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Birmingham City regresa a la élite con ambición

El regreso del Birmingham City a la máxima categoría no admite medias tintas. Amy Merricks, su entrenadora, lo dejó claro antes de visitar al vigente campeón de la Women’s Super League, el Manchester City: su equipo no sube para rellenar el calendario.

El domingo, a las 14:30 (hora local), las Blues regresan al Joie Stadium, el mismo escenario donde en mayo de 2022 encajaron un 6-0 que selló su descenso. De aquel golpe nace parte del carácter con el que afrontan ahora el estreno del curso 2026-27.

“Creo que es un gran momento para jugar contra el Man City. Sabemos que va a ser un reto, pero estamos totalmente preparadas. Venimos a competir, no a hacer bulto”, advirtió Merricks en la rueda de prensa previa.

De la herida del descenso al impulso del ascenso

El Birmingham cerró la pasada temporada levantando el título de la WSL 2 en la última jornada, poniendo fin a cuatro años en el segundo escalón. No solo ascendió: se ganó fama de equipo valiente. Sus números lo respaldan, con una media de 2,09 goles por partido.

Esa identidad ofensiva no se toca. Ni siquiera ante un campeón que el curso pasado ganó sus 11 partidos de liga como local.

“Hay una parte central de nuestra identidad que es innegociable para nosotras como Blues y para mí como entrenadora”, remarcó Merricks. “Somos un equipo progresivo, vamos a encontrar formas de crear y marcar. Tenemos muy claro cuáles son nuestras fortalezas y qué debemos maximizar”.

La entrenadora no se engaña: sabe dónde se mete. “Esta es la mejor liga del mundo, va a ser dura y exigente, pero lo que no podemos hacer es perder nuestras fortalezas. Tenemos que amplificarlas y ponernos en la mejor posición posible. Tenemos que centrarnos en lo que podemos controlar y eso es cómo competimos. No tememos a nadie. Creo que ya lo demostramos en las copas el año pasado”.

El recuerdo reciente que incomoda al campeón

Andrée Jeglertz, técnico del Manchester City, no necesita que le expliquen a qué se enfrenta. Hace exactamente cinco meses, su equipo tuvo que sufrir para ganar 1-0 al Birmingham en los cuartos de final de la Women’s FA Cup, en un partido áspero y tácticamente complejo.

“Tuvimos un partido duro contra ellas el año pasado. Estuvieron muy bien tácticamente y destruyeron todo el espacio en el campo, defendiendo muy abajo, y sus transiciones fueron muy buenas. Tienen amenazas en el equipo a las que debemos prestar atención”, reconoció el sueco.

El campeón sabe que un recién ascendido en la primera jornada es cualquier cosa menos un trámite. “Jugar contra un equipo nuevo en la liga siempre es un reto porque sé que llegan con mucha energía al primer partido”, añadió.

Un campeón que se niega a protegerse

El Manchester City inicia su primera defensa de un título liguero en una década. El contexto invita a pensar en conservar, proteger, administrar. Jeglertz no quiere ni oír hablar de eso.

“Seguimos persiguiendo, persiguiendo ganar otra vez. Si empiezas a proteger lo que tienes, no creo que eso nos ayude. Tenemos que estar en un estado de hambre, tratando de volver a ganar, de competir en diferentes torneos”, explicó.

El mensaje es claro: cualquier relajación se pagará. “Si bajamos un poco el rendimiento o la actitud, los equipos nos pasarán por delante”.

Bajas sensibles en el City, identidad innegociable en el Birmingham

El campeón no llega completo al estreno. Vivianne Miedema estará fuera al menos hasta finales de otoño por una lesión de rodilla. Rebecca Knaak también se perderá la visita del Birmingham por un problema en el pie.

Hay algo de alivio en la enfermería: Jade Rose y Grace Clinton han regresado a los entrenamientos, aunque todavía sin ritmo competitivo óptimo. La gran incógnita es el fichaje veraniego Niamh Charles, a quien Jeglertz calificó como “una gran duda” para el domingo.

En el otro banquillo, Merricks insiste en que el contexto no cambiará el plan. El Birmingham no piensa renunciar a su carácter ofensivo ni a la ambición que le devolvió a la élite.

El Joie Stadium verá a un campeón obligado a demostrar hambre desde el primer minuto y a un recién ascendido dispuesto a mirar a los ojos al gigante que un día le mandó al abismo. La pregunta ya no es si el Birmingham está preparado para volver. Es cuánto está dispuesto a incomodar al rey en su propia casa.