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Declan Rice desafía al calendario: puedo jugar más de 60 partidos

Declan Rice no quiere escuchar la palabra “dosificación”. Ni después de un Mundial, ni después de una temporada con 69 partidos entre Arsenal e Inglaterra, ni con los servicios médicos del club midiéndole cada sesión. El centrocampista insiste: su cuerpo aguanta. Y quiere más.

“En las últimas seis temporadas, incluso desde mis días en West Ham cuando jugábamos en Europa, he disputado más de 60 partidos cada año”, recordó Rice. “Así que creo que es sostenible porque ya he demostrado que puedo hacerlo”.

Arsenal, sin embargo, pisa el freno. El club sabe lo que hubo detrás de esa maratón de encuentros: durante el Mundial, Rice arrastró dolor neural en la espalda y en el isquiotibial, consecuencia de una lesión muscular sufrida en diciembre. Llegó a necesitar una inyección analgésica para poder competir. Aun así, apenas disfrutó de tres semanas de descanso antes de regresar a los entrenamientos, una semana antes de la Community Shield.

Un todoterreno al que no le gusta parar

Pese a las cautelas internas, el inglés apenas se ha bajado del césped. Entró desde el banquillo para sustituir a Bruno Guimarães en la victoria ante Manchester City en Cardiff y, desde entonces, ha sido titular en todos los partidos de Arsenal. El propio Guimarães, recién salido de una lesión, está siendo gestionado con más calma.

Una de las grandes razones por las que Arsenal desembolsó 75 millones de libras para fichar al centrocampista brasileño desde Newcastle fue precisamente aliviar la carga de Rice. Sin embargo, el pasado miércoles, en la victoria en Champions League en el campo de Napoli, el inglés completó los 90 minutos. Quien salió fue Mikel Merino, relevado por Guimarães. Rice, otra vez, de principio a fin.

Para él, la clave no es el número de partidos, sino el nivel al que los juega. “Se trata de mantenerlo, de mantener el nivel y la consistencia en las actuaciones”, explicó. “Para mí eso es lo principal: aparecer cada semana, dar una buena versión de mí mismo y ayudar al equipo a ganar. He tenido la suerte de poder hacerlo. Tengo muchísima hambre de repetirlo esta temporada”.

El Mundial, el dolor y la respuesta física

Detrás de su discurso hay cicatrices recientes. Rice admite que el Mundial le pasó factura. El calor, el ritmo acumulado de la Premier League, la exigencia de la Champions League y ese problema neural en el isquiotibial le llevaron al límite.

“Creo que todo el mundo sabía que tenía un problema con un isquiotibial neural”, reconoció. “Pero si a eso le sumas una temporada de Premier League tan exigente, la Champions League y luego un Mundial en ese calor, realmente te pasa factura”.

Rice se define como un jugador que solo concibe una forma de competir: “Soy un futbolista que sale al campo queriendo estar fresco y dar el 100% cada vez que me pongo la camiseta de Inglaterra”. No siempre pudo. “Hubo fases en las que me sentí realmente, realmente bien y otras en las que no me sentí tan bien. Hubo algunas cosas que me frustraron, conmigo mismo, por no sentirme al 100%. Es una de esas situaciones que simplemente tuve que gestionar”.

Arsenal le ofreció más vacaciones tras el torneo. Rice dijo no. Quería estar listo para el inicio de la temporada. Hoy asegura sentirse “refrescado” y en plena forma. “Me siento muy bien en este momento, en muy buena forma, así que vamos a hacer que continúe”, apuntó.

Inglaterra le espera… y Arsenal vigila

Su resistencia volverá a ponerse a prueba con la selección. Rice se perfila como pieza fija en la lista de Thomas Tuchel para los próximos partidos de Nations League ante España, Czechia y Croacia, cuyo anuncio está previsto para el próximo viernes.

Otra cuestión es cuánto jugará. Son cuatro encuentros en un tramo comprimido del calendario, y en el norte de Londres no quieren volver a ver a su mediocentro estrella al límite. Arsenal planea solicitar que tanto Rice como Bukayo Saka dispongan de una nueva ventana de descanso si el calendario lo permite.

El futbolista, por ahora, solo habla de hambre competitiva y sensaciones positivas. El club, en cambio, mira el calendario y cuenta minutos. Entre la ambición de Rice y la prudencia de Arsenal se jugará una batalla silenciosa durante toda la temporada. ¿Ganará el instinto del futbolista… o la calculadora del cuerpo médico?