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Canadá y Marruecos: duelo de titanes en octavos de final

El Mundial entra en carne viva. Octavos de final, 4 de julio, el país anfitrión celebra 250 años de historia mientras el torneo empieza a separar candidatos de soñadores. Houston abre el telón; Philadelphia lo baja en una noche que promete ser abrasadora.

Canadá–Marruecos: una sorpresa histórica o la confirmación del aspirante

Canadá y Marruecos se reencuentran en Houston Stadium con un recuerdo reciente: aquel 2-1 de los africanos en la fase de grupos de Qatar 2022. Mucho ha cambiado desde entonces, sobre todo para los norteamericanos, que han pasado de comparsa histórica a equipo incómodo, competitivo, capaz de sobrevivir en partidos que antes los barrían.

Llegaban a este Mundial con un lastre contundente: seis derrotas en seis partidos mundialistas. Hoy, bajo la mano enérgica de Jesse Marsch, presentan otro rostro. Semifinalistas de la Copa América 2024, ganadores ya de su primer duelo de eliminación directa en una Copa del Mundo y con la sensación de que, cuando se ven contra las cuerdas, responden.

Su torneo ha sido una montaña rusa. Empate gris ante Bosnia y Herzegovina. Goleada liberadora, 6-0, frente a Qatar para sellar el billete a las rondas finales. Caída dolorosa ante Suiza en el cierre de la fase de grupos. Y victoria sufrida, 1-0, contra Sudáfrica, sostenida hasta el final por un gol tardío de Stephen Eustáquio. No hay línea recta en el camino de Canadá, pero sí carácter.

En ataque, los nombres imponen respeto: Jonathan David, Cyle Larin, Tajon Buchanan. El problema es la irregularidad. Ninguno ha encadenado actuaciones dominantes en este Mundial, y Marsch sabe que ante Marruecos no le bastará con destellos. Necesita una noche de jerarquía de todos ellos.

La gran incógnita se llama Alphonso Davies. El lateral de Bayern Munich reapareció ante Sudáfrica, entrando en el minuto 75 para sus primeros minutos del torneo, aún con la sombra de una lesión de isquiotibiales. Está por ver si su cuerpo aguanta para ser titular o si Canadá deberá conformarse con su impacto a cuentagotas. Sin un Davies al cien por cien, el techo canadiense baja un escalón.

Al otro lado, Marruecos llega con la etiqueta de favorito y la tranquilidad de quien se sabe preparado para algo grande. Ya lo demostró en Qatar 2022, alcanzando las semifinales. Hoy, el equipo no solo mantiene ese nivel: parece haber dado un paso más.

Su carta de presentación en este Mundial ha sido sólida. Un 1-1 ante Brasil en el que, por tramos largos, fue el mejor equipo sobre el césped. Después, triunfo por 1-0 ante Escocia y un 4-2 ante Haití que destapó su pegada. Pero el verdadero examen llegó en el cruce de dieciseisavos frente a Países Bajos, uno de los partidos más vibrantes del torneo.

Los neerlandeses golpearon primero, contra la lógica del juego. Marruecos no se descompuso. Insistió, mandó, y encontró el empate en el tiempo añadido con un gol del central Issa Diop, que cambió de selección, de Francia a Marruecos, justo antes de la lista definitiva. En la tanda de penaltis, tras haber dominado buena parte del encuentro, confirmó su pase. Fue un mensaje: este equipo no solo juega bien, también resiste.

El talento marroquí se reparte por todo el campo. Ismael Saibari, tres goles en la fase de grupos, acaba de sellar su traspaso de PSV Eindhoven a Bayern Munich en plena ebullición mundialista. Achraf Hakimi, de Paris Saint-Germain, sigue siendo uno de los mejores laterales derechos del planeta, un puñal que vive en campo rival. Brahim Díaz, de Real Madrid, aporta desequilibrio desde la banda. Y en el corazón del juego, el adolescente Ayyoub Bouaddi se ha consolidado como uno de los mediocentros más prometedores del torneo.

Marruecos es, con justicia, el gran favorito. Canadá, además, perdió el privilegio de jugar en casa al no ganar su grupo, aunque se espera una presencia importante de aficionados canadienses en Texas. El contexto no asusta a los norteamericanos, pero el reto es mayúsculo: para estar en cuartos necesitarán una victoria que entraría de inmediato en la historia del fútbol del país.

Jugador a seguir: Achraf Hakimi

Hakimi ha disputado cada minuto de los cuatro partidos de Marruecos en este Mundial. Su influencia no se limita a la banda: marca la altura del equipo, acelera ataques, castiga cualquier desajuste. Si Davies no está al cien por cien o no puede jugar de inicio, el lateral de Paris Saint-Germain puede encontrar autopistas en su carril. En un cruce tan cargado de matices tácticos, su capacidad para romper líneas desde atrás puede ser la diferencia.

Francia–Paraguay: el gigante contra el equipo que no entiende de imposibles

La jornada se cierra en Philadelphia Stadium, a pocos kilómetros del lugar donde se firmó la Declaración de Independencia. Escenario cargado de simbolismo, noche de calor extremo y un duelo con aroma a choque de mundos: la Francia candidata al título contra la Paraguay que ha convertido el sufrimiento en método.

Paraguay llega a estos octavos desafiando la lógica. Su inicio fue un golpe durísimo, un 4-1 encajado ante la selección anfitriona, Estados Unidos. Bajo Gustavo Alfaro, el equipo no se derrumbó. Ajustó líneas, se aferró a su estructura defensiva y empezó a construir victorias desde la resistencia.

Primero, un 1-0 ante Türkiye en fase de grupos, con todo el segundo tiempo jugado con diez hombres. Una lección de disciplina y solidaridad. Después, el gran bombazo del torneo hasta ahora: eliminación de Alemania en los dieciseisavos, tras un 1-1 en 120 minutos y una tanda de penaltis en la que La Albirroja se mostró implacable.

Contra los alemanes, Paraguay se replegó con orden, concedió la posesión pero casi nada de peligro real. Su éxito nace en el centro del campo y en una zaga que ha crecido partido a partido. Matías Galarza se ha convertido en el termómetro del equipo. Su cesión en Atlanta United terminó antes del Mundial, pero aquí ha elevado su perfil: asistió a Julio Enciso ante Alemania, marcó en la tanda y fue también el autor del gol decisivo contra Türkiye. Es el jugador que conecta la idea de Alfaro con el césped.

No está solo. Enciso ha aportado calidad en los metros finales. Detrás, la línea formada por José Canale, Gustavo Gómez, Juan Cáceres y Júnior Alonso, más las intervenciones de Orlando Gil en la portería, han sostenido a Paraguay en noches de máxima exigencia. Este bloque ha demostrado que sabe sufrir. Ahora deberá probar si sabe sobrevivir al vendaval francés.

Porque Francia no llega, arrasa. Cada línea del equipo está poblada de futbolistas de élite. Y en el centro de todo, Kylian Mbappé. Seis goles en el torneo, tres dobletes, y en el único partido en el que no marcó, ante Noruega, repartió dos asistencias. Su persecución del récord de goles mundialistas de Lionel Messi domina las conversaciones, pero reducir a Francia a Mbappé sería un error.

La selección de Didier Deschamps se ha vuelto casi inabordable cuando Ousmane Dembélé ha encontrado su mejor versión. Antes del segundo partido de la fase de grupos, frente a Iraq, nunca había marcado en un Mundial. Rompió la barrera con un gol y una asistencia en ese encuentro. Después firmó un triplete contra Noruega y volvió a aparecer con una asistencia en el 3-0 ante Suecia en dieciseisavos. Cuando Dembélé desborda y decide, las defensas rivales se quedan sin respiro.

El reparto de talento no se detiene ahí. Michael Olise se ha consolidado como uno de los grandes organizadores del torneo, manejando los ritmos y encontrando siempre el pase que rompe líneas. Bradley Barcola, desde la banda, estira defensas, abre espacios y obliga a los rivales a defender más metros de los que quisieran. Es una Francia que ataca por dentro, por fuera, por arriba y por abajo.

Paraguay conoce el libreto: bloque bajo, líneas juntas, concentración máxima. Pero esta vez la exigencia se dispara. Para repetir la hazaña lograda ante Alemania, necesitará un partido defensivo casi perfecto y una dosis importante de fortuna. La ola de calor en la Costa Este añade un elemento imprevisible: ¿a quién castigará más la temperatura, al equipo que corre detrás del balón o al que propone y acelera?

Jugador a seguir: Michael Olise

Cinco asistencias en el torneo, influencia constante en el juego y una lectura del espacio que ha potenciado a Mbappé y Dembélé. Olise, estrella de Bayern Munich, será el encargado de encontrar fisuras en una Paraguay que se agrupará cerca de su área. Si el mediapunta francés consigue recibir entre líneas y girarse con tiempo, la muralla sudamericana puede empezar a resquebrajarse.

El 4 de julio ofrece dos historias opuestas: la de Canadá, que busca escribir su primera gran página mundialista ante un Marruecos ya instalado en la élite, y la de una Paraguay que se niega a aceptar su papel de víctima frente a una Francia desatada. La pregunta es clara: ¿seguirá imponiéndose la lógica o este Mundial guarda todavía un par de sacudidas más para el cuadro de favoritos?

Canadá y Marruecos: duelo de titanes en octavos de final