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Mohamed Salah y el Panenka que hizo historia para Egipto

Mohamed Salah se quebró cuando sonó el silbato final. No fue pose ni teatro: el capitán de Egipto se llevó las manos al rostro y las lágrimas cayeron sin contención. Había una razón de peso. Por primera vez en su historia, Egipto está en los octavos de final de una Copa del Mundo, y lo hizo al límite, en los penaltis, frente a Australia, en un Dallas Stadium que presenció una noche que ya es patrimonio del fútbol egipcio.

“Es historia. Les dije a los chicos que era el partido de sus vidas y que teníamos que disfrutar cada momento. Estoy muy feliz de haber hecho historia con este equipo”, confesó Salah, aún con la voz rota, nada más terminar el encuentro.

Un Panenka en el filo

El duelo terminó 1-1 en el tiempo reglamentario. Todo se jugó a cara o cruz desde los once metros. Ahí apareció el capitán. Ahí decidió que no bastaba con marcar: había que mandar un mensaje.

Salah se acercó al punto de penalti y eligió el camino más arriesgado. Un Panenka en un Mundial. En una tanda. Con un país entero conteniendo el aliento. La pelota se elevó suave, casi insolente, mientras el portero australiano se vencía a un lado. Silencio, un segundo suspendido en el aire… y luego el rugido. Egipto acabaría imponiéndose 4-2 en la tanda.

“Si alguien iba a hacerlo, tenía que ser yo. Tengo más experiencia que los demás y quería darles confianza. Lo decidí en el último segundo. Tenía que hacerlo”, explicó después el delantero, ya más sereno pero todavía con la adrenalina a flor de piel.

Ese gesto, mitad desafío, mitad responsabilidad absoluta, define a la perfección el peso que Salah carga sobre los hombros. No se escondió. Se expuso. Y acertó.

De la zona mixta al gran cruce

Más tarde, en la zona mixta, las preguntas dejaron de girar solo en torno al penalti y a la clasificación. Había un tema inevitable: los grandes nombres que afrontan lo que podría ser su último Mundial. ¿A cuál le gustaría enfrentarse?

La respuesta ya tiene fecha y escenario. El torneo ha querido que sea Lionel Messi. El destino, que sea ahora.

El próximo martes 7 de julio, en Atlanta Stadium, se verán las caras la Egipto de Salah y la Argentina de Messi, en uno de los cruces más esperados de estos octavos de final. Un capitán que acaba de llevar a su país a una frontera inédita. Otro que persigue exprimir hasta la última gota de magia en la gran cita que marcó su carrera.

Egipto llega con la emoción a flor de piel y la sensación de haber derribado una puerta que durante décadas pareció blindada. Argentina, con el peso del favoritismo y la costumbre de lidiar con ese tipo de presión.

Salah ya tiene su noche histórica, su Panenka y sus lágrimas. Ahora le espera Messi en Atlanta. ¿Hasta dónde puede llegar este Egipto que acaba de descubrir que la historia también se escribe con su nombre?