Arsenal arrasa y genera un dilema para Arteta
Mikel Arteta no podía haber soñado un estreno más plácido. Arsenal abrió la temporada pasando por encima de Coventry City con un 3-0 que sonó corto y que el equipo firmó sin necesidad de pisar a fondo el acelerador.
Fue tan sencillo que casi nadie se acordó de tres ausencias enormes: Bruno Guimarães, William Saliba y Jurrien Timber. Tres titulares potenciales, tres líderes, tres bajas… que no se notaron. Y ahí, precisamente ahí, es donde Gary Neville ve la cara B de este Arsenal tan poderoso.
Una plantilla que asusta… y aprieta
Arsenal tiene hoy una de las plantillas más profundas de Europa. Dos futbolistas de élite por puesto, un once suplente que podría competir por sí solo y una sensación clara: este equipo está construido para resistir lesiones, sanciones y maratones de partidos sin perder nivel.
Pero tanta abundancia tiene un coste. La Premier League solo permite ocho jugadores de campo en el banquillo. Cada jornada, varios nombres de nivel top se quedarán directamente fuera de la convocatoria. Ni banquillo, ni minutos. Sofá y televisión.
Neville lo ve como un problema de gestión, no de talento. En Sky Sports, el exdefensa del Manchester United lo explicó con claridad, recordando las palabras de Sir Alex Ferguson sobre aquellos años de vestuario repleto de estrellas: lo más duro no era ganar, sino decirle a futbolistas que entrenaban bien que no iban ni a sentarse en el banquillo.
Sobre Arteta, Neville apuntó: “Ha creado un problema real para sí mismo en el sentido de que, como decía Sir Alex Ferguson, lo más difícil era dejar fuera a esos jugadores cada semana. Él tendrá que hacer lo mismo. Le dije fuera de cámara, qué plantilla ha construido aquí. Si mete otro delantero en esto… (gesto de resoplar)”.
La admiración es evidente. La advertencia, también.
El regreso de los pesos pesados apretará aún más
Ante Coventry City, Arteta ya presentó una lista fuerte, con competencia en casi todas las líneas. Y lo que se vio en el campo deja claro que muchos de los que participaron tienen argumentos para seguir sumando minutos.
Pero la realidad es fría: cuando Bruno Guimarães, Saliba, Timber y Ezri Konsa estén listos para volver, alguien tendrá que salir. No del once. De la lista de convocados. Futbolistas que anoche parecían intocables acabarán viendo partidos desde casa.
Para un técnico, decirle a un jugador que no juega es duro. Decirle que ni siquiera viaja, pese a haber cumplido en los entrenamientos y en los partidos, es otra liga. Ese será el día a día de Arteta si la normativa no cambia.
El pulso con la Premier y la única vía de escape
El técnico ya ha dejado caer su deseo: ampliar el tamaño de las plantillas permitidas en las convocatorias de la Premier League. Más huecos en el banquillo para aprovechar la profundidad que él mismo ha construido. Más margen para rotar sin dejar a nadie completamente fuera.
Pero, por ahora, no hay señales de que los dirigentes vayan a ceder. La regla se mantiene. Ocho jugadores de campo y nada más.
Neville no se equivoca al señalar el dilema: cuanto más fuerte es la plantilla, más delicado es el equilibrio del vestuario. El único alivio real para Arteta, si quiere evitar demasiadas caras largas, pasa por una decisión tan impopular como inevitable en un equipo grande: vender antes de que se cierre el mercado.
La cuestión ya no es si Arsenal tiene plantilla para pelear por todo. Eso está claro. La pregunta es otra: ¿podrá Arteta mantener a todos enchufados cuando no haya sitio para tantos buenos?






