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Diao brilla en el debut de Como en la Champions

Como no se limitó a presentarse a su primera Champions League. La conquistó por una noche. Un 4-1 demoledor ante Leipzig, un debut europeo que sonó a manifiesto más que a simple victoria.

El escenario era nuevo, el himno también. La actitud, no. El equipo italiano jugó como si llevara años instalado en la élite: mismo estilo, misma personalidad, cero temblores ante la magnitud del momento.

Y en el centro de todo, Diao.

Un sueño de infancia hecho gol

El joven delantero transformó su estreno en la competición en un relato de esos que marcan carreras: primera noche de Champions, primer gol, estadio en erupción. El tanto llegó como culminación de una espera que él mismo llevaba días alimentando desde la última victoria doméstica ante Genoa.

“Es el sueño de todos los niños, vi los partidos de Champions League toda mi vida”, confesó a Sky Sport Italia. “Después del triunfo contra Genoa pensaba en escuchar la música del himno, y fue maravilloso cuando ocurrió hoy. Debemos soñar, es lo más grande de la vida. Soñé con este momento y se hizo realidad”.

El gol tuvo incluso un sabor extra: llegó como regalo de cumpleaños atrasado. Diao cumplió 21 años el lunes. La edad dice “promesa”. La noche ante Leipzig dijo algo más.

De las lesiones al gran escaparate

El camino hasta ese instante no fue sencillo. Desde su llegada al club en 2025, el atacante chocó con todo lo que un joven futbolista teme: una fractura en el pie, luego una lesión en el muslo, minutos que se escapan, ritmo que se pierde.

Pero no se rindió. Persistió. Y el gran escenario europeo terminó por darle la razón.

“Una victoria en el primer partido de Champions League, no podíamos pedir más”, añadió. “Estamos todos felices por el resultado, pero también por el rendimiento y por la alegría de nuestros aficionados”.

No son palabras de compromiso. Basta mirar el marcador y la forma.

Una exhibición ofensiva sin complejos

Como golpeó con una autoridad impropia de un debutante. Martin Baturina, Tasos Douvikas y Maxi Perrone se sumaron a la fiesta goleadora, firmando una actuación ofensiva implacable. Cada llegada tenía veneno, cada transición parecía una amenaza.

El único borrón de la noche llegó atrás, con un error aislado en la salida desde la defensa que permitió el gol de Andrija Maksimovic. Un detalle que molestará a los más perfeccionistas, pero que no alcanzó a aguar la celebración. El marcador, el contexto y la sensación general pesaron mucho más.

Leipzig, acostumbrado a la competición, se encontró ante un rival que no se comportó como novato. Como mandó, aceleró cuando olió sangre y no levantó el pie cuando el partido pedía pausa. Un equipo que no parecía estar viviendo su primera noche grande, sino reivindicando una plaza que siente propia.

Único faro italiano en el arranque europeo

Mientras el estadio festejaba, los datos ponían la actuación en perspectiva. Como se convirtió en el único equipo italiano capaz de sumar tres puntos en la primera jornada de la Champions League.

El contraste fue duro para el resto. Inter y Napoli se estrellaron con derrotas frustrantes. Roma apenas pudo rescatar un 1-1 en su visita a Fenerbahce. En un inicio de campaña europea gris para la Serie A, el recién llegado fue el que encendió la luz.

El 4-1 no es solo un resultado abultado. Marca tono, marca ambición. Envía un mensaje al grupo y al continente: Como no ha venido a hacer turismo por Europa.

Ahora llega el verdadero examen: sostener este nivel cuando el calendario apriete, cuando la novedad desaparezca y los rivales ya no se sorprendan. Si Diao y compañía mantienen esta mezcla de descaro y eficacia, ¿hasta dónde puede llegar este debutante que ya juega como veterano?