De Zerbi asegura la permanencia de Bergvall y plantea dudas sobre Sarr en el nuevo Tottenham
Roberto De Zerbi no dudó ni un segundo con un nombre. Lucas Bergvall. El técnico italiano aseguró que el joven centrocampista sueco se queda “al 100 por cien” en Tottenham esta temporada. Con Pape Matar Sarr, en cambio, el discurso cambió de tono. Ahí apareció la duda, el matiz, la puerta entreabierta a una salida antes del 1 de septiembre.
Bergvall pidió un nuevo reto a comienzos de verano, antes de marcharse al Mundial, con una idea clara: crecer como interior, como ‘ocho’. Newcastle y Nottingham Forest llamaron a la puerta con ofertas formales. Tottenham dijo no. Y De Zerbi, lejos de esconderlo, le dio minutos, titularidades y responsabilidad durante toda la pretemporada.
Ese trabajo ha virado el escenario. El italiano está convencido de que el sueco ya no piensa en marcharse. “Lucas Bergvall, 100 por cien. Hablamos mucho en pretemporada. Es un jugador top, un potencial top. Me gusta que se quede y creo que ahora quiere quedarse y no tenemos problema”, explicó el entrenador.
Con Sarr, la historia es distinta. El senegalés, de 23 años, se incorporó tarde tras permanecer en su país hasta la primera semana de agosto. Y, sobre todo, se ha encontrado un centro del campo completamente rediseñado por los 185 millones de libras invertidos en Sandro Tonali y Mateus Fernandes. “Es un buen jugador. No sé si se queda o no, tenemos que analizar la situación, pero es otro jugador muy, muy importante”, admitió De Zerbi, sin garantías esta vez.
Un verano de gasto descomunal y promesas cumplidas
El plan de los propietarios, la familia Lewis, era claro tras la casi tragedia del curso pasado: “acciones, no palabras”. De momento, han cumplido. Si se cierran las llegadas de los atacantes de Manchester City, Savinho y Omar Marmoush, el gasto veraniego de Tottenham podría elevarse hasta los 377 millones de libras.
De Zerbi no se esconde. Se siente respaldado, pero recalca que el proyecto no gira alrededor de su figura. “Estoy muy feliz. En mi experiencia, cumplieron su palabra, cumplieron lo que dijeron antes de que llegara en marzo. Pero lo que estamos haciendo no es para el entrenador. Es para el club, para los aficionados, para la historia, para el orgullo y para el nivel del club”, subrayó el técnico de 47 años.
Para él, este momento es un punto de inflexión. Después de dos temporadas sufriendo, incluso coqueteando con el descenso, el mensaje interno es contundente: cambiar el ánimo, darle un giro completo al ambiente y meter un impulso competitivo que coloque de nuevo al club en la parte alta. “Cuando terminemos este mercado, durante mucho tiempo no necesitaremos muchas cosas y podremos trabajar todos juntos en las condiciones adecuadas, en la dirección correcta, para construir paso a paso algo especial o competir por la parte alta de la tabla”, lanzó.
No promete títulos inmediatos. Pero sí un equipo capaz de plantarse en cualquier estadio “cara a cara”, con personalidad y recursos. “Tenemos que convertirnos en un equipo, pero creo que tenemos todas las cualidades para lograrlo”, avisó.
Tonali, la pieza de 100 millones que supera las expectativas
Entre todas las incorporaciones, una brilla por encima del resto: Sandro Tonali. Fichaje récord del club, procedente de Newcastle, y ya valorado internamente como mucho más de lo que esperaban. De Zerbi le conocía de años atrás, pero el día a día le ha sorprendido.
“Sandro Tonali es mejor de lo que pensaba antes de trabajar con él, como jugador y como persona. Conozco a su familia, a sus agentes, y sé que todos son buena gente. Estoy muy feliz de trabajar con él y creo que es el jugador adecuado en el lugar adecuado. Especialmente porque queremos meterle dentro del proyecto. Tiene las cualidades, la personalidad y los valores correctos para estar aquí”, explicó.
El mensaje es claro: no se trata solo de un gran fichaje, sino de un pilar sobre el que construir la nueva identidad de Tottenham.
Ruido exterior, memoria interna
El desembolso del club ha provocado quejas y reproches desde aficiones rivales y algunos analistas. Se habla de gasto desmedido, de desequilibrios, de “nuevo rico”. En Tottenham presumen de haberlo hecho de forma sostenible: aprovechando los ingresos del estadio y generando hasta 213 millones de libras en ventas y cesiones este mismo verano.
De Zerbi, lejos de incomodarse, convierte el ruido en combustible. “No lo sé, tenéis que explicármelo. Para mí, no hay presión y no es un problema. No sé por qué la gente no quiere que Tottenham mejore. Es una motivación más para nosotros. La temporada pasada, todos los otros clubes querían matarnos. Es otra parte del fútbol”, recordó.
Y no deja que el vestuario lo olvide. “Cada semana tenemos que recordar la temporada pasada”, repite. El contraste está muy vivo en su mente: el último amistoso ante Hoffenheim frente a aquel duelo dramático contra Everton en el que se salvaron con una presión asfixiante. Esa herida reciente es ahora un motor.
Plantilla casi cerrada… y competencia brutal
¿Está ya este Tottenham tan cerca de la idea que tiene De Zerbi en la cabeza? Sobre el papel, sí. Sobre el césped, el técnico pide tiempo y prudencia. “En teoría está muy cerca. En el campo tenemos que verlo y trabajar. Tengo experiencia suficiente para no decir demasiado. Estoy muy feliz con la plantilla. Tenemos que completarla, pero por el momento muy feliz”, apuntó.
Hay algo que no negocia: la competencia interna. Con once días aún por delante de mercado, el italiano no siente la obligación de “hacer felices” a todos. Prefiere ser transparente. “No tengo nada que hacer. Me gusta hablar claro. Hoy es 21 de agosto, creo que todos esos jugadores ya conocen la plantilla. Si alguno no quiere aceptar la competencia en el campo, en el vestuario, puede irse”, sentenció.
Su referencia es la élite europea. “Si analizas los equipos –Liverpool hace dos años, Arsenal, Chelsea, Manchester City, Bayern Munich, Barcelona, Real Madrid, Juventus, Milan–, sus plantillas tienen una gran competencia dentro del vestuario”. El mensaje a los suyos es inequívoco: para pelear por la cima no bastan 11 ni 15 futbolistas.
El caso Mikey Moore y la nueva generación
En ese contexto de nivel creciente, surge una pregunta inevitable: ¿qué pasa con los jóvenes que empujan desde abajo? Mikey Moore, de 19 años, apunta a tener minutos ante Brentford en el estreno de la Premier League, mientras se habla de una posible cesión al Köln en la Bundesliga.
De Zerbi pide calma y evita definiciones tajantes en plena recta final de mercado. “Ahora no es el momento adecuado para hablar de los últimos 10 días de mercado. No ha terminado todavía. Estoy muy feliz con Mikey Moore, está trabajando bien, es un buen jugador, no sé si se irá cedido o no”, explicó.
Incluye en ese grupo a Luca Williams-Barnett y Malachi Hardy, dos nombres que el técnico no duda en etiquetar como “potenciales grandes jugadores”. Y se muestra orgulloso de que todos ellos salgan de la academia del club. La prioridad, insiste, es gestionar sus carreras “de la mejor forma posible”.
La “alma” de Tottenham y una ausencia muy personal
De Zerbi no solo está remodelando la plantilla; también intenta reconectar al equipo con su historia. Por eso organizó un encuentro entre una amplia representación de exjugadores –Glenn Hoddle, Gary Mabbutt, Steve Perryman, entre otros– y el vestuario actual, con un objetivo muy concreto: que expliquen la “alma” del club.
“Los jugadores, especialmente los extranjeros, tienen que entender el nivel de este club. Aunque termináramos dos temporadas seguidas en el puesto 17, nada cambia y el nivel del club no puede cambiar porque las dos últimas temporadas no fueron grandes”, defendió. Para él, las leyendas pueden explicar mejor que nadie lo que Tottenham ha sido en la Premier League y en Europa.
Solo echó de menos a uno. Y lo dijo casi como un niño que no encuentra a su ídolo. “Siento no haber visto a Chris Waddle. Chris Waddle fue uno de mis jugadores favoritos cuando era niño y jugaba en Marseille. Waddle habría sido bueno para Kudus, para Kulusevski, para Xavi Simons, para Mathys Tel porque fue un gran jugador”, confesó.
Entre la nostalgia por Waddle, los millones invertidos en Tonali y compañía, la incógnita sobre Sarr y la apuesta por Bergvall, Tottenham se asoma a una temporada que ya no admite excusas. El club ha cambiado el discurso por hechos. Ahora, como repite De Zerbi, solo queda que hable el césped.






