Logotipo completo Alargue Final

Colombia avanza a octavos con victoria mínima ante Ghana

Colombia ya está en los octavos de final del Mundial. Lo consiguió con un 1-0 corto, casi mezquino para lo que mostró en el campo, ante una Ghana sin colmillo en el Arrowhead Stadium. Dominio total, muchas ocasiones, un solo gol: el de Jhon Arias en el arranque. Suficiente para cerrar el pase y pensar ya en Suiza, el martes en Vancouver.

Un susto inicial y un golpe inmediato

El partido arrancó con un aviso serio. Thomas Partey cazó un balón frontal en el primer minuto y soltó un derechazo seco que se perdió rozando el poste. Fue un disparo que heló a Colombia por un instante… y que engañó a Ghana. Aquello no era el preludio de nada. Fue un espejismo.

Porque a partir de ahí, el encuentro se tiñó de amarillo. Colombia se adueñó de la pelota, instaló el bloque en campo rival y empezó a empujar a Ghana hacia su área. La circulación fue limpia, agresiva, con intención de filtrar por dentro y castigar por fuera. El gol no tardó en llegar.

Jhon Arias apareció pronto para poner orden en el marcador. El colombiano culminó una de las primeras acometidas con un remate certero que premió la superioridad sudamericana y desnudó las carencias defensivas de Ghana. Ventaja rápida, sensación de control y la impresión de que el resultado podía dispararse.

Lesiones y cambios forzados

La noche, sin embargo, no fue plácida. Colombia perdió muy pronto a Jhon Córdoba, que se llevó la mano a la ingle y se tiró al césped con gesto de dolor. Problema muscular, cambio inmediato. Luis Suárez saltó al campo de manera prematura, obligado a interpretar un papel que no esperaba tan pronto.

Ghana respondió con su propio contratiempo. Marvin Senaya no pudo continuar y dejó su sitio a Alidu Seidu. Dos sustituciones tempranas, dos planes alterados antes de que el partido alcanzara ritmo de crucero.

Pese a los golpes, Colombia no aflojó. Siguió mandando, siguió llegando. Le faltó lo de siempre en las noches en las que se juega bien pero se perdona: colmillo en el área.

Dominio sin castigo

El equipo sudamericano acumuló posesión, tiros, llegadas por banda y segundas jugadas. Ghana, en cambio, se fue apagando. Aquel disparo inicial de Partey quedó como única chispa real de un conjunto plano, sin ideas ni amenaza constante.

La sensación en la grada era clara: el 1-0 se quedaba corto. Cada ataque colombiano olía a segundo gol, pero la definición no acompañó. Disparos altos, centros que no encontraban rematador, decisiones tardías en los metros finales. Ghana resistía más por la falta de puntería rival que por méritos propios.

El marcador, sin embargo, no se movía. Y cuando un partido se queda abierto, siempre flota la duda. Un error, una jugada aislada, un balón parado… Colombia no permitió que ese guion apareciera. Controló los tiempos, cerró espacios y apenas concedió aire a una Ghana que se fue diluyendo hasta terminar sin respuesta.

Un pase que obliga a más

El 1-0 coloca a Colombia en los octavos de final como última selección en subirse al tren de la fase eliminatoria. Objetivo cumplido, pero con una advertencia clara: con tanta superioridad, un solo gol es poco botín.

Ahora espera Suiza en Vancouver. Un rival más ordenado, más competitivo, menos indulgente que esta Ghana sin filo. Colombia llega con confianza por el juego, con dudas por la falta de pegada y con una certeza: en las eliminatorias, el lujo de perdonar se paga caro.

La clasificación ya está en el bolsillo. La pregunta es si este equipo será capaz de transformar su dominio en algo más que victorias por la mínima cuando el margen de error desaparezca.