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Diego Simeone pierde a Cristian Romero en momento crucial

Diego Simeone por fin había encontrado un once fiable, un bloque reconocible, un Atlético que empezaba a parecerse al que él imagina. Y justo entonces, cuando el equipo se asienta y el calendario se vuelve cruel, se le cae una de sus piezas más determinantes: Cristian “Cuti” Romero.

La baja del central argentino, confirmada para el duelo de Champions ante el Stuttgart, abre una grieta en la línea que más seguridad transmitía en las últimas semanas. No es solo un cambio de nombre. Es un golpe directo al corazón de la estructura defensiva que había devuelto la calma al banquillo rojiblanco.

Del atasco arriba al problema atrás

El curso había arrancado con un problema muy distinto. Simeone peleaba contra un bloqueo en el último tercio, sin encontrar continuidad ni soluciones claras en ataque. La falta de ideas le llevó incluso a “sacrificar” a Lookman en busca de un mejor encaje colectivo.

Cuando por fin el equipo empezó a carburar, con mejores sensaciones con balón y resultados que acompañaban, el contratiempo llegó por donde menos lo esperaba: la defensa. La zona que, hasta hace nada, ofrecía más certezas.

El cuarteto formado por Grimaldo, Hancko, Romero y Pubill se había ganado la confianza plena del técnico. Era la base sobre la que Simeone estaba reconstruyendo al Atlético. Si tocaba rotar, el argentino movía las bandas: descansaba Pubill dando entrada a Marcos Llorente en la derecha, o protegía a Grimaldo tirando de Daniel Martínez en la izquierda. El eje, mientras tanto, era intocable.

Hasta ahora.

Un líder que se había hecho imprescindible

En Alemania, ante el Stuttgart, Simeone no podrá contar con su compatriota, que se había erigido en líder silencioso de esa defensa. Su jerarquía, su lectura de juego, su agresividad en el duelo directo: todo eso desaparece de golpe en una semana en la que el margen de error se reduce al mínimo.

El ex del Tottenham se lesionó en un partido espeso frente al Espanyol, resuelto a última hora gracias a un gol de Alex Baena. Un encuentro duro, trabado, de los que dejan cicatriz. Esta vez, la cicatriz es muscular: una distensión que lo apartará de los terrenos de juego alrededor de diez días.

El castigo es doble porque Romero llegaba lanzado. Venía de brillar en el estadio “Mendizorroza”, donde firmó el gol del triunfo ante el Deportivo Alavés en los minutos finales. Un central que decide partidos en el área rival y los sostiene en la propia es oro puro para cualquier entrenador. Simeone lo sabía. Y por eso duele tanto perderlo justo ahora.

Calendario afilado y cero riesgos

La ausencia del argentino no se limita al choque europeo. Romero también se perderá el duelo del sábado en el “Metropolitano” frente al Deportivo La Coruña. El plan, si la recuperación sigue los plazos previstos, es que reaparezca una semana más tarde en el “Ciutat de Valencia”.

En el club lo tienen claro: nada de prisas, nada de heroísmos innecesarios. Romero es ya uno de los futbolistas más importantes de la plantilla, una pieza que condiciona el sistema y el carácter del equipo. Forzarlo en octubre para perderlo en noviembre sería un lujo imperdonable.

Y noviembre no perdona.

En el horizonte se asoman dos partidos que pueden marcar la temporada rojiblanca: Bayern Munich en la Champions, el 3 de noviembre, y Barcelona en LaLiga, el día 8. Dos exámenes brutales en apenas cinco días, una semana que puede disparar las ambiciones del Atlético o dejarlas seriamente tocadas.

Cuti lo sabe. Simeone también. El objetivo es que el argentino llegue a esos duelos al cien por cien, listo para volver a mandar desde atrás en el tramo más exigente del curso. Porque en noches así, contra rivales de ese tamaño, un líder en la zaga no se sustituye. Se espera. Y se necesita.

Diego Simeone pierde a Cristian Romero en momento crucial