Arsenal y su búsqueda de títulos: la mentalidad ganadora
En el Emirates ya no se habla de aspiraciones. Se habla de títulos.
Sobre la entrada principal, en letras doradas, una sola palabra marca el tono de la temporada: “Champions”. No es decoración. Es declaración de intenciones. Jugadores y aficionados han convertido la Premier conquistada el curso pasado –la primera en 22 años– en combustible para el intento de revalidar la corona. Y la victoria por 3-0 ante el recién ascendido Coventry fue el primer aviso.
Un campeón que ataca, no que se protege
El ambiente se notó desde el calentamiento. Uno a uno, los futbolistas de Arsenal fueron presentados por megafonía como si se tratara de una noche grande de Champions League, mientras la grada cantaba sin descanso “champions of England”. No era nostalgia: era una reafirmación.
Martin Odegaard lo había dejado claro en sus palabras del programa oficial y lo repitió después ante las cámaras. El capitán no quiere un equipo que se agarre al título, sino uno que vaya a por el siguiente.
“No sentimos que tengamos que defender nada. Queremos hacerlo otra vez y esa es la mentalidad. El año pasado ya terminó. Queremos repetirlo, atacarlo y pelearlo otra vez”, explicó en “Match of the Day”.
El mensaje baja del vestuario al césped, y del césped a la grada. Y esa conexión, tantas veces frágil en el Emirates, empieza a parecer un arma.
Arteta, en la mesa de los grandes
Mikel Arteta sabe lo que es tropezar ante un recién ascendido. Su primer partido de la temporada 2021 terminó con derrota en el campo de Brentford. Aquella noche dejó cicatriz. Desde entonces, el técnico ha ido desmontando pieza a pieza la sensación de fragilidad que rodeaba al club.
El 3-0 a Coventry fue cómodo, casi rutinario, pero estadísticamente enorme para el entrenador. Con este triunfo, el vasco se convirtió en el quinto técnico que alcanza las 150 victorias en Premier League en menos de 250 partidos. Solo Pep Guardiola, Jose Mourinho, Jurgen Klopp y Sir Alex Ferguson lo habían logrado antes. Compañía mayor.
Arteta, sin embargo, mantiene el foco en algo menos glamuroso y más difícil de construir: el ambiente. Ha insistido una y otra vez en que el Emirates debe convertirse en una fortaleza, un lugar incómodo para cualquiera que se atreva a visitarlo.
La temporada pasada, la ansiedad se coló demasiadas veces en las gradas. Se criticó a la afición por su nerviosismo, por cómo esa tensión se trasladaba al equipo mientras perseguía un título que parecía escaparse en cada error.
Ante Coventry, nada de eso. Ni rastro de temblor.
“Veremos cuando estemos 0-0 o cuando vayamos perdiendo, a ver cómo reaccionamos”, advirtió Arteta en declaraciones a la BBC, consciente de que un estreno plácido no cuenta toda la historia. “Hoy, el inicio del partido y los dos goles fueron una plataforma muy buena para que todos se sintieran así. Pero creo que todos aprendimos en el pasado lo mucho que ayuda la afición al equipo. En este tipo de atmósfera, es una alegría presenciarlo y jugar al fútbol”.
Tres talentos juntos… por fin
La calma también tiene que ver con algo tan sencillo como tener a los mejores disponibles. El curso pasado, Arsenal convivió con lesiones en puestos clave y con críticas al estilo cuando el físico no alcanzaba. Esta vez, al menos en el debut, la foto fue muy distinta.
Los goleadores de la noche –Kai Havertz, Martin Odegaard y Bukayo Saka– solo coincidieron una vez en el once inicial de Premier la temporada anterior. Frente a Coventry, los tres arrancaron desde el inicio. Y el equipo se comportó como un campeón que huele sangre.
A los 23 minutos, el marcador ya reflejaba un 2-0. Era la ventaja más rápida por dos goles desde un partido ante Wolves en 2023. Dominio, ritmo alto y cero dudas.
Odegaard, lastrado por problemas físicos el curso pasado, parece haber recuperado su versión más influyente. Venía de firmar el premio a mejor jugador en la Community Shield ante Manchester City y volvió a mandar, a aparecer entre líneas, a marcar diferencias. Con el tanto del domingo pasado y el de este estreno liguero, ya ha superado los goles que logró en 36 apariciones la temporada anterior. La estadística habla sola.
Tzolis, el fichaje que irrumpe sin pedir permiso
Mientras el club rastrea el mercado en busca de un delantero de élite, un recién llegado ya ha empezado a reclamar foco. Christos Tzolis costó 34 millones de libras tras firmar la mejor temporada de su carrera en Club Brugge: 17 goles, 23 asistencias y título de liga en Bélgica.
En pocas semanas en Londres, el griego ha encendido la imaginación de la afición. Brilló en la pretemporada, repartió dos asistencias en la Community Shield ante Manchester City y, en su debut en Premier, volvió a dejar huella. Su centro, tenso y medido, terminó en los pies de Saka para el segundo tanto ante Coventry.
Odegaard no escatimó elogios: “Increíble, hizo un partido brillante. Ha estado brillante toda la pretemporada. Es muy dinámico, es difícil defenderle. Es un jugador muy inteligente. Siempre levanta la cabeza y encuentra el pase correcto”, dijo a la BBC.
Arteta fue en la misma línea, pero fue un paso más allá al describir lo que siente cuando el balón pasa por las botas del internacional griego.
“Me encanta que un jugador que lleva solo unas semanas con nosotros genere esta energía cada vez que toca el balón. Creo que se lo ha ganado”, afirmó. “La forma en la que ha rendido en los últimos partidos ha sido fenomenal. Lo que transmite como jugador es muy directo, muy incisivo, constantemente. Quiere que pasen cosas y tiene una variedad increíble de recursos en los últimos 30 metros. Depende de él tomar las decisiones correctas, incluso cuando los espacios son muy, muy pequeños. Estoy muy contento con él”.
Un aviso temprano
El 3-0 a Coventry no decidirá la temporada. Nadie en el club lo vende como una prueba definitiva. Pero el contexto importa: un campeón que entra en escena sin titubeos, con sus figuras enchufadas, un fichaje que irrumpe con descaro y un estadio que ya no se muerde las uñas, sino que ruge.
La placa dorada en la fachada del Emirates recuerda lo que ya han hecho. La cuestión, desde ahora, es otra: ¿está este Arsenal preparado para que esa palabra, “Champions”, deje de ser un recuerdo reciente y se convierta en costumbre?





