuario completa el quinteto

Las otras tres plazas se decidieron con una votación interna. El resultado dibuja un liderazgo coral: Eric Garcia, Frenkie de Jong y el joven Yamal, de solo 19 años, se suman al grupo de cinco capitanes.

La remodelación era obligada. Las recientes salidas en forma de cesión de Marc-André ter Stegen y Ronald Araujo dejaron un vacío de jerarquía evidente. Se marcharon dos voces pesadas del vestuario y el club se ha visto forzado a acelerar un relevo generacional que quizá estaba previsto, pero no tan pronto.

La presencia de Eric Garcia habla de su peso silencioso. No es el nombre más mediático del equipo, pero dentro del vestuario su profesionalidad y disciplina han calado hondo. Es el típico jugador que entrena siempre al límite, que no levanta la voz hacia fuera, pero que por dentro suma aliados.

Frenkie de Jong, en cambio, entra en la ecuación casi por lógica natural. Sin Ter Stegen, el neerlandés pasa a ser uno de los futbolistas más veteranos en edad y, sobre todo, en experiencia en la élite. Es un referente competitivo y el vestuario lo ha reconocido con su voto.

Yamal, un capitán de 19 años y el peso del 10

El nombre que rompe el molde es Yamal. Con 19 años, recién heredado el mítico dorsal 10, el atacante entra en el grupo de capitanes sin el respaldo de la antigüedad, sino por pura influencia futbolística.

Su ascenso es una declaración de intenciones del club. No se trata de un gesto simbólico: se le reconoce como pieza central del proyecto de Flick. Su autoridad en el campo ya no se discute, y ahora el brazalete, aunque sea de forma compartida dentro de un grupo de cinco, certifica su estatus.

Barcelona sabe lo que es confiar en líderes muy jóvenes. Hace dos años, Gavi se puso el brazalete en una remontada ante Sevilla con 20 años y 76 días, convirtiéndose en el segundo capitán más joven del club en partido oficial. Antes, Bojan Krkic había fijado el récord: llevó el brazalete en un duelo de Copa del Rey en 2010 con 20 años y 56 días.

Yamal va un paso más allá en otro terreno. No bate esa marca de precocidad en un partido concreto, pero su inclusión formal en la estructura fija de cinco capitanes, con solo 19 años, lo sitúa como el corazón simbólico del proyecto. No es un relevo puntual, es un liderazgo institucionalizado.

Un viaje a Mestalla con dudas y sin margen de error

Con la jerarquía definida, el foco deportivo se clava en el próximo reto: la visita de este domingo a Mestalla para enfrentarse al Valencia en La Liga. Un desplazamiento siempre incómodo, ahora cargado de interrogantes.

El plan de Flick ha sufrido un golpe inesperado en la víspera. Yamal se ausentó del último entrenamiento del sábado y se ha convertido en seria duda para el partido. Para un equipo que ha encontrado en él a su amenaza ofensiva más desequilibrante, el contratiempo es mayúsculo.

Barcelona llega al choque con un registro doméstico impecable que quiere proteger, pero quizá sin su jugador más dañino en ataque. El nuevo grupo de capitanes ya está definido. Ahora le toca demostrar si, sin su joven faro, también sabe mandar en un escenario tan hostil como Mestalla.